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Intervención en defensa de la enmienda del Grupo Socialista a la moción consecuencia de interpelación urgente del Grupo Parlamentario de UPyD, sobre la oficialidad del castellano como lengua común española.

20 octubre, 2015

Señor Presidente,
Señorías,

Cuando lo que se debate no es lo que parece, lo mejor es empezar por lo evidente. Soy español y me siento español. Hice la mili, pago mis impuestos y, aunque no soy un gran aficionado, veo los partidos de la selección. Un español más, uno del montón, uno como otro cualquiera, pero un español. Además, señorías, quiero dejar constancia aquí de que mi forma de sentirme español no es la de un nacionalista, sino la de un humilde patriota. Y esa no es una distinción menor para el tema que nos ocupa.

Es una distinción importante, porque en política combatimos con palabras, y eso nos obliga a combatir también por las palabras y por su significado. El nacionalismo no es la única forma de amor a la patria, hay una forma más antigua, que es el patriotismo del que habla Virolli, y también el patriotismo constitucional del que habla Habermas, o el nacionalismo cívico del que habla Ignatieff. Yo usaré patriotismo.

Para el patriota no hay nada entremedias de los ciudadanos y sus instituciones políticas; para el nacionalista, entre las personas reales y las instituciones políticas, hay un sujeto fabuloso que es la nación. El patriota necesita la libertad de sus conciudadanos. Al nacionalista le basta con la independencia de su nación. Para el patriota los enemigos son el despotismo y la corrupción. Para el nacionalista los enemigos son la contaminación cultural y la impureza étnica.

A los nacionalistas les queda grande su sociedad. Están convencidos de que la nación crea al Estado, pero antes de eso ellos tienen que fabricar la nación. Así que cuando tienen suficiente poder sucumben a la tentación y amputan la parte de la sociedad que les estorba para crear la nación. Y para construir, y fortalecer, a ese sujeto fabuloso, le hacen la vida más difícil a los seres humanos de carne y hueso, obligándolos a normalizarse para parecerse a la mítica nación inmortal tal como los nacionalistas la sueñan.
España no es un país para nacionalistas. Un país formado por diferentes reinos medievales unidos por conquista o por alianzas matrimoniales, un país con distintos derechos forales, un país con cuatro lenguas, es demasiado heterogéneo para caber en el lecho de Procusto del pensamiento nacionalista. Un gran poeta vasco, Gabriel Aresti, dedicó un poema a Tomás Meabe, el fundador de las Juventudes Socialistas, que dice: “Cierra los ojos suave, Meabe/ pestaña contra pestaña/ pues sólo es español quien sabe/ Meabe/ las cuatro lenguas de España”. Esa es, a mi juicio, la visión de un patriota español. Y la del que grita enano habla en castellano, esa, es la ceguera de un nacionalista español.

Tampoco Cataluña es un país para nacionalistas, porque también Cataluña es mestiza, también tiene dos lenguas, y las dos son igual de catalanas. Sin embargo, los independentistas catalanes no lo entienden así. Basta leer las llamadas bases de Gramenet, publicadas recientemente por la Asamblea Nacional Catalana, para constatar que para el independentismo catalán el castellano, o español, es una lengua extranjera. Pero en ningún lugar del mundo, la lengua más hablada es una lengua extranjera, y en Cataluña la lengua más hablada es precisamente el castellano.

En 1978 los patriotas españoles ganamos la partida a los nacionalistas españoles, e hicimos y aprobamos una constitución que protege toda nuestra diversidad y pluralidad. Lo que ha permitido, por ejemplo, que los niños gallegos, vascos o catalanes, puedan estudiar en sus lenguas maternas. Bueno, no todos, en Cataluña los niños cuya lengua doméstica es el castellano o español han de estudiar en catalán. Se hizo así con el objetivo de que no hubiera dos comunidades separadas por el idioma, sino una sola comunidad con la riqueza del bilingüismo.

Y lo cierto es que según datos de la propia Generalitat de Cataluña esto no ha perjudicado al castellano, preguntados en 2006 los estudiantes catalanes sobre la lengua que consideran más cercana respondieron que el castellano un 34%, y un 36% en 2013. Los alumnos que sentían igual de cercanas ambas lenguas pasaron del 28 al 30%. El castellano y el bilingüismo tienen buena salud, como también la tiene el catalán.

Sin embargo, algo va mal. Se está produciendo algo que no habíamos visto antes, y es una división política de la sociedad catalana según la lengua. Como soy sociólogo les daré un indicio de sociólogo: en 2010, en la encuesta preelectoral del CIS, la diferencia en el juicio negativo respecto a la gestión del presidente Montilla que hacían los catalanes cuya lengua materna es el catalán y aquellos cuya lengua materna es el castellano, era de 8 puntos porcentuales. En la encuesta preelectoral de las últimas elecciones esa diferencia, referida al presidente Mas, es de 41 puntos. Es un cambio demasiado drástico para no darse cuenta de que algo va mal. No creo que eso que va mal tenga que ver con la lengua, sino con las actitudes políticas de dos nacionalismos que no comprenden que España es demasiado grande para el centralismo, y Cataluña demasiado plural para el separatismo.

Tampoco comprenden que la democracia es algo más que el mayoritarismo, que una democracia sin leyes puede terminar siendo la tiranía de una mayoría, incluso de una mayoría muy pequeña. Las leyes deben proteger a los ciudadanos de cualquier arbitrariedad y es bueno reivindicar su vigencia. Por eso los socialistas proponemos una enmienda que creemos perfecciona la redacción de la moción que debatimos y que lo hace en el sentido que consideramos más adecuado al espíritu de la Constitución de 1978 que es el espíritu de la concordia.

Congreso de las Diputados 20 de octubre de 2015

One Comment
  1. 26 octubre, 2015 10:30

    Te olvidaste decir, que los jerarcas dominantes de esos territorios, incitan al nacionalismo, para así ellos dominar a sus pupilos, manejarles, domeñarles, explotarles, en fin controlarles aislarles y así robarles con toda impunidad . Por eso manejan los medios de esta manera dominan al personal. Es fácil comprender que de esta les roban descaradamente

Los comentarios están cerrados.

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