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Intervención en el Pleno del Congreso en relación con una Proposición de Ley de ERC para despenalizar las injurias a la corona y los ultrajes a España

15 marzo, 2018

CORTES GENERALES

DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

PLENO Y DIPUTACIÓN PERMANENTE

Año 2018 XII LEGISLATURA Núm. 108

PRESIDENCIA DE LA EXCMA. SRA. D.ª ANA MARÍA PASTOR JULIÁN

Sesión plenaria núm. 103

celebrada el martes,

13 de marzo de 2018

TOMA EN CONSIDERACIÓN DE PROPOSICIONES DE LEY:

– DEL GRUPO PARLAMENTARIO DE ESQUERRA REPUBLICANA, ORGÁNICA, POR LA QUE SE MODIFICA LA LEY ORGÁNICA 10/1995, DE 23 DE NOVIEMBRE, DEL CÓDIGO PENAL, PARA DESPENALIZAR LAS INJURIAS A LA CORONA Y LOS ULTRAJES A ESPAÑA. (Número de expediente 122/000044).

La señora PRESIDENTA: Muchas gracias.

Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Torres Mora.

El señor TORRES MORA: Gracias, señora presidenta.

Cuando dos matemáticos comienzan a trabajar juntos, lo primero que hacen es ponerse de acuerdo en el sistema de notación; es decir, se ponen de acuerdo en el significado de los términos que usan. Señor Rufián, usted interviene en nombre de un partido que se llama Esquerra Republicana y yo lo hago en nombre de un partido que es republicano y de izquierdas. Sin embargo, usando las mismas palabras, no nos entendemos, de modo que quizá sea bueno aclarar primero los términos.

El término republicano hace referencia tanto a la forma electiva y no hereditaria de la Jefatura del Gobierno como a un orden político e institucional al servicio de un exigente ideal de libertad, y es de la libertad de lo que trata el presente debate. Se apoyan ustedes en la vieja paradoja sobre cómo se defienden las democracias de quienes quieren acabar con ellas por procedimientos democráticos y nos piden, en nombre de la democracia y de la libertad, que legislemos para que calumniar, injuriar o ultrajar a España y al jefe del Estado dejen de ser delitos. Es más, lo que sostienen ustedes es que calumniar, injuriar y ultrajar a una persona o a un país es una expresión de libertad, y con ambas afirmaciones tenemos un desacuerdo sustantivo.

La libertad, tal como la entiende el republicanismo, no consiste en hacer mi capricho sin ninguna interferencia. Esa idea responde a otra tradición política, la del liberalismo, que en su peor versión, la neoliberal, se ha convertido en la ideología hegemónica de nuestro tiempo; tanto que es la que inspira la proposición de ley que hoy nos presentan ustedes. ¿O es casualidad que hayan tomado ustedes como inspiración a los Estados Unidos?

Nos dicen en la exposición de motivos de su proposición de ley que la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos permite quemar la bandera norteamericana en aras de la libertad. Por cierto, cuidado, que los mismos que te permiten quemar la bandera llevan muy mal que no te levantes al paso de la misma cuando la sacan a desfilar para honrar una de sus guerras. (Aplausos). Pero, para entender plenamente esa idea de libertad, hay que ver cómo interpretan la segunda enmienda los defensores del derecho a llevar armas. No sé ustedes, pero yo me siento más libre sabiendo que nadie lleva armas que pudiendo comprarme unas cuantas a las tres de la mañana. Para un neoliberal, conducir borracho es un ejercicio de libertad; para un republicano, no. La libertad no es hacer mi capricho, sino que nadie me pueda someter al suyo. La libertad no consiste en que yo pueda calumniar, injuriar o ultrajar a quien me venga en gana, sino que nadie me pueda calumniar, injuriar o ultrajar cuando le venga en gana. (Aplausos).

No es la crítica política democrática al jefe del Estado lo que quieren despenalizar. La crítica política al rey fiera y despiadada, con toda su dureza, no está penalizada en nuestro país. En la España del presente no solo se pueden criticar públicamente los errores del rey, sino que se puede criticar libremente la forma monárquica de la Jefatura del Estado y hacer proselitismo a favor de la república. Y si un familiar del rey comete un delito, no solo se puede publicar la denuncia a los cuatro vientos, sino que veremos a ese familiar dar cuentas ante la justicia, y esto no es una hipótesis. No, no es la crítica política lo que ustedes quieren despenalizar, sino que quieren convalidar una forma de violencia al amparo de la libertad de expresión. ¿O acaso la violencia verbal no es violencia? (Aplausos). ¿No es un arma la palabra? ¿Es que no hieren las palabras? ¿No marginan, no destruyen las reputaciones, no arruinan las vidas las palabras? La calumnia, la injuria y el ultraje tienen todas la misma venenosa raíz: la mentira, y combatir la mentira no es ir en contra de la libertad de expresión, sino a favor de la verdad que nos hace libres.

La injuria busca la humillación, es decir, el sometimiento. El calumniador no es un liberador, sino un opresor. Es a ese tipo de personas a quienes quieren ustedes desatar con su iniciativa al amparo de una concepción equivocada de la libertad. Es la ley la que nos da la libertad. Ulises, atado al mástil de su barco por su propia voluntad, es más libre que muerto en el abismo tras haber sido arrastrado por los cantos de sirena. Hace tiempo que los seres humanos aprendimos que la ausencia de leyes, de límites no nos hace más libres, sino más vulnerables a nuestras pasiones y al capricho de los poderosos. Hago aquí un punto y aparte para advertir seriamente a la Cámara de que sería algo mucho peor que una torpeza imponer penas injustas por excesivas a este tipo de delitos. Lo que dice el tribunal de Estrasburgo es que el populismo penal es igual de dañino para la democracia que cualquier otro populismo. Dicho esto, señor Rufián, quemar al rey sigue siendo un delito.

Señorías, el ideal republicano nos obliga a vigilar eternamente para mantener viva la llama de la libertad, también a vigilar al jefe del Estado, pero hoy no viene de ahí el peligro. El héroe del drama de Zorrilla estaba dispuesto a dejarse ultrajar por el rey porque en el medievo el rey podía ultrajar a todos impunemente. Con su proposición de ley ustedes invierten los términos de la ecuación, es decir, quieren que todos puedan ultrajar al jefe del Estado. Cambian el número y el nombre de quienes pueden ultrajar impunemente a otros, pero el resultado sigue siendo la tiranía, que, en lugar de ser de uno, es de muchos o, si quieren, de una mayoría. El republicanismo no debería confundir la democracia con la tiranía de la mayoría, como, por cierto, hicieron ustedes el pasado 6 de septiembre en el Parlamento de Cataluña. (Aplausos).

Hace tiempo que los socialistas, los buenos socialistas, la tradición socialista y republicana, comprendimos que ser antifascista no te convierte necesariamente en un demócrata. También comprendimos que ser antimonárquico no es lo mismo que ser republicano. Por eso votaremos desfavorablemente a su proposición de ley, porque no es republicana y, por cierto, no es de izquierdas.

Muchas gracias. (Aplausos).

Publicado en el Diario de Sesiones del 14 de marzo de 2018

3 comentarios
  1. 15 marzo, 2018 5:15

    ¡Perfecto!

  2. G. Garcia Gasulla permalink
    15 marzo, 2018 9:52

    …que sean las leyes, las que nos concedemos en el ejercicio de la homeostasis social, las que nos rijan, que no la arbitrariedad de los tiranos!

  3. 15 marzo, 2018 23:13

    ¡Aplausos!

Los comentarios están cerrados.

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