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Vivir con los ojos cerrados

7 septiembre, 2014

Vienen días emocionantes para los nacionalistas de cualquier bando. Días de agitar banderas y sentimientos intensos. Ese tipo de emociones que lo ciegan a uno y lo hacen decirse: ¡vamos!, ¡adelante! Da igual que uno esté justo al borde de un precipicio. Cuando uno está embargado por esos sentimientos no está para detenerse en matices. Cualquier consideración, que en circunstancias más tranquilas merecería una serena reflexión, es obviada y aplastada por el consabido: ¡vamos!, ¡adelante! Cuando hablas con ellos, instalados en el borde del barranco te dicen: ya es tarde para volver atrás. Así que: ¡vamos!, ¡adelante!

Hoy en España tenemos una explicación para nuestros dos principales problemas: Zapatero. Más concretamente las palabras que dijo y las que no dijo Zapatero. Si el presidente Zapatero hubiera pronunciado la palabra crisis unos meses antes de cuando lo hizo, ese es exactamente el reproche que se le hace, hoy nuestra situación económica, y probablemente la de Europa, serían radicalmente distintas. Siempre que escucho ese argumento me pregunto ¿cuánto tiempo antes habría que haber visto venir la crisis y, sobre todo, qué políticas deberían haberse puesto en marcha para evitarla? Ese debate no tendrá lugar, total ¿para qué?, si ya tenemos un culpable. Por cierto ¿cuándo vieron venir la crisis en Vizcaya para tener un 17% de paro en lugar del 40% que tiene Cádiz? ¿meses, años, quizá décadas antes?

El problema de Cataluña no existiría si el presidente Zapatero, entonces candidato, no hubiera dicho allá por 2003 que aceptaría el Estatut que enviara el Parlament. Solo que en aquel mitin Zapatero también dijo
que Pasqual Maragall “no pondrá en riesgo la unidad de España ni será un peligro para la identidad y el autogobierno de Cataluña” y que el proyecto de Maragall “será un problema serio para los independentistas y los centralistas, y la solución para Cataluña y la España plural”. Ese era el contexto y esas eran las condiciones que puso a su frase, pero ¿para qué conocer el contexto de la frase? ¿y si nos permite entender a Zapatero y se nos fastidia la explicación?

Total, si el presidente Zapatero es el culpable, para qué vamos a molestarnos en examinar los actos del presidente Rajoy o del president Mas, pobres víctimas de un encantamiento. ¿Qué van a tener que ver con la situación actual aquellos que propiciaron el boicot a los productos catalanes? Y no un boicot a los productos de los simpatizantes del independentismo; no, un boicot a los productos de todas las empresas catalanas, en las que trabajan independentistas y no independentistas. Eso sí que fue inteligente, pensará ahora el presidente Rajoy. Como el señor Mas, que está haciendo un inmenso daño a Cataluña y a su partido, pero que es un genio.

¡Ah! si Rajoy hubiera ganado en 2004, o mejor, si Aznar hubiera seguido. Aquí no hubiéramos conocido el paro y ahora ERC sería un partido minoritario en Cataluña. Qué fácil es vivir con los ojos cerrados al borde del abismo, solo hay que dar un paso: ¡vamos!, ¡adelante!

Publicado en el Diario SUR el 7 de septiembre de 2014.
¡Feliz cumpleaños, madre!

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