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(Di)solución

1 mayo, 2016

 Un amigo que se dedica a la terapia de parejas sostiene que, en ciertas ocasiones, la mejor solución es la disolución. El martes que viene se disuelven las Cortes que elegimos el 20 de diciembre. No creo que la disolución sea la mejor solución a nuestros problemas para formar gobierno, pero ha resultado ser la única. Que lo que ha ocurrido sea algo que previeron los padres de la Constitución allá por 1978 debiera tranquilizarnos, en el sentido de que en el manual de nuestro sistema político estaba previsto este fallo. Que, después de tanto tiempo, el fallo nos haya ocurrido precisamente a nosotros debería hacernos pensar. Y para pensar es fundamental tardar en encontrar un culpable, porque en el momento en que encuentras al culpable ya dejas de pensar, que es muy cansado, y te dedicas sencillamente a hacerle grandes, abundantes y ruidosos reproches para que todo el mundo se entere.

 

Incluso para un andaluz de la Serranía de Ronda, como yo, el humor es la respuesta instintiva ante las contrariedades. De modo que, mientras el pasado jueves salía del Hemiciclo, comentando con un compañero que ésa era la última sesión de la legislatura antes de la disolución, otro diputado dijo con bastante pesadumbre que quizá que nos fuéramos todos sería la solución a todos los problemas del país. Le dije: “no es bastante”. Ésa es la respuesta que Rocinante le da a Babieca cuando éste le dice que se queje de que el escudero no le da de comer. “No es bastante. /¿Cómo me he de quejar en mi dolencia, /si el amo y escudero o mayordomo/ son tan rocines como Rocinante?”. No es bastante con disolver el Parlamento, sostuve, también habría que disolver al pueblo, porque si es el mismo electorado el que vota, es muy probable que vote lo mismo. Obviamente mi afirmación era una ironía, no se puede disolver al pueblo, aclaro, pero es que estos días, más que cervantino, me levanto cervantisco.

 

Si pensamos que la culpa es de algunos políticos, o de todos los políticos, pero sólo de los políticos, probablemente corramos el riesgo de repetir el error, porque los electores votarán lo mismo o no votarán. No cabe duda de que los políticos son responsables de no haber encontrado una fórmula de gobierno, pero ni todos los políticos son igual de responsables, ni sólo los políticos son los únicos responsables de esta situación. Por eso los políticos deberán cambiar su forma de proceder, pero también los electores deberán cambiar su forma de votar, si es que unos y otros no quieren volver a encontrarse en la misma situación dentro de dos meses.

 

De modo que la disolución por sí sola no es una solución a nuestros problemas, necesitamos aprovechar este tiempo para preguntarnos por qué ha sido imposible formar gobierno y qué podemos hacer para incentivar los comportamientos más dialogantes y más propicios al pacto entre nuestros representantes, porque me temo que sólo el diálogo y el pacto son el verdadero camino a la solución de nuestros problemas como país. Claro que convendría que ese camino lo iniciáramos todos, damas, caballeros, escuderos y rocines.

Publicado en el diario SUR el 1 de mayo de 2016

3 comentarios
  1. JULIO CARABAÑA MORALES permalink
    1 mayo, 2016 23:45

    Sigo la sabia recomendación de no buscar culpables, cosa bien fácil en este caso porque casi diría que no puede haberlos de un no hecho. ¿Por qué ha sido imposible formar gobierno?. No por falta de talante ni de talento dialogante, coyuntural o congénita, como pretendió probar un cierto aduciendo la inexistencia en castellano de la palabra ‘compromiso”. Sino por elemental estrategia.
    Habría bastado con que PP o Podemos se abstuvieran en la investidura, sin firmar ningún pacto de Gobierno. Y para que PP y Podemos se abstuvieran en la investidura bastaba con que esperaran sacar menos diputados en unas nuevas elecciones. No ha sido así. Al PP las encuestas le dan algo más y a Podemos le dan menos, pero espera más juntándose con IU. Por tanto, vamos a nuevas elecciones.
    Es verdad que Sánchez insultaba de vez en cuando a Rajoy, por si se le ocurría abstenerse; y que Iglesias insultaba todos los días a Ciudadanos, a Sánchez y al PSOE, por si lo ponían en un compromiso. Pero no se me acuse de haber buscado culpables para no pensar, porque eso no ha sido determinante. Como se verá cuando nos encontremos en la misma situación, escaño arriba escaño abajo, dentro de un par de meses.
    Y como no hay mal que por bien no venga. lo mismo en ese tiempo más gente se da cuenta de que las discrepancias sobre los presupuestos (ni aún elevándolas a 100,000 millones) son nada en comparación con las discrepancias sobre la unidad de España (como ayer en la Sexta casi dijo Susana Díaz).

  2. JULIO CARABAÑA MORALES permalink
    2 mayo, 2016 0:01

    Sigo el sabio consejo de no buscar culpables para poder pensar. ¿Quién ha dicho que hay ‘culpables’?. Se necesitaría que cualquier gobierno fuera mejor que lo que hay.

  3. 2 mayo, 2016 10:36

    Buscan culpables, aquellos que no tienen la solución.
    Tienes razón, hay que disolver al,pueblo, lo más seguro es que votará lo mismo. Hay que disolver al,pueblo y transformarlo en un conjunto de ciudadanos, que piensen en lo que votan y esto se consigue con el conocimiento, con el raciocinio, y no con la fe, tanto en la derecha como en la izquierda. Con el voto pensado, el resultado sería distinto, pero ésto, no interesa a los de los extremos, les va el voto ciego, el de la fe.
    Un abrazo, en un hasta la próxima.

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