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Poder, mentiras y cintas de video

28 agosto, 2016

 Estos días ha circulado por las redes sociales un fragmento de la retransmisión televisiva de una competición de natación, en el que el locutor explica que Phelps ganó ocho medallas de oro en los juegos olimpicos de Munich y que Hitler se negó a dárselas. En el año 1972, el año de los juegos olímpicos de Munich, Hitler llevaba muerto 27 años y faltaban todavía 13 años para que naciera el gran nadador norteamericano. Cuando uno ve la grabación y escucha al locutor hablar con tanto aplomo, comprende qué está pasando en el mundo: no sólo se puede cambiar de opinión gratuitamente, se pueden cambiar los hechos sin coste alguno. Como dice un buen amigo: “si has de hablar en una tribuna política o mediática, y no tienes ni la menor idea, no te preocupes, hazlo con fluidez e ignorancia, y triunfarás”.

 

Hace unos días un portavoz del PP afirmaba, ante los micrófonos de una radio, que “decirle no a Rajoy, es decirle no al Rey”. Seguro que algunas personas que lo escucharon dirían, “ah, pues si lo afirma con tanto aplomo, alguna razón tendrá”. ¿Qué personas pueden creer una afirmación como esa? Pues, por ejemplo, los editorialistas de uno de los principales periódicos de Madrid. En efecto, hace unas semanas el artículo editorial de un periódico, bastante seguido por lectores progresistas, decía que era poco operativa la petición de Rivera de que Rajoy saliera del escenario político, dado que se trata “del jefe del partido más votado y candidato propuesto por el Rey para la investidura”. En efecto, no se trataba de la crónica enloquecida de un comentarista deportivo sin la menor idea de historia europea, sino del artículo editorial de un periódico de referencia en nuestro país. No sé si el señor Rivera lo tuvo en cuenta a la hora de abandonar sus exigencias respecto a la sustitución del señor Rajoy, pero si fue así, hizo mal.

 

Que el portavoz del PP le pegue una patada a nuestra Constitución, por desgracia, no debe sorprendernos. Que lo haga el editorial de un periódico que fue ejemplar en la defensa de la Constitución el 23 de febrero de 1981, es para sorprenderse y para preocuparse, y mucho. La propuesta de candidato que hace el Rey es puramente procedimental, no es una propuesta sustantiva, es una forma de ordenar el proceso de investidura. Decirle no al candidato socialista, no significó decirle no al Rey. Es algo que todos tenemos en la memoria, también el editorialista al que nos referimos, pero es tal el grado de deterioro de la comunicación en nuestro país que decir estas mentiras no tiene la menor consecuencia para quienes las dicen. No debería asombrarnos que se vote a los corruptos una vez cada cuatro años, si se escucha a los mentirosos todos los días.

 

Decir en una televisión venezolana que Hitler se ha negado a darle las medallas de oro a Phelps no es peor que decir en un periódico de referencia en España que negarse a votar a Rajoy es desairar al Rey. Si somos respetuosos con la inteligencia de quienes hacen esas afirmaciones, deberemos concluir que ellos no lo son con la nuestra.

 Publicado en los diarios SUR y El Correo el 28 de agosto de 2016

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