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Otros poderes

5 octubre, 2014

Hubo un tiempo en el que el poder político no estaba civilizado; era, por así decirlo, un poder salvaje. Un tiempo en el que si alguien tropezaba con un señor feudal, este podía cruzarle la cara con la fusta como simple desahogo. Hoy en nuestras democracias el poder político no puede permitirse esos desahogos. Otros poderes sí.

Mi compañero de escaño, Juan Luis Gordo, es el portavoz socialista en la Comisión Mixta del Congreso y el Senado de Radiotelevisión. Así que, al menos una vez al mes, se las tiene que ver con el presidente del consejo de administración de la corporación de RTVE, y decirle, por ejemplo: «los que hemos seguido la campaña de Radiotelevisión Española de las elecciones europeas hemos visto un alineamiento claro de la radiotelevisión pública con los intereses y las directrices del Partido Popular marcados por la secretaria de Estado de Comunicación, que es la que realmente lleva la batuta en comunicación, no solo en Radiotelevisión Española sino también en otros medios». Obviamente el presidente de RTVE no se muestra muy entusiasmado con las intervenciones de mi compañero, pero no puede, por ejemplo, cruzarle la cara con la fusta. El presidente de RTVE es un hombre muy importante, pero su poder está civilizado por la política, y sabe que debe escuchar las críticas y defenderse de ellas, pero que no puede insultar a los representantes del pueblo.

Mi compañero Juan Luis Gordo piensa, como piensa mucha gente, que también en las televisiones privadas hay, a veces, intereses y preferencias políticas que empañan su profesionalidad a la hora de informar. Y coherentemente con lo que cree, critica lo que piensa que debe ser criticado. Porque la prensa, además de una libertad, es un poder. Hace pocos días unos de los mejores periodistas de nuestro país, por el que profeso gran afecto y admiración, se sintió molesto por una crítica de Juan Luis Gordo a su televisión y lo llamó, en antena, tonto. Si lo hubiera dicho otra persona no le hubiera dado ninguna importancia. Total, dada la situación de debilidad política de los ciudadanos frente a casi todos los poderes, no debería sorprendernos que insulten a sus representantes; pero un periodista de intachables credenciales democráticas no debería ir más allá que el presidente de RTVE, por muy privada que sea su cadena.

Por cierto, si tuviera que batirme en duelo con Juan Luis Gordo y pudiera elegir armas no elegiría un test de inteligencia. Mi compañero es ingeniero industrial por la Universidad Politécnica de Madrid. Funcionario, por oposición, ha dirigido la gestión de hospitales madrileños tan importantes como el Clínico, el Severo Ochoa y el 12 de Octubre. Además de ser un técnico sumamente competente, tiene esa infrecuente habilidad política que permite ganar el apoyo de un número suficiente de compañeros como para ser elegido secretario general de su provincia y volver a ser reelegido. En las elecciones generales lo votaron 24.711 ciudadanos y ciudadanas de la provincia de Segovia. Hicieron muy bien, eligieron a un representante digno, valiente y muy inteligente.

Publicado en el diario SUR el 5 de octubre de 2014

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