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Información recogida en un basurero

22 diciembre, 2013

Esta semana la sociedad española recibió un fuerte aldabonazo en su conciencia. La prensa nos informaba de que habían muerto varias personas de una familia como consecuencia de haber comido alimentos en mal estado recogidos de la basura. La primera reacción de todos fue creer a la prensa. Y, naturalmente, eso nos llevó a la segunda reacción: buscar un culpable. En realidad tampoco había que buscar mucho, ya hay un culpable para todo: los políticos. No pretendo discutirlo.

En una democracia avanzada, con una renta per cápita de 23 mil euros anuales, un suceso así debería provocar un clarificador debate sobre el funcionamiento de los servicios sociales y sobre las responsabilidades de las administraciones. Sin embargo, la información de que en nuestro país una familia pueda verse en tal grado de indigencia que tenga que echarse a la calle a buscar alimento entre las basuras produjo una sensación abrumadora de fracaso como sociedad.

Al parecer, y sin embargo, no era la comida, sino la información la que había sido recogida en un basurero. Conforme han ido pasando los días hemos sabido que la familia no recogía alimentos entre la basura, sino que los alimentos consumidos habían sido comprados en el supermercado, que las hijas estaban escolarizadas y que la familia recibía una ayuda económica de las administraciones públicas. Sin embargo, tanto la presunción de culpabilidad como la sensación de fracaso social persisten. Qué importan los hechos cuando tenemos historias mucho más creíbles que los hechos, deben pensar algunos antes de subir a sus púlpitos mediáticos a incendiarnos.

Sin embargo, la realidad es más compleja, y los hechos exigen historias más difíciles de contar y entender, pero más verdaderas. Historias que abren la puerta a la acción y a la esperanza, no historias que solo alimentan la indignación o el cinismo. En los mejores momentos de bonanza, allá por el 2007, según la Encuesta de Condiciones de Vida que realiza el INE, un 6% de las familias declaraban “haber tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad…) en los últimos 12 meses”. En 2013 esa cifra es del 9%. Es una subida brutal, sin duda; pero una subida que nuestra sociedad puede afrontar solidariamente. Nuestros problemas, al menos los más urgentes y esenciales, están al alcance de las posibilidades de nuestra sociedad y de nuestra política.

No sé cuánto sufrimiento debería embalsarse para producir ese estallido social que lo ponga todo en orden y al que algunos aspiran. A ellos les pasa con el estallido social lo que a otros con el mercado. Pero a este ritmo, y a pesar de tanto dolor, creo que tardaremos bastante en que el estallido social nos ahorre el duro y tantas veces decepcionante trabajo de la política. Y eso es así porque, a pesar de todo, la política y la solidaridad han funcionado mejor que el mercado y los estallidos sociales. Es algo que debería contarse para alimentar sanamente la razón y la esperanza.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 22 de diciembre de 2013

One Comment
  1. 23 diciembre, 2013 19:11

    El tema de la familia que comentas, da a entender el grado de desconfianza y cabreo general que existe, con motivo de la situación que sufrimos. Cualquier cosa en estas circunstancias, es culpa de los políticos, si un pepero escribiera esto diría ,que todo ocurre por culpa de Zapatero, y como sigan así, será el culpable de la invasión de los árabes por Tarifa. Pero los políticos debéis reconocer que sois los culpables de la entrada de los MERCADOS, en actividades como Sanidad, Enseñanza y otros. Porque SI podéis poner coto a los MERCADOS e imponerles que ciertas cosas son `propìedad del Estado.. Las subidas de la electricidad se deben, a que alguien, un gobierno, dió via libre al mercado eléctrico e interpuso entre fabricante distribuidor y comercial, al MERCADO, que lo único que hace es poner el precio a un producto, al que no aporta absolutamente nada. El fracaso de esta medida, hace pensar que la mejor solución es una nacionalización de la PRODUCCIÓN Y DE LA DISTRIBUCIÓN. Ah y Feliz Navidad.

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