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Los españoles brindamos con cava catalán

15 diciembre, 2013

Como decía el presidente Rodríguez Zapatero, el concepto de nación es un concepto discutible y discutido. No hay más que ver la bibliografía sobre el tema. Pero, claro, quién está para mirar bibliografía. Uno podría pensar que un columnista, un tertuliano, un dirigente político, debería ser consciente de que los conceptos políticos suelen ser bastante controvertidos. El debate sobre qué es democracia, o qué no es democracia, ha consumido, y seguirá consumiendo muchas páginas de ensayos y artículos. Lo mismo pasa con el de libertad, o con el de justicia. Si uno se asoma a la bibliografía sobre el concepto de nación suelta la misma exclamación que si se asoma al célebre balcón sobre el Tajo de Ronda. Por eso sorprenden las descalificaciones sumarias de quienes tendrían la obligación, no ya de haber leído algo de la bibliografía sobre el concepto de nación, sino, al menos, de saber que esa bibliografía existe.

El anuncio de los nacionalistas catalanes sobre la fecha y las preguntas del referéndum de secesión de Cataluña nos va a tener bastante entretenidos en estos debates sobre la nación y demás delicias conceptuales propios de constitucionalistas y politólogos. Un debate al que nos sumaremos, con más entusiasmo que reflexión, el resto de los mortales, porque, según la bibliografía, estos asuntos tienen también que ver con los sentimientos de trascendencia e inmortalidad de los seres humanos. En fin, que el asunto de la nación mueve algunas pasiones humanas que también se mueven con las cuestiones religiosas. De hecho el nacionalcatolicismo español es una buena muestra de lo bien que conectan ambos asuntos.

Las guerras de religión y las guerras nacionalistas han asolado la historia humana durante siglos. Claro que, ¿por qué otra cosa mejor podríamos dar la vida que por la inmortalidad? Lo que pasa es que si lo pensamos un poco, resulta que morir para ser inmortales, como negocio, no parece muy bueno. Salvo que nos mueva una de esas poderosas pasiones que nos ahorran tener que acudir a la razón y a la bibliografía.

Cuando el presidente Rodríguez Zapatero trató de abordar el asunto de Cataluña del mismo modo que lo había hecho con el ya olvidado Plan Ibarretxe, es decir, de manera dialogada y democrática, el nacionalismo español reaccionó intensificando los agravios a Cataluña. No a los nacionalistas catalanes, sino a Cataluña. No boicoteando los productos de los nacionalistas catalanes, sino de todos los catalanes. De esa manera contribuyeron mucho, y quiero pensar que involuntariamente, al proyecto de los nacionalistas catalanes de unir a todos los catalanes frente al resto de España. Ahora, los que entonces alentaron las pasiones anticatalanas, están en el gobierno de España. Y ya la reacción no es el boicot, sino más prudente y serena. Es posible que ahora los nacionalistas españoles entiendan que la mejor forma de preservar la unidad y la convivencia de esta España diversa y plural que nos legó la historia es brindar con cava catalán. Me alegro. Brindemos.

Publicado en el Diario SUR el 15 de diciembre de 2013

One Comment
  1. 15 diciembre, 2013 13:33

    la verdad es que yo prefiero el champagne, pero tiene razón el artículo, así que al menos una vez, con cava catalán, desde luego

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