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Malos cálculos

12 enero, 2020

 

Cuenta Daniel Kahneman que en un experimento con estudiantes universitarios se les propuso que eligieran entre dos urnas. La primera contenía diez bolas, de las que una era de color rojo y el resto blancas. La segunda contenía cien bolas, de las que ocho eran de color rojo y las demás blancas. Se les pidió que eligieran la urna en la que consideraban que había más probabilidades de sacar una bola roja. Entre un 30 y un 40 por ciento de los estudiantes eligió la segunda urna, a pesar de que la probabilidad estadística de sacar una bola roja en la segunda es de 8 sobre cien, mientras que en la primera urna es de 10 sobre cien. ¿Por qué tanta gente se equivoca? Dice el premio Nobel que la razón del error de cálculo es que solemos olvidarnos del denominador, nos fijamos solo en que en la primera urna hay una bola roja yen la segunda hay ocho bolas rojas, pero nos olvidamos de las bolas blancas que hay en cada una de ellas. 

 

Cuando el líder de ese partido de ultraderecha que no nombraré decía el pasado martes en la sesión de investidura que, según datos públicos, los extranjeros son los responsables del 69% de las violaciones grupales, pese a ser solo el 10% de la población, además de mentir, olvidaba el denominador. Mentía porque no hay estadísticas públicas sobre violaciones grupales. Los datos públicos de los que disponemos son los del Instituto Nacional de Estadística (INE) y se refieren a delitos sexuales, que es una categoría más amplia que las violaciones y que las violaciones grupales. Según esosdatos para 2018, el número de varones adultos condenados por delitos sexuales fue de 2.342, de los que 1.749 (el 75%) son españoles y 593 (el 25%) son extranjeros. Y el líder ultraderechista olvidaba el denominador, olvidaba que el año pasado residían en España 1.875.586 hombres extranjeros mayores de edad, es decir, que quitando los 593 condenados por delitos sexuales, el líder de la ultraderecha se había olvidado del 1.874.993 de hombres adultos extranjeros que no han cometido ningún delito sexual, sino que, en su casi totalidad, se ganan la vida haciendo los trabajos más duros y peor pagados de nuestra sociedad. 

 

Con la estadística se puede mentir incluso cuando se dice la verdad. La probabilidad de que una mujer se vea agredida sexualmente por un español es tres veces mayor que la de ser agredida por un extranjero, lo que no creo que suponga un gran consuelo para nadie. La mentira más grande consiste en la distinción que el líder de la ultraderecha hace entre ellos y nosotros, en la que ellos no son los violadores y nosotros el resto, sino que une avioladores, extranjeros e izquierda política en un ellos anti-España. Una distinción que no responde al interés de las mujeres agredidas sino al de quienes quieren hackearnuestros cerebros por una vieja puerta nunca olvidada.Medrar políticamente construyendo un ellos y nosotros, y violar, es algo que hacen también los chimpancés, y por los mismos motivos que los humanos. Quizá nosotros somos más ellos de lo que imaginamos.

 

Publicado en los diarios Sur y El Correo el 12 de enero de 2020

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