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Hic Rhodus, hic salta

11 junio, 2017

 

Los griegos son un filón. Pensemos en Procusto, que ofrecía posada a los viajeros y, cuando estaban durmiendo, los amordazaba y los ataba para ver si alguna parte de su cuerpo sobresalía de la cama, con objeto de serrarles las partes sobrantes hasta hacer coincidir la longitud de la cama y del viajero. Si, en lugar de sobresalir, eran más pequeños que el lecho, entonces los estiraba, descoyuntándolos, hasta que tenían la misma longitud que la cama. Obviamente ninguno viajero estaba en condiciones de levantarse a la mañana siguiente. Los científicos hablan del lecho de Procusto para referirse a quienes torturan a los datos para hacerlos encajar en sus teorías.

 

Una teoría muy querida por una incierta izquierda, es que el sufrimiento produce automáticamente, en los explotados y dominados, un despertar de la conciencia sobre sus verdaderos intereses. De modo que algunas almas cándidas pensaron que si, cuando la izquierda recortó quince mil millones de euros en la IX legislatura, la derecha obtuvo 187 escaños en 2011, dado que luego la derecha recortó más de cien mil millones de euros en la X legislatura, por una sencilla regla de tres, la izquierda debería haber obtenido ¡1.246 escaños! en 2015. Lo que hubiera sido un éxito extraordinario, teniendo en cuenta que el Congreso sólo tiene 350 escaños en total. Por desgracia, en 2015, la suma de los escaños del PSOE, Podemos e IU, fue de 161 diputados, frente a los 162 que sumaban PP y Ciudadanos. Seis meses después, en junio de 2016 la izquierda obtuvo 156 diputados, y la derecha 169. Si a los escaños del PP y Ciudadanos añadimos el de Coalición Canaria y los de Convergencia, entonces la derecha suma 178 escaños, dos más que la mayoría absoluta. Las políticas del PP incrementaron más el sufrimiento de la gente que el voto a la izquierda.

 

Como Procusto, hay quienes insisten en que, si estiramos los escaños de la izquierda hasta descoyuntarla, se puede formar un gobierno de izquierdas en España. Cada vez que salen datos nuevos sobre un caso de corrupción ya conocido, crece la teoría de la izquierda ganó las elecciones, pero los escaños permanecen tercamente estables. Los escaños dan para un gobierno de centro izquierda, limpio de corrupción, como el que intentó el PSOE en marzo de 2016 con Ciudadanos, pero no para un gobierno de izquierdas con el señor Iglesias de vicepresidente.

 

A Marx le gustaba citar la fábula de Esopo en la que un hombre decía que en Rodas dio un prodigioso salto de un pie al otro del famoso coloso. La gente le dijo: “Hic Rhodus, hic salta”. Aquí está Rodas, salta aquí. Ganando la moción de censura del próximo martes, el líder de Podemos tendrá la oportunidad de dar un prodigioso salto desde el Congreso a la Moncloa, demostrando así que en junio de 2016 la izquierda ganó las elecciones. Claro que, si falla, le queda el recurso de descoyuntar moralmente a los socialistas. Dirán cualquier cosa antes de aceptar que el dolor que las políticas de la derecha infligieron a la gente trajo, además, la derrota de la izquierda.

Publicado en el diario SUR el 11 de junio de 2017

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