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La izquierda de arriba y la izquierda de abajo

7 febrero, 2016

El pasado jueves el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) hizo públicos los resultados del barómetro de enero. Si examinamos los datos de intención de voto y simpatía volvemos a constatar un fenómeno que se viene produciendo en los últimos años: la ruptura del electorado de la izquierda por clase social.
 

Es verdad que desde hace cierto tiempo se viene diciendo que el PSOE tiene problemas en las ciudades y entre los jóvenes. Basta con mirar la encuesta para darse cuenta de que mientras el 22% de las personas mayores de 65 años dicen que votarían o sienten simpatía por el PSOE, sólo lo hace el 13% de quienes están entre los 25 y 34 años. Y mientras que en los pueblos de menos de diez mil habitantes, un 21% declaran sus simpatías por el PSOE, ese porcentaje baja al 14% en las ciudades de entre cien mil y cuatrocientos mil habitantes.

 

Sin embargo, las diferencias más grandes no se producen por edad o tamaño de hábitat, sino por la clase social y el nivel educativo. El 12% de las personas pertenecientes a las nuevas clases medias declaran su apoyo al PSOE, en tanto que esa cifra sube al 26% entre los obreros no cualificados. Y mientras que el 33% de las personas sin estudios declara su apoyo al PSOE, en el caso de las personas con estudios superiores esa cifra es del 12%. De modo que buena parte del voto diferencial entre las ciudades y los pueblos es un espejismo que puede explicarse por la diferente composición de sus poblaciones por estatus social y educativo. De hecho, si queremos saber si alguien ha votado a Podemos en lugar del al PSOE, es mejor preguntarle por su estatus que hacerlo por su ideología, por su edad, o por el tamaño de la población en la que vive. Es algo sobre lo que el PSOE debe reflexionar, porque no es la misma terapia la que hay que aplicar si el problema tiene que ver con el tamaño del hábitat en el que viven tus electores que si tiene que ver con la clase a la que pertenecen.

 

Ciertamente, según los datos de la encuesta del CIS, los votantes de Podemos están muy cerca, en la escala de izquierda derecha, de los votantes socialistas, pero tienen más poder adquisitivo y mayor nivel educativo que los votantes socialistas. De modo que es razonable concluir que a Podemos lo apoya la izquierda de arriba y al PSOE la izquierda de abajo en la escala social, por decirlo de manera sencilla. Pero, por alguna razón, los dirigentes de Podemos creen que representan mejor a los votantes del PSOE que el mismo PSOE. Y no es así. Es más, les sorprendería saber lo que verdaderamente representan. A veces los partidos se confunden sobre las razones por las que reciben el voto. Los dirigentes de UPyD creían que estaban defendiendo los intereses de quienes en Cataluña o el País Vasco se sentían amenazados en su identidad española por los nacionalismos de ambos territorios. Sin embargo el partido fucsia siempre obtuvo sus mejores resultados en Madrid, mientras que en Cataluña y el País Vasco nunca tuvo buen resultado. Por eso es bueno no confundirse de electorado, ni confundir al electorado.

 Publicado en el Diario SUR, el 7 de febrero de 2016

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