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Por la unidad de las fuerzas del taxi y la cultura

15 junio, 2014

Siempre trato de escuchar con mucho respeto y atención a los expertos en nuevas tecnologías cuando hablan de cualquier tema, da igual que se trate de cultura o de transporte urbano. En general se trata de personas muy inteligentes y amigables, que tienen buena voluntad y un máster en una escuela de negocios. También es verdad que si no estás de acuerdo con algunos de esos expertos, ellos mismos, con su nombre y su foto, o con otro nombre y sin foto, te pueden poner literalmente a parir en las redes sociales usando unos teléfonos móviles y unas tabletas tan inteligentes como ellos pero con más mala idea.

Lo cierto es que algunos de esos expertos en nuevas tecnologías dedicaron bastante tiempo a explicarme los beneficios del intercambio libre de archivos. Nunca se lo agradeceré bastante. En general creo que comprendo razonablemente bien la idea que trataron de transmitirme. Uno compra la película «Ocho apellidos vascos» y la comparte con un “amigo” de Nueva Zelanda, y a su vez el “amigo” de Nueva Zelanda comparte con uno «From Street to Sky», un documental sobre la vida del músico aborigen Tigilau Ness. Sin embargo, las cosas no son tan bonitas. Ni los neozelandeses entienden el chiste de Los del Río en la película de Martínez-Lázaro, ni aquí tenemos pajolera idea de quién es Tigilau Ness. Al que sí conocemos bastante es a Kim Dotcom, un alemán afincado en aquél país del Pacífico, que tiene un negocio para que uno pueda descargarse gratis la película que quiera. Y, a tenor de las imágenes de su mansión, no parece que le haya ido mal. Así que cuando le cuentas esto a alguno de esos expertos en nuevas tecnologías te dice que el problema es que el “modelo de negocio” del mundo cultural está obsoleto. Al parecer el modelo que funciona es el de gente como Kim Dotcom, que consiste en colgar tu canción, tu película o tu libro, en su página de Internet y cobrar a los anunciantes por cada visita que hacen a la misma las personas que se descargan esos contenidos.

Hace unos días un taxista me recogió en la puerta del Congreso y me contó tan bien la teoría de los modelos de negocio de la cultura en el mundo digital que pensé que era un experto en nuevas tecnologías con un máster en Business Administration, y hasta a lo mejor lo es. Por supuesto, él se lo baja todo gratis de Internet. Esta semana el taxista tuvo que hacer huelga porque una empresa de California ha inventado un programa de ordenador que está hundiendo el modelo de negocio de los taxistas de Madrid, Barcelona y otras ciudades europeas. Los tecnólogos empezaron diciendo que el programa era para poner en contacto a gente que quiere viajar junta libremente, como dicen que hacen los que comparten películas con un “amigo” de Nueva Zelanda. Ahora sabemos que el programa es un servicio de taxis más barato que el convencional porque sus taxis no pagan ni seguros, ni licencias, ni impuestos. Ese es el verdadero nuevo modelo de negocio de estas empresas: no pagar impuestos. Vaya avance.

Publicado en el Diario SUR el 15 de junio de 2014

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