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Mientras eras presidente

1 noviembre, 2015

En la encuesta preelectoral que realizó el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) un mes antes de las elecciones catalanas, preguntados por su sentimiento de pertenencia nacional, el 21% de los entrevistados dijo sentirse exclusivamente catalanes. El resto se sentían españoles en mayor o menor medida. El Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), que depende del gobierno catalán, eleva el porcentaje de los que se sienten solamente catalanes hasta el 25% de la población que vive en Cataluña. En todo caso, sean el 21 o el 25%, uno se pregunta ¿cómo es posible que los partidos que promueven la independencia sacaran el 47% de los votos?

Si uno mira la serie estadística del CIS comprueba que el sentimiento de identidad nacional en Cataluña ha permanecido bastante estable durante décadas. En 1992, el año de las Olimpiadas de Barcelona, un 17% de los entrevistados decían sentirse solamente catalanes. Durante el todo el mandato del presidente Rodríguez Zapatero ese porcentaje estuvo en torno al 14%, incluso en diciembre de 2010, meses después de la sentencia del Estatut. Pero entre la última medición de la etapa del presidente Rodríguez Zapatero y la primera del presidente Rajoy, a finales de 2012, los que declaraban sentirse únicamente catalanes pasaron del 14% al 25%.

También en la preferencia del modelo de Estado se produce un salto importante. A finales de 2010 un 23% de los entrevistados en Cataluña por el CIS querían “un Estado en que se reconociese a las Comunidades Autónomas la posibilidad de convertirse en estados independientes”, después de un año de gobierno del presidente Rajoy ese porcentaje era del 37%, y este año ya es del 46%. Uno se pregunta, con todo el respeto, ¿qué les das Mariano? Rajoy dice que en tanto él sea presidente del Gobierno, Cataluña seguirá siendo España, pero todo esto ha pasado mientras él era presidente.

Obviamente no podemos olvidarnos del gravísimo papel del presidente Mas y del independentismo catalán. Que no es que quieran irse, como interpretan torpemente los nacionalistas españoles, sino que lo que quieren es expulsar políticamente a los españoles de Cataluña, es decir que nos vayamos con nuestras instituciones a otra parte. Los independentistas no quieren irse a mitad del Mediterráneo, sino que se vayan las instituciones españolas, es decir, la delegación del gobierno, la justicia, la Seguridad Social, la inspección de Hacienda y las fuerzas de seguridad del Estado. Quieren hacer con todos los niños catalanes lo mismo que quería hacer el ministro Wert, pero al revés. Porque todos los nacionalismos son iguales, pero al revés. Cuando los nacionalistas españoles dicen “¡que se vayan!”, simplemente están abandonando de manera insolidaria a sus compatriotas catalanes que son y se sienten españoles, y que sienten que su tierra, Cataluña, es España. Porque los nacionalistas españoles son incapaces de distinguir a un catalán de un independentista catalán, los suman a todos, y así les van saliendo los números a los independentistas.

Publicado en el diario SUR el 1 de noviembre de 2015.

3 comentarios
  1. JULIO CARABAÑA MORALES permalink
    1 noviembre, 2015 22:49

    Hoy no me gusta tanto, ni la primera parte ni la segunda. Primera parte. “Obviamente no debemos olvidarnos del gravísimo papel del presidente Mas y del independentismo catalán”. Pero como es tan obvio, nos entregamos a escarbar lo misterioso, la influencia de Rajoy, tanto más misteriosa porque ha tenido buen cuidado de no hacer nada para alimentar la estrategia acción-reacción de los separatistas. Segunda parte. Todos los nacionalismos no son iguales. En el nacionalismo español cabe Cataluña, y en el nacionalismo castellano también, y en el andaluz también; en cierto nacionalismo catalán y vasco cabe España, pero en otro, el que Rajoy tanto ha fomentado sin que sepamos cómo, España queda fuera. Los nacionalistas españoles distinguimos perfectamente entre catalanes, nacionalistas e independentistas. Ojalá el PSC dejara la mitad de claro que es el partido de los catalanes que se sienten españoles y solidarios con el resto de los españoles, y no el partido que puede negociar el ‘encaje’ de Cataluña (sic) en España. Y ojalá también que hubiera más catalanes dispuestos a decir lo mismo, en lugar de esperar a los acuerdos entre los separatistas y el Estado

  2. col.lectiutreballsocialcarevolta permalink
    2 noviembre, 2015 10:34

    Un juicio sobre el nacionalismo en general y sobre el independentismo catalán que responde a criterios viejos y finiquitados por el propio proceso de globalización neoliberal en curso y que amenaza con homogeinizar sobre supuestas bases cosmopolitas culturas y lenguas diversas, historia y tradiciones, formas de ser colectivas y la psique colectiva de determinadas comunidades diferenciadas que comparten territorio -originilmente conformado de forma violenta- y que no pueden disponer de su propio Estado si así lo quiere una mayoría amplia y cualificada.

  3. 2 noviembre, 2015 23:27

    La única verdad, es un mensaje serio,y que su comunicación convenza, que sea clara, convincente y que los ciudadanos comprendan que además de decirles,la verdad, hay un compromiso serio de cumplir lo indicado en el mensaje.
    Las estadísticas , son para despistar y para decir, que no sabemos lo,que queremos, y por supuesto tampoco comunicarlo.
    A falta de pan buenas son tortas.

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