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Corrupción al final del túnel

20 abril, 2014

En la facultad de Sociología nos enseñaban que generalmente las revoluciones no se producen en los momentos de declive, sino en los de recuperación. Parece que cuando estás cayendo te vuelves más conservador. Si ves que van despidiendo a tus compañeros y tienes una familia que alimentar, la tendencia más probable es la de intentar salvar el empleo, no la de enfrentarte con tu jefe. La teoría dice que es más bien cuando las cosas están mejorando cuando se producen los estallidos revolucionarios o las protestas sociales. Si ascienden a tus compañeros en el escalafón o les suben el sueldo, es más probable que exijas una mejora de tus condiciones laborales y salariales que si los están despidiendo.

Al parecer los estrategas del PP son conscientes de esta teoría de las revoluciones y están preocupados. Por un lado necesitan que los ciudadanos piensen que las cosas están mejorando, que la gestión del gobierno Rajoy está dando sus frutos; y, por otro lado, necesitan que la gente no se impaciente viendo que unos se atiborran de frutos mientras que la mayoría siguen caninos. Cuadrar este círculo para que la mejora de las expectativas no produzca un incremento de la frustración ocupa las horas de lo más granado de la “intelligentsia” de la derecha.

La verdad es que viendo los resultados de la encuesta de Confianza del Consumidor, que realiza mensualmente el CIS, los dirigentes del PP no tienen que preocuparse. A pesar de la campaña que lleva haciendo el gobierno durante los últimos meses, las expectativas de que la economía mejore en los próximos meses no han mejorado nada. En enero, un 31% de la población decía que dentro de seis meses estaríamos mejor, y en la encuesta de marzo ese porcentaje ha bajado al 29%. Si tenemos en cuenta el margen de error estadístico, podemos decir que el dato no se ha movido. Lástima de campaña. Tanto esfuerzo publicitario y la mayor parte del personal no termina de ver la luz al final del túnel.

Así que los estrategas del PP no tienen que inquietarse cara a las elecciones europeas, la gente no se hace grandes expectativas sobre como repartirse los frutos de su gestión. Y ya que la derecha no ha conseguido poner la luz al final del túnel, ha puesto la corrupción. Con la ayuda de los corruptos, por supuesto y primero de todo, pero también con la de quienes prefieren hablar de moral en vez de política, tendremos una campaña clásica, a la que ya estamos acostumbrados. No será el reparto de los magros o inexistentes logros económicos del PP, o sus propuestas políticas, sino los casos de corrupción, reales o imaginarios, legales o morales, propios o ajenos, da igual, los que llenarán todos los canales mediáticos hasta ocupar el primer plano de la conciencia de los ciudadanos, como si no hubiera otra cosa. Si todos son iguales, los votantes de la izquierda dirán ¿para qué votar?, y los de la derecha ¿para qué cambiar de voto? Hasta ahora la corrupción, incluida la suya, no les ha fallado a los estrategas del PP. Hasta ahora.

Publicado en el Diario SUR el 20 de abril de 2014

One Comment
  1. 21 abril, 2014 18:32

    El PP, los malversadores, los ladrones, los empresarios, los prevaricadores, todos ellos, hacen lo que tienen que hacer, mentir, engañar, prevaricar, malversar y defraudar fiscalmente. son fieles a su nombre. Los que se equivocan, son los políticos que dan subvenciones y no controlan su correcta aplicación,, para estos no existe la palabra dimisión. Tambien se equivoccan los dirigentes de las izquierdas, no tienen un discurso creíble, siguen en los años catapún, por ello no aumentan las espectativas de voto. Ver Hollande las medidas que aplica el figura de Valls

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