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Lo llamativo y lo importante 

21 mayo, 2017

Estos últimos días he estado haciendo campaña por diversas agrupaciones socialistas de distintos, y distantes, lugares de España. De vez en cuando, aunque no en demasiadas ocasiones, escucho intervenciones de compañeros que atribuyen mis opiniones a mi condición de diputado. Tú tienes esas opiniones porque eres diputado, me dicen, y yo les suelo responder, ¿y no se te ha ocurrido pensar que tú tienes las tuyas porque no eres diputado? Un veterano dirigente socialista solía decir, parafraseando a Karl Marx, que el sillón determina la conciencia. Lo que ocurre es que si el sillón determina la conciencia, la ausencia del sillón, o la añoranza del mismo, también la determinan. Al final ese tipo de argumentos no te ayudan a ganar ningún debate, todo lo más te permiten empatar con un juego poco elegante. Además, bien pensado, hay compañeros y compañeras con un cargo público que piensan de forma muy distinta unos de otros, como hay militantes de base de todas las opiniones.
 

Lo que ocurre es que el cerebro de los humanos es fruto de un proceso evolutivo regido por las leyes del azar y no un producto perfectamente diseñado por un grupo de ingenieros del MIT, y eso, al final, se nota. De modo que, vemos regular lo que pasa, e inferimos bastante peor de lo que vemos. Con cuatro casos mal evaluados somos capaces de construir una teoría sobre el Universo. Por ejemplo, tendemos a fijarnos en lo más llamativo antes que en lo más importante, lo que está en el origen de muchos accidentes de tráfico. Ciertos miembros de la alta dirigencia de Podemos son hijos de antiguos dirigentes socialistas, algunos de los cuales, además han girado bastante en las puertas giratorias. Lo que no saben es que el caso de sus padres es muy excepcional. La inmensa mayoría de los diputados y ministros socialistas que conozco, al terminar su periplo institucional, volvieron a sus puestos de origen, o peores. Lo llamativo, que no lo más frecuente, son los casos en los que la política produce un ascenso social.

 

Lo más frecuente, sin embargo, es que ser socialista, y más si te significas asumiendo una responsabilidad pública es que te ocurra lo contrario de lo que les ha pasado a algunos de los padres socialistas de los dirigentes de Podemos. Lo más frecuente es que ser hermano, hijo o, incluso, amigo, de un dirigente socialista te cause problemas. Cuando el presidente Aznar salió de Moncloa, sus colaboradores fueron fichados por importantes empresas de nuestro país. Cuando los presidentes socialistas Felipe González y Rodríguez Zapatero salieron de Moncloa, sus colaboradores no corrieron igual suerte que los del presidente Aznar. Para ellos, haber colaborado con gobiernos socialistas no fue una ventaja cuando pedían trabajo en una empresa, sino un problema. En fin, que los poderosos no te quieran si eres socialista es algo mucho más frecuente que lo contrario, pero mucho menos llamativo. Y es que, aunque a los dirigentes de Unidos Podemos les parezca imposible distinguir entre el PSOE o el PP, las élites del poder y del dinero lo hacen sin ningún problema.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 21 de mayo de 2017

One Comment
  1. 21 mayo, 2017 12:52

    Normalmente, si hay un ascenso al final del periplo político. Sino es así malo.
    Que los empresarios no llamen a los,socialistas una vez que cesan, nos,honra. Pero aseguró que si entre los cesados hay personas preparadas en los temas que interesan a las empresas no hay problemas. Ejemplos tenemos.
    Hay que entender que una persona que se mete en política a Los veinte años y cesa a los 30-40, poco debe saber para empezar a trabajar en una empresa.
    Seguro que los profesionales que entraron en política,no pierden.

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