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Soportar lo insoportable

30 agosto, 2015

Nuestro mundo está lleno de personas con magníficos sentimientos y con la conciencia lacerada por los sufrimientos que cada día ven en los medios de comunicación. Personas horrorizadas ante los parados y los desahuciados en nuestro país; y ante la tragedia de quienes huyen de la pobreza y la guerra en otros países. Algunas de esas personas, tan sensibles, tienen la costumbre de callar a su interlocutor poniéndoles un cadáver encima de la mesa. ¿Qué decir ante el cadáver de un joven subsahariano flotando en las nocturnas aguas del Mediterráneo? ¿Qué puede decir nadie ante el cadáver de una niña asfixiada en un camión hacinado de personas y abandonado en el arcén de una carretera europea? La compasión no tiene el don de la elocuencia, todo lo más la compasión da para un grito de rabia.

Son dolores que no se pueden soportar. Y lo que es peor, ¿cómo soportar nuestras contradicciones? Decía Theodor Adorno que «escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie». ¿Cómo puede uno bañarse y broncearse, cada día, en las playas del mismo mar que, cada noche, acoge en su seno a los cadáveres de decenas de seres humanos que huyen del hambre y de la guerra? ¿Cómo hacer turismo por las mismas carreteras por las que circulan camiones en cuyas entrañas oscuras y mefíticas mueren de asfixia niños y mujeres por decenas? ¿Cómo compatibilizar el cambio de nevera o de teléfono móvil en la ecológica Europa con enviar sus residuos tóxicos a cementerios tecnológicos de Ghana o Pakistán?

Cada cual lo lleva como puede. Cada uno de nosotros tenemos en nuestra conciencia una foto en especial, una historia leída o escuchada en un medio de comunicación, que se nos ha pegado al alma, que traduce las estadísticas a tibia, palpitante y dolorida vida humana. Algunos no pueden soportarlo y nos ponen, especialmente a los que somos representantes elegidos por los ciudadanos, ese cadáver encima de nuestra mesa, o de nuestra conciencia. Como si no nos pesaran bastante los nuestros, como si no nos hubiéramos enterado de lo que pasa. Una vez un hombre que entrevió mi propia experiencia vital, en uno de estos artículos que escribo, me escribió a mi correo de diputado para decirme que si era consciente de todo ese dolor que sufre nuestra sociedad por qué no me pegaba un tiro.

He leído estos días unas palabras de la alcaldesa Ada Colau diciendo: «aparentemente tengo más poder que nunca, y sin embargo en cierto sentido me siento más impotente: a diferencia del activismo social en el que he estado muchos años, ahora no puedo actuar para dar respuesta a casos individuales». Pide tiempo para poder poner en marcha políticas que mitiguen los problemas, porque eso es lo que puede hacer desde la política. Su poder es limitado, como el de todos en nuestras democracias. Su responsabilidad también. Como la de todos. La señora Colau, por otras razones admirable, ha descubierto las limitaciones de la política. Espero también que, a diferencia de lo que hizo en el Congreso, haya aprendido a soportar su dolor sin “señalar” a nadie, a soportar lo insoportable.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 30 de agosto de 2015

2 comentarios
  1. 30 agosto, 2015 16:47

    Señor Jose, he leído su artículo, es un artículo lleno de humanidad. Usted con escribir este artículo, creo que está haciendo bastante. Usted desde su posición, puede hacer mucho. La gente nos tenemos que concienciar, que los valores humanos están por encima del dinero y la avaricia por conseguirlo. Yo me pregunto ¿Hasta donde podemos llegar por este sendero? Gente corriendo de las hambrunas, dejándose las vidas en el Mediterráneo, Gente corriendo de las guerras, que los aplastan bajo las bombas. Señor José ,un saludo de este su amigo invisible.

  2. 1 septiembre, 2015 12:26

    Sabes que estoy a favor de la clase política, os defiendo, sois necesarios, y casi siempre hacéis lo que podéis.
    Expresas, y bien, como es habitual, la situación real, una cosa es predicar y otra dar trigo, esto es, mas difícil.
    Si las personas que se dedican a la política,que están en el gobierno, explicaran bien sus limitaciones, las otras, las de la oposición, no se dedicarían a vender nubes.
    No hay que pegarse un tiro, hay que hacer lo que hacéis, pero en algunos casos mejor. Esto es, con honradez y los que lo sois, la mayoría, no callar, no consentir y veréis como los ciudadanos os comprenderían mejor. Estos comprenden y perdonan, los fallos por ignorancia, por no conocer, pero no perdonan la falta de honradez, aunque algunos, muchos, olvidan y votan a los que les esquilman.
    La gente, no se da cuenta, que al fin, vosotros los políticos, habéis salido de la ciudadanía, y por tanto, si no hay una buena semilla, no habrá un buen producto.
    Por favor sigue, tu escuela, tus enseñanzas, llegan, eres un bien escaso, una buena persona, que sabes expresar un pensamiento y una forma de hacer política. Un abrazo.

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