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Política burbujeante

22 noviembre, 2015

Hace unos días tuve el honor de presentar en Madrid el libro de Daniel Innerarity, La política en tiempos de indignación. Ya he hablado en otra ocasión del libro, que se ha convertido en una fuente de alegrías para el autor y para sus amigos y admiradores, pues va por la tercera edición en apenas dos meses. Estábamos en la mesa un doctor en filosofía, el propio Innerarity, un doctor en Derecho, José María Lassalle, Secretario de Estado de Cultura, y yo mismo, un doctor en Sociología. No pudo sumarse como estaba previsto, por razones de agenda, Iñigo Errejón, que es doctor en Ciencias Políticas. Así que cuando me tocó intervenir empecé por lamentarme de que no hubiera entre nosotros un doctor en Economía. Porque con un doctor en Economía nuestro desconocimiento sobre la realidad social hubiera sido mucho más completo.

Vivimos en un tiempo burbujeante. Hemos visto burbujas económicas, como la que hubo con las empresas tecnológicas, o la burbuja inmobiliaria. Luego han venido las burbujas políticas. Vemos inflarse y desinflarse a Ciudadanos y Podemos de una elección a otra, sin que sepamos en qué va a quedar la cosa al final. Vista con perspectiva, la mayoría absoluta del PP en 2011, fue otra burbuja bastante dañina para nuestro país, y hasta para el PP. Uno se pregunta qué es lo que hincha las burbujas, y encuentra muchos elementos, la esperanza, por ejemplo. Y la desesperación, también. La codicia, a veces. Y, en otras ocasiones, la necesidad. Y, siempre, siempre, el desconocimiento. El peor de todos, el que no es consciente de sí mismo. A esa burbuja la podíamos llamar epistemológica, y está en el origen de todas.

Por supuesto que la mayor parte somos conscientes de que no sabemos sobre muchos asuntos. Sobre política económica, por ejemplo. Pero nos sentimos inexplicablemente seguros a la hora de decidir quien sabe. En 2011 una mayoría de la sociedad española dio todo el poder a los que supuestamente sabían economía. Hace una semana el Centro de Investigaciones Sociológicas sacó los datos de la encuesta del mes de octubre sobre Confianza del Consumidor. Un 20,2% de los entrevistados afirma que “le resulta difícil llegar a final de mes”. En el último mes de gobierno del presidente Zapatero, esa cifra era del 20,8%. Después de cuatro años de gobierno del presidente Rajoy y sus sabios economistas, un 36,7% de los entrevistados afirma que puede ahorrar algo cada mes, con Zapatero, en noviembre de 2011, eran el 38,5%.

La encuesta pregunta si en el hogar se ha comprado en los últimos seis meses una moto o un coche, y resulta que un 7% afirma que sí, mientras que hace cuatro años era un 6%. En el caso de muebles para el hogar ahora es el 15% y en 2011 era el 16%. Si se trata de electrodomésticos u ordenadores personales, en 2015 han comprado el 24% y en 2011, compraron el 26%. Y si de electrodomésticos pequeños se trata, en ambos años la cifra es del 25%. Si tenemos en cuenta el margen de error estadístico de la encuesta, no hay diferencias en los datos de un año y otro. En fin, no tengo nada más que añadir, señor juez.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 22 de noviembre de 2015

3 comentarios
  1. 22 noviembre, 2015 13:49

    Hay muchas formas de mentir y las principales son: mintiendo, medias verdades, y las estadísticas o encuestas. Si un 20% reconoce tener dificultades para llegar a final de mes, se entiende que al menos otro 40% le ocurre lo mismo, pero se cuidara muy mucho de contárselo nunca a nadie y toda esta mayoría de población, no tiene nada que ver con ninguna burbuja. La inmobiliaria la desató el señor Aznar con su “liberalización” del suelo, y se forraron los bancos como siempre y quienes podían comprar y especular, la citada mayoría están pagando la hipoteca de cuando valía el doble que ahora…

  2. JULIO CARABAÑA MORALES permalink
    22 noviembre, 2015 14:35

    “Nos sentimos inexplicablemente seguros a la hora de decidir quien sabe”. Los partidos creen, seguramente con buenos motivos, que si dijeran la verdad, que no saben qué políticas producen crecimiento económico, y prometieran tan solo una gestión honrada y eficaz, no los votarían. Yo creo que la mayor parte de la gente sabe que no saben; por eso algunos cambian el voto, por si suena la flauta, aunque los más lo hacen por cambiar el asno…

  3. 23 noviembre, 2015 21:46

    Yo no soy doctor y por tanto , estoy seguro que sé menos que los doctores, y por ello no acabo de entender, que el PP aventaje al PSOE en intención de voto y en número de escaños.
    Lo anterior es inexplicable , pues es evidente, que todos los días desde hace varios años, nos despertamos con casos de corrupción en el PP, a nivel personal, de partido, en sus ayuntamientos etc. Si con este handicapb, el PSOE, no es capaz de aventajar al partido cavernícola, t entremos que pensar que algo falla. En la militancia de base, con nuestra ignorancia no acabamos de comprender el paradigma.

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