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No dispare al poeta

3 febrero, 2019

 

Hay una película, “Noche en el museo”, que cuenta la historia de un vigilante nocturno que se encuentra con el caos producido por los animales y personajes de un museo al cobrar vida por la noche y salirse de los dioramas para liarla parda. Algo así debió inspirar al periodista alhaurinoJesús Castillo, cuando decidió sacarnos de la página que compartimos en el SUR de los domingos, e invitarnos en torno a una mesa del Centro de la Mujer de Alhaurín de la Torre, a Pedro Moreno Brenes, Joaquín Ramírez y a mímismo, a conversar sobre el oficio de columnista. Nos moderaba y nos ayudaba a salir de nuestros soliloquios Txema Martin, nuestro joven y brillante crítico cultural, que consiguió que el acto fuera ameno para todos. Cuando terminamos nos fuimos a cenar y contarnos anécdotas divertidas,  y luego Joaquín nos trajo a Málaga en su coche a Pedro y a mí, mientras seguíamos la conversación. En la película al amanecer se agotaba la magia y los personajes escapados del museo que no habían vuelto se convertían en polvo. Y aunque nos retiramos a una hora muy prudente, al meterme en la cama descubrí que empezaba a estar hecho polvo. Ya en mi columna, desde aquí no puedo ver a mis dos vecinos y amigos, pero espero que estén cada uno en la suya sanos y salvos, y les mando un saludo.

 

Uno de los temas que nos planteó Txema fue cuándo y dónde escribimos la columna, y en qué nos inspiramos. Joaquín y Pedro dijeron que normalmente los sábados por la mañana, yo suelo escribirla los viernes, aunque esta la estoy escribiendo el sábado. En cuanto a la inspiración, las respuestas resultaron bastante más confusas y dispares. Quizá por la costumbre me vino la inspiración de esta columna de hoy el viernes, mientras participaba como representante del PSOE en el debate en la Comisión de Exteriores del Congreso sobre los presupuestos del Instituto Cervantes para 2019. La sesión transcurría pacífica y tranquila hasta que una joven diputada del PP le preguntó al director del Cervantes, el poeta y catedrático Luis García Montero, por los criterios que van a regir en las contrataciones y “si se va a pedir el carnet del PSOE, o dado su perfil, se va pedir el carnet de IU, de Podemos, o ahora que está más de moda, alguien que pertenezca a la plataforma de Errejón o Carmena”. Lo que suponía, en lugar de una crítica, un juicio de intenciones con más mala baba que ironía.

 

En su turno, el director del Instituto Cervantes, respondió cumplidamente a las preguntas de todos los portavoces parlamentarios. Y dejó para el final esta respuesta: “en cuanto a los nombramientos, desde que llegué solo he sustituido a una persona, el secretario general, con el que tengo una relación cordial y que es un afiliado del PP, ha sido diputado del PP y miembro del Comité Ejecutivo del PP, y lo he cambiado por una mujer que es técnico del Estado y que no tiene ninguna adscripción partidista”. 

 

La diputada falló en el navajazo al honor del poeta, el poeta acertó plenamente en la estocada a la inteligencia política de la diputada, y eso a pesar de su tamaño ese día. 

 

 Publicado en el Diario SUR el 3 de febrero de 2019

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