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Y no debí verla morir

16 abril, 2017

 

Se han dicho y escrito tantas cosas justas, bellas y verdaderas, sobre Carmen Chacón, que casi no queda espacio para decir nada más. A Carmen, además, le han declarado la paz, y quienes la queremos debemos respetar esa declaración de paz. Todo el mundo reconoce sus logros, su condición de pionera en tantas cosas, las metas que alcanzó, su valentía, su generosidad. Para muchas personas que nunca la conocieron directamente, Carmen es un símbolo que les pertenece, y todo lo que digamos quienes tuvimos el regalo de su amistad no añade nada.

 

Y, sin embargo, tengo que escribir sobre mi amiga, y también sobre la compañera que me lideró en una de las batallas políticas más importantes de mi vida. Carmen Chacón y yo formábamos parte de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Ella era ministra del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y tenía muchos amigos. Yo llevaba mucho tiempo perdiendo y tenía pocos. Carmen me regaló su amistad, y al principio no terminaba de creérmelo. Una reacción bastante comprensible cuando estás solo en el patio y la chica más brillante de la clase te invita a su fiesta. Claro, que su fiesta era un combate de primera.

 

Seguro que cada uno tiene su idea de la aportación política de Carmen y probablemente todos tienen razón, se ha hablado con verdad de su excelente gestión en el Gobierno, de su compromiso con la igualdad. Diré la mía hoy aquí porque ya la publiqué cuando ella estaba viva. En la primavera de 2011 una parte de nuestra organización se volvió contra Rodríguez Zapatero, el presidente del gobierno y secretario general del PSOE, y se sumó a una injusta campaña mediática de la derecha que tachaba al presidente de incompetente y frívolo. Carmen y yo, entre otros muchos, pensábamos que aquel ataque contra nosotros mismos sería letal, dejando caer a Zapatero dejábamos caer a todo el PSOE. Luchamos y perdimos, y se impuso en el PSOE el relato contra el PSOE.

 

Hoy es una incierta izquierda la que nos acusa injustamente de traicionar nuestros valores, y a nuestros militantes y electores. También ahora ese relato contra el PSOE ha encontrado eco en el seno de nuestro partido. Si alguien quiere entender a Carmen en estos últimos meses sólo tiene que unir los dos puntos, 2011 y 2017, para ver la línea recta de su coherencia. Para Carmen el PSOE era muy importante, tanto que, como la verdadera madre salomónica, renunció, en un momento dado, a aspirar a su liderazgo, para no romperlo. Y el pasado lunes el PSOE honró a Carmen Chacón, como lo hubiera hecho con una secretaria general respetada y querida por todos.

 

Hace unos días, mientras bebíamos una copa de vino blanco casi helado, como a ella le gustaba, quedamos en que, como era mucho más joven que yo, ella guardaría la memoria de nuestra amistad. El destino tenía otros planes y ahora he de honrar su memoria. La vi bailar, la vi luchar y nunca debí verla morir. Como dicen en Blade Runner “La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo, y tú has brillado mucho”, Carmen.

Publicado en el diario SUR el 16 de abril de 2017 

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