Skip to content

Esperando a Cincinato

1 junio, 2014

Hay héroes políticos cuya memoria pervive a lo largo de los siglos como una inspiración para las generaciones posteriores. Uno de esos héroes fue Lucio Quincio Cincinato, un patricio de los primeros tiempos de la República Romana, que aceptó el cargo de dictador en el año 458 a. C., para resolver una grave crisis provocada por la invasión del ejército de un pueblo vecino. Se cuenta que cuando la delegación del Senado acudió a ofrecerle el puesto lo encontró arando las tierras de su pequeña granja. Cincinato venció a los enemigos de Roma en dieciséis días y, pudiendo prolongar su mandato seis meses más, se marchó a su casa a seguir trabajando sus tierras.

Cincinato era un republicano (en el sentido romano), y un republicano desconfía tanto del poder que procura ni sufrirlo, ni tenerlo. Decía Albert Camus que «si ha de haber guerra, que la haya, y que la gane el que menos la ame». Está visto que en las sociedades humanas ha de haber alguna forma de poder, y por eso deberíamos decir, parafraseando a Camus, que si ha de haber poder, que lo haya, y que lo tenga el que menos lo ame. Los romanos supieron reconocer la virtud de Cincinato, es verdad que para reconocer esa virtud hay que ser un republicano; si no eres un republicano, entonces tiendes a pensar que Cincinato es un pobre ingenuo, por decirlo con palabras respetuosas.

El socialismo es un ideal republicano (en el sentido romano y en el otro), y los socialistas deberían entender de manera republicana su relación con el poder. Los republicanos no son partidarios de que los gobiernen los hombres sino las leyes. Leyes respetuosas con la libertad de cada ciudadano o ciudadana, leyes pensadas para maximizar esa libertad. Una libertad que consiste en no estar sometido al capricho de ningún poder, de no ser vulnerable a la arbitrariedad del empresario, del encargado de personal de la empresa, del periodista corrupto, o del secretario de organización de la agrupación.

A veces el amo es la multitud, por eso el republicano sabe distinguir entre democracia y populismo, que es la democracia sin leyes, o con leyes que se cambian fácilmente al calor de las pasiones populares. Por eso el republicano es un régimen mixto, que busca contrapesos y equilibrios. El republicano desconfía de los liderazgos cesaristas, sean esos liderazgos hijos de una multitud indignada o de una oligarquía antidemocrática, porque el cesarismo es precisamente lo contrario del republicanismo.

Más de un siglo después de que Cincinato salvara a Roma y se fuera a trabajar su campo, Demóstenes advertía a los atenienses: «porque no es posible, no es posible que un solo hombre sea capaz algún día de realizar para vosotros todo eso que queréis; prometer, sin embargo, y hacer afirmaciones y acusar a fulano y a mengano, eso sí que es posible, pero a raíz de esas prácticas nuestra política se malogra».

Hay que ser muy republicano para liderar la solución de una crisis y no aprovechar para perpetuarse en el poder, pero eso es justo lo que necesitamos.

Publicado en el Diario SUR el 1 de junio de 2014

4 comentarios
  1. 1 junio, 2014 10:03

    No conocía o había olvidado a este personaje: Cincinato, pero me ha hecho sentir bien, conocer una persona con esa forma de entender el poder. Sería casi impensable, un político con tan poco apego al poder actualmente.
    Pero no solo por raro, también por los pensamientos que te provoca el personaje, como el de tratar de traerlo a nuestros tiempo. Tiempos donde, no ya solo el republicanismo, también la democracia, la deportividad y el verdadero sentido de servicio público, son rarezas por no decir que utopías poco menos que extraterrestres.

    Gracias por el artículo.

    Ángel

  2. 1 junio, 2014 21:29

    Lo que escribes, es el ideal al que tendemos. Pero somo humanos, y en este batiburrilo, hay quienes entienden lo que dices y hay quienes hacen eso de perpetuarse en el poder. Los primeros saben lo que es democracia los segundos, se aprovechan de ella. Estos normalmente son los salvapatrias, que aparte de forrarse, eso de salvar la patria lo entienden como medida de poder, ellos claro. Porfa no te canses de escribir.

  3. 2 junio, 2014 10:19

    El ideal republicano del politico aficionado es bonito, lo que no se si es práctico en un sistema de partidos cartel. Si queremos que un médico o un maestro sea un profesional, ¿ por qué el político profesional tiene unas connotaciones negativas? Siendo honrado, no seria desperdiciar su experiencia y formación?. Gracias Jose Andres, te felicito por tus magnificos artículos.

  4. 10 junio, 2014 0:29

    Como estamos hablando de republicanismo y de leyes me gustaría entonces que la perspectiva de que la crisis como crisis económica, quedara perfectamente claro que en realidad la crisis es política, social y económica-financiera.
    Pero la globalización ha asumido que cuando hablamos de crisis solo hablamos de la parte económica-financiera, por ello las grandes barbaridades que desde los movimientos conservadores de Europa y desde las estructuras que dominan nos estén imponiendo absurdos sacrificios con la única intención de hacer desaparecer el Estado de Bienestar.
    Excusas muchas, empezamos en Grecia, la Unión Europea responsabiliza al Gobierno de Papandreu de algo que su antecesor había provocado, es decir, mentir al facilitar unas finanzas que poco tenían que ver con la realidad.
    Si Europa hubiera rescatado sin ruido y sin intereses abusivos, tal vez la situación de Portugal, Irlanda, Italia, etc. fuera diferente en estos momentos.
    Pero alguien se lleno la boca acusando a los países del Sur por ser malos trabajadores, holgazanes, divertidos, etc. y además dormíamos la siesta.
    Con todo me atrevería a decir que la crisis es una crisis provocada para que el Estado de Bienestar desaparezca, pues una vez desparecido el llamado telón de acero, gastar en bienestar es carísimo, pues alguien nos quiere asemejar a países que trabajan en condiciones inhumanas, en lugar de terminar con las condiciones inhumanas de algunos países, de los cuales las multinacionales y las transnacionales sacan pingües beneficios.
    Termino diciendo que esta cris política, social y económica es una crisis inventada, sustentada con expresiones como “Si no estás trabajando es porque eres un vago”, l@s migrantes son l@s responsables de que la educación y la sanidad vayan mal” y un montón más de expresiones peyorativas para crear estigma social y responsabilizar a determinadas colectividades de lo que está sucediendo.
    Esta crisis del ladrillo, patrocinado por el todo poderoso sistema económico-financiero, se da por las decisiones políticas, sociales y económico-financieras que lo han permitido, sin tener en cuenta que era pan para hoy y hambre para mañana.
    La conclusión es a muchas personas se les está despojando de su trabajo, de su vivienda, de sus derechos y libertades, además de hacerles responsables de todo lo que sucede.
    Todavía está por ver que las gestiones de determinadas entidades bancarias entren en la cárcel por delitos contra sus client@s.
    Las leyes se acomodan o se interpretan de tal forma que l@s responsables sean siempre las mismas personas ¡la gente corriente!
    Donde están las leyes que evitan la impunidad y que hacen que tod@s l@s ciudadan@s seamos iguales y gocemos de los mismos derechos y libertades. Me dirás que la Constitución y las leyes que la desarrollan, eso debería ser así, si bien un partido como el PP, que habla de pacto constitucional, se saltan el pacto constutucinal y ponen en marcha leyes que restringen: derechos, libertades, sanidad, educación, dependencia, pensiones, etc. y además suben el IRPF a la gente corriente.
    Un fraternal y afectuoso saludo José Andrés.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: