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Tormenta de mentiras

5 febrero, 2017

 

Byung Chul Han habla de la proliferación del fenómeno del “shitstorm” en las redes sociales, que literalmente significa “tormenta de mierda”, y que en una traducción más apropiada podríamos llamar “linchamiento digital”. Por desgracia no siempre son personas que ocultan su identidad bajo un perfil falso de Twitter las que inician estos linchamientos. Esta semana uno de los líderes de Ciudadanos en el Congreso escribía en las redes: “#PPSOE bloquean e impiden la creación de una comisión de investigación sobre las cajas de ahorro”, e inmediatamente se iniciaba el linchamiento mediático del PP y del PSOE.

 

Al día siguiente, un importante periódico de Madrid publicaba, bajo el título “PP y PSOE deben aceptar la comisión sobre el rescate bancario”, un editorial en el que se sostiene que la negativa de ambos partidos a tramitar la propuesta de Ciudadanos responde al intento de ocultar “la desastrosa gestión de unas cajas de ahorros politizadas y dirigidas por ejecutivos incompetentes y las responsabilidades que se derivan de las actuaciones en su salvamento del Banco de España, los ejecutivos autonómicos y los gobiernos del PP y del PSOE”.

 

Imagino la sensación de cabreo de cualquier militante o votante socialista al leer esta noticia sobre el supuesto comportamiento de sus diputados, y la impotencia de esos mismos votantes y militantes para defender en la comida del domingo con los cuñados una decisión como esa. ¿Qué pensarían esos mismos militantes y votantes si se enteraran de que la noticia no es cierta? ¿Y si simplemente hubiera habido un intento por parte de Ciudadanos de eludir la fórmula que exige el artículo 52 del Reglamento del Congreso para pedir una comisión de investigación? De hecho la Mesa ha aprobado la misma petición hecha, en tiempo y forma, por Podemos y el Grupo Mixto. ¿Deberíamos saltarnos el reglamento cada vez que una alianza entre alguien dispuesto a tergiversar los hechos y una prensa menos interesada en la verdad que en su apariencia pudiera provocar una “shitstorm” sobre nuestras cabezas?

 

¿No conocía la verdad el editorialista? Puede ser, pero cuesta trabajo creerlo. De modo que puestos a buscar explicaciones imaginativas se me ocurren algunas. Por ejemplo, ¿y si los representantes políticos en los órganos de gobierno de las Cajas de Ahorro, fueran un mecanismo por el que la democracia tiene alguna influencia en el poder financiero? ¿Y si ese periódico estuviera, por convicción ideológica o por interés económico, tratando de degradar la verdad para favorecer los intereses de los que quieren expulsar la democracia de cualquier ámbito del poder financiero?

 

Leyendo el mencionado editorial, está claro que quien lo ha escrito no tiene necesidad de ninguna comisión de investigación, pero la sociedad española sí. Otra cosa será que, después de que la comisión de investigación haya hecho su trabajo, quienes han de contar lo que ocurre en el Parlamento cuenten la verdad de lo que allí ocurra. En todo caso hay demasiado vino viejo en los nuevos odres de la política española, y se nota, ya lo creo que se nota.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 5 de febrero de 2017

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