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Pacta sunt servanda

8 junio, 2014

A veces la felicidad es que tu hijo de quince años se recupere de un cáncer después de haber sido tratado en un hospital público por unos buenos especialistas. A veces la libertad es no tener que acostarte con tu jefe para evitar ser despedida y que así desaparezca el único ingreso que entra en tu casa. A veces la felicidad y la libertad dependen de algunas leyes y de algunos recursos económicos obtenidos mediante un sistema impositivo justo y eficaz. Sin embargo hacer esas leyes y conseguir esos recursos no es tan fácil. Esas leyes están sometidas a avances y retrocesos, y esos recursos económicos aparecen muy lentamente y desaparecen de manera abrupta en demasiadas ocasiones.

Hace mucho tiempo que los socialistas comprendieron que ese tipo de felicidad asociada a la sanidad y la educación públicas, a las pensiones de nuestros padres y abuelos, es la tarea más urgente. Tiempo que comprendieron que la libertad que primero tenemos que preservar es la que nos sustrae del dominio de poderes (in)civiles y cotidianos que aplastan la dignidad de los seres humanos en la única vida que tienen y tendrán. Hace mucho tiempo que los socialistas eligieron dar precisamente esas batallas, y no otras, entre todas las que podían dar.

El socialismo es indiscutiblemente republicano, pero no es incompatible con una monarquía constitucional, como bien saben los suecos. Para comprobarlo basta con leer la defensa de la república que hizo Luis Gómez Llorente en el voto particular del PSOE al anteproyecto de Constitución en 1978. Si los socialistas aceptan la monarquía es sencillamente porque hicieron un pacto con otros españoles, un pacto por el que ellos cedieron a cambio de que otros cedieran, y ganaron a cambio de que otros ganaran. La monarquía es un elemento de ese pacto, no todo el pacto. Todo el pacto es la Constitución. Los socialistas han cumplido con rigor ese pacto.

Por eso cuesta trabajo comprender que la derecha se escandalice cuando escucha voces de socialistas que cuestionan la monarquía. Sobre todo cuando esa misma derecha está demoliendo minuciosamente elementos muy importantes del pacto constitucional, como es el acuerdo de que España sea un Estado Social y de Derecho que garantice esa felicidad y esa libertad tan necesarias para la vida real de la gente común. Basta mirar cuáles son los principales motivos de los recursos de inconstitucionalidad de los dos últimos años para comprender quiénes son los que han iniciado las hostilidades contra un pacto constitucional al que los socialistas han sido los más leales, como bien sabe el propio Rey. No es renunciando a sus valores republicanos como mejor pueden ayudar algunos veteranos dirigentes socialistas a la monarquía, si es lo que quieren, sino exigiéndole a la derecha que renuncie a sus supersticiones neoliberales. No es necesario hacer todavía más vulnerable al PSOE para mantener el pacto constitucional. Y no es necesario que ningún socialista, dirigente o militante, se sienta intimidado por una izquierda que sabe predicar pero no sabe dar trigo.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 8 de junio de 2014

3 comentarios
  1. 8 junio, 2014 17:31

    De acuerdo son el cumplimiento del pacto Constitucional. Lo de “a veces”, el derecho de pernada sigue en nuestro país, ahora otra vez por la Ley Laboral del PP.
    Estoy triste, enfadado y algo mas con los dirigentes del PSOE, como es posible que los “grupos/partidos” emergentes estén utilizando el contenido de nuestra Conferencia Política, en tanto nosotros no somo capaces de hacerla llegar a los ciudadanos. A lo mejor es que los dirigentes del PSOE, llevan años mirándose el ombligo, bucando candidatos, puestos y haciendo pactos entre ellos, entre los “barones”esto me causa risa y pena.En tanto se olvidan de los ciudadanos. También de los militantes, prometen primarias, pero pactan en contubernio buscar un candidato único, así no hay primarias. Será porque se sienten tan inteligentes y superiores y por ello nos quieren quitar a los militantes ese derecho democrático. Los militantes también sabemos y conocemos y nos sentimos responsables del desastre electoral. Han habido varios “barones” que han afirmado que no se hacen responsables de los resultado del 25M. a lo mejor, es mi tia abuela.
    Por favor primarias ya, inmediatamente a proclamar a los ciudadanos nuestra Conferencia Política. Claro que si el nuevo, discrepa, tendremos que volver a empezar, seremos el hazmerreir ciudadano con la complacencia del PP.

  2. 8 junio, 2014 18:49

    Lo has explicado perfectamente, José Andrés. Pero así y todo, lo que ha empezado a moverse en el discurso republicanista de algunos compañeros, tiene que ser un punto de partida. Un socialismo “indiscutiblemente republicano” no puede frenar la revisión del Pacto del ’78. Tendrá que hacerlo necesariamente porque ha llegado el momento de perfeccionar nuestra madura democracia. No será en estos días, pero el tema DEBE plantearse en la próxima cita ideológica que tenga el Psoe (léase Congreso o Conferencia Política). Y pronto. Hay una generación que no firmó Pacto y quiere hablar de ésto. Y no más ambigüedades.

  3. 9 junio, 2014 23:36

    Comparto contigo muchas cosas entre ellas que los socialistas somos republicanos, tendremos que decirle a Felipe que ejercite su memoria histórica y colectiva.
    Aunque sería bueno para nuestro partido y para la monarquía llevar a cabo un referéndum, por aquello de respetar las opiniones de la ciudadanía, que mayoritariamente desean expresarse en las urnas.
    Las prisas no son buenas consejeras y si hablamos de pacto constitucional, el mismo, en el año 1978 se hizo consensuadamente con todos los partidos políticos dentro de marco político español del momento.
    La abdicación y la vía de urgencia para el heredero se hace deprisa y corriendo, eso da trasmite una mala sensación.
    Cambiar la Constitución para que la figura del que será Ex Rey de España, nos hace pensar que las finanzas y su vida personal, que no pública se quieren proteger a costa de cualquier cosa.
    Todo esto pienso que produce una sensación de impunidad y de que los pactos constitucionales solo sirven para lo que al PP y a la clase dominante les interesa, cosa que nada tiene que ver con la gente corriente.
    Tampoco con la utopía socialista de transformar la sociedad, de tal manera que creemos una sociedad inclusiva donde nadie quede fuera.
    Estas cosas producen desafección en la militancia que no es tenida en cuenta y también en la ciudadanía, por ello no nos puede extrañar los resultados electorales conseguidos por nuestro partido en las Elecciones Europeas de 2014.
    Lo que se interpreta con una falta de coherencia entre los que se siente, se piensa, se dice y se hace tanto por una parte importante de la militancia, así como por una parte importante de la ciudadanía.
    Al margen de que suceda lo que suceda algunas personas sigamos votando a nuestro partido, estoy hablando del PSOE, porque este barco tiene que tener una meta, un horizonte y un rumbo,
    Sobra soberbia, sobran despachos y faltan dirigentes conectados con la ciudadanía, viviendo el día a día, no moviéndose por lo que diga la prensa día a día.
    Se nos abre otra nueva oportunidad pero tenemos que aprovecharla y con prisas y de cualquier forma volveremos a perderla.
    Un fraternal y afectuoso saludo compañero José Andrés

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