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Comentario de texto

24 agosto, 2014

El siguiente texto lo escribió una persona en la sección de comentarios de un periódico a raíz de las recientes informaciones sobre la agresión sexual de varios hombres a una mujer:

“… A los jueces y políticos les quitaba yo a sus hijas y se las entregaba a esta banda, para que supieran lo que duelen las hijas, novias, hermanas, esposas, etc. y se pensaran un poco en las hijas de los demás antes de hacer leyes y ejecutarlas tan despreciable y TORPEMENTE” (Sic).

Posiblemente el amable lector o lectora de esta columna, si ha tenido noticia de los sucesos, ya tenga formada su opinión respecto a los hechos que dieron origen a la noticia. Es un asunto abundantemente debatido, pero se trata de algo tan grave que exige toda nuestra atenta vigilancia, incluso después de que la justicia haya archivado el caso. Sin embargo, también merecen cierta atención los comentarios que han aparecido en los espacios destinados a tal fin en las páginas de Internet de los periódicos y que, por lo que he podido ver, pasan casi desapercibidos. Porque lo cierto es que, como el que hemos reproducido aquí, son bastante inquietantes. Se supone que la persona que lo ha escrito lo ha hecho fuertemente conmovida por la noticia del sufrimiento de una mujer agredida por un grupo de varones. Una agresión que responde, sin duda, a la combinación de los instintos más bestiales de la naturaleza humana con una forma de cultura, el machismo, elaborada a partir de valores e ideas que impregnan a muchas sociedades, incluida tristemente la nuestra. Un acto que convierte a una mujer, que como todo ser humano es un fin en sí misma y no un instrumento de nadie, precisamente en un instrumento para satisfacer los deseos de placer o dominación de varios hombres.

¿Qué propone la persona, tan “conmovida” por el dolor de las mujeres, que ha escrito el texto al que hacemos referencia? Pues, ni más ni menos que convertir a unas mujeres, en este caso las hijas de jueces y políticos, y su dolor y su humillación, en un instrumento. Un instrumento político y, si se quiere, hasta “pedagógico”, para dar una lección a sus padres. En este caso no se trata de un acto motivado por la urgencia brutal del instinto bestial de un descerebrado en una noche de alcohol y drogas; no, en este caso se trata de una propuesta nacida de una elaboración del pensamiento (ya, ya…), puesta por escrito y enviada a la página de un periódico. Cuando alguien propone entregar a una banda de violadores a la hija de un político o de un juez para mejorar así la calidad en la elaboración, o aplicación, de las leyes, está proponiendo instrumentalizar a las mujeres de una forma muy siniestra. Desde luego se trata de alguien que odia a los jueces y los políticos, ese es su burdo y eficaz escudo; pero sobre todo, quien escribió las palabras que comentamos, es alguien que no ama a las mujeres. Así es el machismo, daña a la mujeres incluso cuando dice querer defenderlas. Es solo un ejemplo, y no el más salvaje, de lo que se ha podido leer estos días con inquietante abundancia.

Publicado en el Diario SUR el 24 de agosto de 2014

One Comment
  1. 24 agosto, 2014 9:20

    brillante y necesario como siempre Jose Andres

Los comentarios están cerrados.

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