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Transparencias engañosas

29 junio, 2014

Hace unos meses entré en la madrileña librería Visor y uno de sus magníficos libreros me habló de un libro titulado «La sociedad de la transparencia» de un autor coreano de extraño nombre. Obviamente, extraño aquí, en Corea probablemente será de lo más común. Tuve el libro en mis manos y pensé: «total, esto me lo leo de camino a Málaga». Pero las apariencias engañan. El libro te da mucha conversación y no te deja avanzar tan de prisa.

Byung-Chul Han, el autor, huyó de su país allá por los años ochenta, para escapar de una conspiración entre sus padres y el sistema educativo coreano para convertirlo en metalúrgico. El problema es que al joven Han lo que le gustaba era la literatura y la filosofía alemanas. Así que decidió cambiar el acero por Goethe, Hegel y Heidegger. Alguno de ellos, por cierto, puede resultar para el común de los mortales más impenetrable que el mismo acero, todo sea dicho.

Han sostiene que transparencia no es lo mismo que verdad. Nuestra sociedad se ha obsesionado con la idea de transparencia. El neoliberalismo exige transformar todo en una mercancía: expuesta, transparente, desnuda, dispuesta de manera que pueda ser «devorada de inmediato». Han nos dice que esa transparencia se parece a la pornografía. La pornografía anula la distancia entre la imagen y el ojo. No hay misterio, ni encanto, ni amor, no hay pensamiento de por medio. La transparencia arroja una luz tan fuerte que quema el objeto y anula la comprensión, aunque no las emociones.
Queremos tener toda la información, pero el acceso a todos los datos no nos garantiza el saber. La decisión de publicar toda la información sobre los representantes políticos está produciendo el efecto que señala Han. Lo que interesa saber de verdad es si usan su posición política para enriquecerse, pero no se conoce ningún caso en que un político corrupto haya hecho constar en su declaración de bienes o de intereses la existencia de una cuenta millonaria en Suiza. Lo que sí es frecuente es que se usen los datos públicos sobre los representantes para tergiversar la realidad. Conozco el caso de un diputado que declaró tener dos casas, la suya y la parte que le correspondía por herencia de su casa familiar en la que aún vive su madre viuda. Pues bien, algún bienintencionado publicó el número de casas que tenían los diputados, y naturalmente a mi colega le adjudicaron dos. Hubo quien le exigió que entregara una de ellas a una familia desahuciada, no quedaba claro si debía ser la casa del diputado o la de su madre. Si un diputado forma parte del patronato de una ONG, naturalmente sin percibir ningún ingreso, en su declaración consta que tiene una actividad extraparlamentaria, y eso permite titular en la portada del periódico más vendido del país que el 85% de los diputados tienen otra actividad fuera del parlamento. Ya lo ven, la transparencia no produce necesariamente la verdad, pero hemos de reconocer que hay gente capaz de hacer con esos datos algo mucho más excitante que la verdad.

Publicado en el Diario SUR el 29 de junio de 2014

3 comentarios
  1. 29 junio, 2014 10:45

    será posible ….? Pero si lo estoy leyendo…. josé Andrés por Dios… Jajajjajajajajaj

  2. 30 junio, 2014 0:19

    Ja Ja tienes razón. Los medios tienen muy mala uva y nos quieren engañar, llevarnos a su huerto. A muchos les convencen, a otros tantos no, que son los que piensan y los que saben interpretar lo que leen. Si la transparencia es importante, mas lo es la Honradez. Y sobre esto hay mucho que hablar. No tiene honradez quien se aprovecha del dinero público en beneficio propio, pero, y quien no se aprovecha, pero sabe lo anterior y no denuncia ,¿ se puede afirmar que es honrado?. Entre unos y otros los ciudadanos de a pie, llegan a la conclusión que le están tomando el pelo . Los primeros por sus abusos y los segundos por callarse, esto se entiende como complicidad..Una de las causas del despeque ciudadano de la vida política.

  3. 1 julio, 2014 0:08

    Gran artículo, pero entonces ¿el problema no será la incapacidad de manejar los datos con honestidad?. A ti, que eres un hombre honesto puede que no te cueste, pero no asi a otros muchos.

Los comentarios están cerrados.

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