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De la infalibilidad del pueblo 

13 marzo, 2016

Tengo un amigo que suele decir que da igual que te ahogues porque el agua te cubra diez centímetros o un kilómetro. En los dos casos estás igualmente ahogado. Pues con los resultados electorales viene a pasar algo parecido. Da igual que tengas 123 escaños o que tengas 163, si no tienes más votos a favor que en contra, no podrás ganar la investidura y formar gobierno, es decir, habrás perdido. Que estas cosas no las comprendan algunos políticos de primera fila nos hacen añorar la Educación para la Ciudadanía. En un sistema parlamentario forma gobierno el que es capaz de recabar suficientes apoyos entre los representantes. Porque, en un sistema así, con las mismas elecciones tratamos de proveernos, a la par, de representación y de gobierno. Y no siempre sale bien.  
 

De modo que, después de unas elecciones, puede suceder que nos sintamos muy bien representados y muy mal gobernados, o ni siquiera gobernados. Como parece estar ocurriendo ahora. Y lo peor, o no, es que muchas personas pueden estar pensando que quizá es mejor no tener gobierno a tener un mal gobierno. Conclusión que pondría muy contentos a Bakunin o Hayek, pero que probablemente le provocaría una úlcera a Hobbes. Ciertamente el otro día, mientras se celebraba la sesión de investidura, había algunas personas en la Carrera de San Jerónimo que gritaban “no nos representan”. Seguro que tendrían sus razones, pero, y esto es lo importante, eran pocas. Ya no era el clamor del 15M, en la novena legislatura, ni el del movimiento Rodea el Congreso, en la décima, sino que como diría Marx parecía más bien una farsa.

 Porque lo razonable, como me hizo ver el otro día Daniel Innerarity, hubiera sido que aquellas personas gritaran: “¡no nos gobiernan!”. Esa es la queja que toca esta vez. Y es que, conforme pasan los días, uno empieza a pensar que al soberano se le ha ido la mano en estas elecciones a favor de la función representativa y en contra de la gubernamental. Ya sé que esto roza el sacrilegio. Pero es que a mí me gusta la idea de pertenecer a un pueblo que piensa que también puede equivocarse. A ver, si el famoso teólogo Hans Küng, aprovechando el talante del Papa Francisco, le ha planteado la idea de que revise el dogma de la infalibilidad papal, digo yo que tampoco estaría mal revisar el dogma de la infalibilidad del pueblo. En fin, que tire la primera piedra quien no haya pensado alguna vez que el pueblo se ha equivocado un poquito en unas elecciones, sea el pueblo de su pueblo, el de su Comunidad o el de España.

 Además, a tenor de las explicaciones que dan sobre los males de repetir elecciones, los que defienden la infalibilidad de pueblo muchas veces parecen más bien creer en la infantilidad del pueblo. Porque si bien es cierto que ninguno tenemos gran entusiasmo por repetirlas, si lo previeron los padres de la Constitución, no debe tratarse de algo tan excepcional. Sólo hemos necesitado treinta y siete años para vernos ante la posibilidad de que el pueblo se equivocara o los representantes fuéramos incompetentes para gestionar el resultado, o las dos cosas.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 13 de marzo de 2016

3 comentarios
  1. 13 marzo, 2016 10:26

    Reblogueó esto en tasiogy comentado:
    El pueblo también se equivoca.

  2. 13 marzo, 2016 11:48

    Amigo José Andrés, si lo comprenden su egoísmo e intereses particulares, les hacen decir lo que dicen, esto implica que el interé general no les importa.
    Nunca estaremos bién gobernados, siempre querremos más, además no somos generosos
    y no perdonamos los errores.
    La infalibilidad del pueblo es sorna, nos equivocamos y seguiremos haciéndolo, los mismos que un día gritan muera el Rey, al día siguiente dicen lo,contrario.
    En el caso que los políticos no sean capaces de entender que les hemos pedido negociar, y gobernar pluralmente, para todos, habrá varias conclusiones. Una que el pueblo no ha decido bien, dos que los políticos no dan la talla. Como los Ciudsdanos no se pueden eliminar todos, es más fácil votar de nuevo, pero no a los mismos que no han entendido el mensaje. No a los mismos que no han sido capaces de. Evocar y acordar.
    Se hace necesario nuevos líderes, o sea distintos, con listas diferentes.
    Y si es posible por pedir que no quede, con j a predica, clara, concreta, con visos de realidad y compromiso de llevarla a cabo y si no es así, pues……..

  3. Moni permalink
    14 marzo, 2016 11:47

    Creo k no es el pueblo el k se equivoca, las campañas machaconas de los medios de comunicación muy interesados en “marcar tendencias e intereses muy determinados, influyen y mucho. La labor que obliga a formar gobierno, DEMOSTRARA EL TALANTE DE LOS QUE PRETENDEN GOBERNARNOS.

Los comentarios están cerrados.

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