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Bipartidismo imperfecto

11 mayo, 2014

El pasado jueves el Centro de Investigaciones Sociológicas publicó su encuesta preelectoral sobre las próximas elecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo. A estas alturas del domingo ya es bien sabido que el PP aventaja en 2,7 puntos porcentuales al PSOE. Teniendo en cuenta el margen de error de la muestra, cabe concluir que el resultado de las elecciones está abierto. La campaña será decisiva.

La encuesta da para más cosas, como dedicar una pensada a la tesis del fin del bipartidismo. Ciertamente el de nuestro país es un bipartidismo imperfecto, y no solo porque el PP y el PSOE sean imperfectos, como pensarán algunos con indudable razón, sino porque, desde el inicio de la democracia, han estado presentes otros partidos que han jugado, en bastantes ocasiones, un papel importante.

Lo cierto es que la intención directa a los dos partidos más grandes ha disminuido desde el 54% de hace cinco años al 28% del presente año. Si nos quedamos con ese dato, quizá uno podría ir apuntándose a la tesis del fin del bipartidismo, pero si comparamos la suma de todos los demás partidos, veremos que han subido del 8% de 2009 al 18% en 2014, lo que no da para echar las campanas al vuelo anunciando un nuevo sistema de partidos. En mitad de sendas crisis, económica y política, para las que ya no tenemos adjetivos que las califiquen adecuadamente, IU y UPyD, suman, entre los dos, un 8% del voto directo. En la encuesta del CIS para las elecciones europeas de 1994, IU tuvo una intención directa del 10%, el doble que ahora. Y en 1989, no ya en encuesta sino en votos electorales contantes y sonantes, IU y CDS llegaron a sumar un 13% del voto, en tanto que PSOE y PP sumaban el 61%. Ahora, si la estimación del CIS fuera cierta los dos grandes sumarían el 64% de los votos y los dos siguientes, IU y UPyD, el 15%. Es decir, que esto, o algo parecido, ya lo hemos visto antes. Hemos visto incluso a la Agrupación Ruiz Mateos sacar casi el 4% de los votos y dos escaños en el Parlamento Europeo.

No digo que esta vez no pueda ser diferente, porque nunca se sabe. En todo caso, y por ahora, tanto UPyD como IU, en lugar de ir constituyéndose en sólidas alternativas a los partidos mayoritarios, se encuentran con nuevas formaciones que compiten por su mismo electorados. Es el caso de Ciudadanos, Vox y Podemos. A los alternativos les han salido pronto alternativos. No sabemos qué deparará el futuro, pero John H. Aldrich, uno de los mejores estudiosos de los partidos políticos, afirma que: “la necesidad de ganar una mayoría del voto electoral y legislativo requiere a cualquier partido que aumente su atractivo grandemente y que el sistema se limite a dos partidos y no se convierta en un sistema multipartidista”. Esa parece ser la lógica de la democracia parlamentaria, de vez en cuando se abre un hueco para convertirse en uno de los dos grandes partidos, y luego ese hueco se cierra por mucho tiempo. Los críticos deberán preguntarse, con rigor, por qué resiste el bipartidismo actual, y los partidarios de cada uno de los grandes partidos actuales deberán espabilar para hacerlos más atractivos.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 11 de mayo de 2014

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