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¿Para qué sirve Mozart?

21 octubre, 2018

 La pasada semana parlamentaria ha traído una buena noticia: la aprobación, por unanimidad de todos los grupos políticos, de una Proposición No de Ley (PNL) para recuperar la importancia de la Filosofía en el currículum de la Enseñanza Secundaria. Una PNL es algo así como un consejo que el Parlamento da al Gobierno, y es verdad que, como se suele decir, los consejos son baratos. Sin embargo sé por experiencia que muchas leyes comienzan siendo PNLs. Así que es posible que, en un plazo que nunca será tan breve como desearíamos, una mañana de otoño, los adolescentes de nuestro país tengan la maravillosa oportunidad de encontrarse, al entrar en su aula, con Sócrates y Protágoras discutiendo sobre la democracia. Que esa conversación les resulte apasionante, o un tostón insoportable, va a depender en buena medida del profesor o la profesora que les toquen en suerte, porque tanto Sócrates como Protágoras no están en condiciones de hacer más de lo que hicieron por elevar el nivel.

 

La recuperación de la asignatura de Filosofía ha supuesto también la recuperación de un debate que estuvo en el origen de su casi desaparición: el de la utilidad de determinadas materias. ¿Utilidad para qué? La respuesta que surge espontáneamente es utilidad para el empleo. Y eso nos lleva a un debate bastante trillado sobre qué empleo, si el empleo presente o el futuro. Hace unos días escuché decir a un matemático de unos cuarenta años que cuando estaba en la Universidad y le preguntaban qué estudiaba, al decir que Matemáticas, la respuesta inmediata era: “¡ah!, entonces, ¿te vas a dedicar a dar clase en un instituto?”. Hoy las empresas se rifan a los matemáticos. Lo que demuestra lo difícil que es prever las necesidades del sistema productivo incluso en un plazo bastante corto.

 

Por otro lado, si hay que subordinar el sistema educativo al sistema productivo ¿quiere esto decir que si los capitalistas de un país apuestan por una economía exclusivamente basada en el ladrillo y en el turismo, el sistema educativo debe exclusivamente producir buenos albañiles y camareros? ¿No es mejor desarrollar todo lo que den de sí las capacidades intelectuales de los jóvenes y que espabile el sistema productivo si quiere aprovecharlas? ¿No es mucho peor castrar la inteligencia “sobrante” de una generación? ¿A quién le sobra inteligencia, cultura, conocimiento?

 

Cuando, a comienzos de los ochenta, acabé Sociología, y los jóvenes teníamos tasas de paro del cincuenta por ciento, me apunté a un curso de informática para mejorar mis posibilidades de empleo. A mi lado se sentaba una joven licenciada en Ciencias Químicas. Un día me preguntó: “¿para qué sirve la Sociología?”. Le dije: “tengo dos respuestas, la primera es que la Sociología sirve para explicarte por qué me has hecho una pregunta de carácter instrumental, me has preguntado para qué sirve, no qué es la Sociología”. No muy convencida, me dijo: “¿y la segunda?”. Le respondí: ¿sabes para qué sirve un ingeniero de teleco que hace un tocadiscos? Ella dijo: “sí”. Entonces le pregunté: “¿y para qué sirve Mozart?”.

Publicado en los diarios SUR y el Correo el 21 de octubre de 2018

2 comentarios
  1. Manuel Martin Diaz permalink
    21 octubre, 2018 12:34

    Fantástico, como siempre compañero, gracias.

  2. 21 octubre, 2018 19:44

    No puedo resistirme, con ese tema. Dejo de lado lo de Mozart y la Sociología, y me centro en lo de la Filosofía. Estoy de acuerdo con no subordinar el sistema educativo al productivo. De hecho, tradicionalmente, la educación se ha subordinado al sistema moral y al político, y solo una parte, la enseñanza, al productivo. De ahí lo acertado de la pregunta de la Licenciada en Química: las carreras universitarias son principalmente enseñanza (educación solo como subproducto) y deben servir para algo productivo. Y de ahí lo acertado de no subordinar la escuela básica y la secundaria solo a la producción, sino también a la moralidad y a la ciudadanía.

    Dudo, sin embargo, de que la Filosofía sirva para mucho, y no creo que sea acertado considerarla básica, y por ello obligatoria en la ESO. Y no se puede hablar de recuperación, porque nunca lo fue. Si va a ir de sustituto de la Ética o de Educación para la Ciudadanía todavía puede pasar. Pero si va a consistir en enseñar Metafísica, Ontología,Teoría del Conocimiento, Filosofía de la Naturaleza, Estética y/o la Historia de cualquiera de ellas me parece fuera de lugar. Para desarrollar el pensamiento (lo de crítico es un pleonasmo que suele indicar su carencia) la mejor vía es el estudio de las Ciencias, empezando por las Matemáticas y la (única parte de la Filosofía utilizable) la Lógica.

    Por lo demás, resulta patética la imagen del Legislativo rogando al ejecutivo que cambie las leyes.

Los comentarios están cerrados.

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