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De encuestas y caballos

10 noviembre, 2013

Esta semana el Centro de Investigaciones Sociológicas ha publicado el barómetro político correspondiente al mes de octubre. Como suele suceder se ha producido un cierto debate sobre “la cocina” de la estimación del voto. Vaya por delante que no tiene mucho sentido tomarse muy a pecho lo que digan las encuestas de ahora sobre lo que haremos los españoles dentro de dos años. Creo que, salvo los cantantes de ópera, que tienen agendas a muy largo plazo, el resto de los mortales vamos tirando con plazos más cortos. En dos años lo mismo el rey se ha muerto o el caballo habla, como decía el hombre que salvó su vida prometiéndole al rey que era capaz de hacer hablar a su caballo. Así que sabe Dios en qué estaremos pensando los ciudadanos y las ciudadanas de nuestro país el día que vayamos a votar dentro de dos años.

En cuanto a la “cocina”, las razones de que los sociólogos no den por buena la intención de voto que dan directamente los entrevistados y hagan una “estimación” son diversas. Una muy importante tiene que ver con la variación del recuerdo de voto. En la encuesta de octubre un 29% de los entrevistados recordaba haber votado al PP en 2011, y un 28% al PSOE. Como todos recordamos, especialmente los martes y los jueves, que son los días de votación en el Congreso de los Diputados, el PP le sacó al PSOE 16 puntos, no uno. Así que uno podría pensar que a la encuesta del CIS le ocurre algo; que, por ejemplo, la muestra no es representativa y que tiene un sesgo a favor de la población que vota al PSOE. Como se ha revisado una y otra vez el procedimiento de selección de las muestras, y en todas las demás características de la población, como sexo, edad, estudios, la muestra es representativa, y están bien, la conclusión a la que llegamos los sociólogos es que la gente oculta su voto. Conforme avanza la legislatura crece el número de votantes del PP que prefieren “olvidar” lo que votaron en 2011 cuando les preguntan los entrevistadores del CIS.

Una de las cosas, entre otras, que hacen los sociólogos para reparar esta falla es sobrerrepresentar a los votantes del PP, lo que hace que sus votos pesen más. Y así empieza la diferencia entre el voto directo y el estimado. Normalmente esto suele funcionar, pero en ocasiones el voto directo se aproxima más a la realidad que el voto estimado. Todo depende de si los votantes del PP que ocultan su voto lo hacen por vergüenza o por miedo.

La encuesta del CIS dice algunas cosas que me parecen más importantes que la intención de voto a dos años vista. Dice que, después de dos años de gobierno del PP, el 90% de los españoles consideran que la situación económica de nuestro país es mala o muy mala. Y la mayoría creen que ahora estamos peor que hace un año. Pero eso no es lo peor, lo peor de todo es que un 70% dicen que el año que viene estaremos igual o peor aún que este año.

Así que más vale que el presidente Rajoy se dé prisa en hacer hablar al caballo, o por lo menos en conseguir que algunos de sus ministros se callen.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 10 de noviembre de 2013.

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