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De la calle Génova a Mulholland Drive

15 septiembre, 2013

Decía Jung que los sueños son un mecanismo de compensación. Eso es lo que nos muestra de manera magistral David Lynch en Mulholland Drive, una obra de arte en forma de película que estrenó en 2001. En ella el personaje que ha cometido un asesinato se sueña salvando a la víctima. Estoy seguro de que ni la alcaldesa de Madrid ni el ministro de Exteriores estaban pensando en Carl G. Jung con motivo de las Olimpiadas o de Gibraltar, aunque es evidente que con sus sueños estaban tratando de compensar una falta.

Cuando la sociedad española se bate contra la crisis prácticamente a solas, sin un gobierno que la lidere, que la guíe y la inspire, la derecha ha vivido el sueño de una noche de verano que, como todas las noches de verano, ha sido una noche más bien corta. Un sueño compensatorio, que cuando se trata de nuestra derecha, significa un sueño desmedido. Cuanto más lamentable es la realidad, más exagerado tiene que ser el sueño compensatorio. Y la realidad del liderazgo de la derecha es tan triste que el sueño compensatorio tiene que ser, como mínimo, un sueño olímpico. Y, de propina, Gibraltar. Español, naturalmente.

Recuerdo que leí una vez una historia que contaba Kofi Annan sobre su infancia. Un profesor puso en la pizarra una gran hoja de papel con un punto negro en el centro y preguntó: «¿qué veis aquí?» a lo que los estudiantes respondieron: «un punto negro». Kofi Annan contaba que el profesor les respondió «¿Y no veis los grandes espacios blancos a su alrededor?». Cuando la derecha mira el mapa de España, parecería que solo viera Gibraltar. Mientras, por el ángulo ciego de su nacionalismo, se le va Cataluña, cegada también con el suyo. Hay que reconocer que Gibraltar no compensa Cataluña, pero en los sueños la lógica y las medidas no son lo más importante, Gibraltar es el Imperio, y una nuestra derecha está en una situación tan menesterosa que necesita un imperio para compensar.

Todavía los recuerdo contando los días que el presidente Bush estuvo sin recibir al presidente Zapatero. Contando el supuesto castigo por haber tenido la osadía de actuar atendiendo a la voluntad soberana de los españoles, pero no como un reproche a Bush, sino a Zapatero (el culpable para todo). Hay que tener sueños muy grandes para compensar tanta mezquindad, mucho más grandes que las Olimpiadas, más grandes que Gibraltar, hay que tener una burbuja onírica en la que no salga el sol.

Volvimos el martes al Congreso, en España era el 10 de septiembre de 2013, pero allí es siempre la noche de la marmota del 20 de noviembre de 2011, y ganaron todas las votaciones por mayoría absoluta. El miércoles a las nueve había sesión de control al gobierno. Y pareciera que siguiéramos soñando y que, ya que Rajoy no va a disolver las Cámaras, la mano invisible de la democracia hubiera decidido diluirlas con una catarata de agua que caía desde la tribuna de prensa sobre los escaños de la Izquierda Plural y algunos socialistas, incluido el mío.

Bueno, creo que es hora de despertar, hay realidades duras, pero mejores que algunos sueños.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 15 de septiembre de 2013

2 comentarios
  1. 16 septiembre, 2013 15:37

    Es un artículo largo, y denso en contenido, no deseo alargar mi comentario, por dos razones, una porque lo exlplicas muy bien y otra porque lo escribes mejor. Tanto Gibraltar como Cataluña, son temas que nos vienen de los progenitores, de los que nos gobiernan y por tanto la solución es idéntica, esto es, ninguna. Ni los anteriores, ni los actuales tienen ideas y las que puedan tener, van en la misma dirección. Para Gibraltar cobardía y para Cataluña, lo único que les ocurre es dar mas dinero. Así nos va, de todas las man eras, el tema lo aplican para lo mismo, esto es, tapar la mala gobernanza, y los sobres en B.

  2. 16 septiembre, 2013 15:39

    Citas Kofi Anan. Nefasto lider de la Onu que permitío matanzas, abusos económicos y un descientre my pringao.

Los comentarios están cerrados.

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