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Mírelo desde nuestra perspectiva

14 febrero, 2016

 

Es bien sabido el poder político y los recursos económicos que tiene la norteamericana Asociación Nacional del Rifle. Una vez leí que, frente a toda su potencia publicitaria, le hizo mella una campaña muy barata. La campaña consistía e un simple cartel en blanco y negro en el que se veía, en perspectiva frontal, el primer plano de la gran boca de un arma apuntando a quien miraba el cartel. Debajo de la imagen había un texto que decía: “mírelo desde nuestra perspectiva”.

 

Eso fue lo que le dije hace algunos años a un diputado independentista catalán que pretendía convencerme de que el independentismo catalán no hubiera recurrido a la violencia es algo meritorio y de agradecer, como si de una elección legítima se tratara. “Míralo desde mi perspectiva -le dije-, míralo desde la perspectiva de un joven en un barrio obrero malagueño a finales de los setenta. Después de casi cuatro décadas de dictadura, no teníamos agua caliente en casa, ni colegios públicos, ni centros de salud, ni bibliotecas, ni lugares para hacer deporte, ni parques para los niños y los viejos en el barrio, sólo hormigón y más hormigón, pero de pronto teníamos partidos y sindicatos, teníamos elecciones libres, una Constitución y hasta un alcalde socialista, teníamos esperanza. ¿Qué crees que pensábamos de una gente cuyo enloquecido cálculo era matar a policías y militares, o al que pasara por allí, hasta provocar un golpe de Estado que acabara con todo aquello que empezábamos a tener?”.

 

En aquellos años gobernaba España la UCD del presidente Suárez. Y cada vez que había un atentado terrorista cierta gente acudía a los funerales de las víctimas a insultar al presidente. Todos sabíamos que aquellas gentes añoraban la dictadura. Hasta ETA lo sabía, y por eso tenía puestas todas sus esperanzas en ellos, para que dieran un golpe de Estado que, en una espiral de acciones y reacciones, después de acabar con la democracia, trajera, en una última carambola, el paraíso social y la independencia. Con cada bomba, con cada muerte, terroristas y golpistas, creían estar más cerca de sus objetivos. La democracia ganó pronto a los golpistas. Pero a pesar de ello, todavía durante mucho tiempo los terroristas siguieron matando, como un estúpido y criminal acto reflejo. Ese reflejo ha cesado. No así el reflejo de una cierta derecha a la hora de instrumentalizar política y electoralmente el terrorismo y sus víctimas.

 

Y algo así fue lo que hizo el ministro del Interior en funciones cuando, hace unos días, dijo que “ETA está esperando como agua de mayo un gobierno del PSOE con Podemos”. Lo extraño es que esa afirmación la haga un hombre que fue colaborador del presidente Suárez, aunque ese mismo hombre sea ahora ministro de otro presidente, hoy en funciones, que siendo líder de la oposición, desde la tribuna del Congreso, acusó al presidente Rodríguez Zapatero de haber traicionado a las víctimas de ETA. Precisamente al presidente en cuya guardia la democracia ganó la batalla al terrorismo. Extraña forma de pedir diálogo a los socialistas. Mírenlo desde nuestra perspectiva.

 Publicado en los diarios SUR y El Correo el 14 de febrero de 2016

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