Skip to content

Está como ausente

21 julio, 2013

Esta semana hemos celebrado el Pleno del Congreso en la sede del Senado. El hemiciclo del Senado es de 1991 y tiene unas excelentes instalaciones, pero a mí se me hacía extraño. Tan extraño que tenía una cierta sensación de irrealidad. Como si lo que íbamos a debatir y aprobar o rechazar no fuera a tener consecuencias prácticas. No teníamos escaños asignados, pero nos sentamos más o menos en la misma disposición que en el Congreso. Así que me vi al lado de Juan Luis Gordo, Chano Franquis y Cipriá Ciscar, como cualquier otra semana. La agudeza de los comentarios de mis vecinos de escaño venció el sentimiento de extrañeza, y pronto mi pensamiento estuvo en lo que ocurría en la sesión más que en la arquitectura de la sala.

El martes empezamos con la nueva ley de Educación y una Proposición en apoyo del sector naval español. El miércoles vimos proyectos de ley y decretos sobre emprendedores, investigación y desarrollo, medidas contra la morosidad de las Administraciones Públicas, sector eléctrico, medicamentos, mejora de la cadena alimentaria y cooperativas agrícolas.

Sin duda el debate estelar de la semana fue el de la nueva ley de educación, la LOMCE. La educación sigue siendo un tema que levanta pasiones. El ministro, con una peculiar concepción de la cortesía parlamentaria, acusó a quienes criticaban su proyecto de ley de «ignorancia palmaria». Con motivo de ese debate, durante el martes, los diputados y diputadas de la Izquierda Plural aparecieron vestidos con camisetas verdes. En línea con su política expresiva, el miércoles, en una sutilísima indirecta a ciertos asuntos de actualidad, los diputados de Izquierda Plural votaron mostrando un sobre en la mano, todos cogimos la indirecta. En alguna ocasión coincidieron votando lo mismo la Izquierda Plural y el PP, eso sí, unos con sobre y otros sin sobre en la mano. Así que, mientras por un lado los del PP debían alegrarse de que los de Izquierda Unida votaran con ellos, a la par debían sentirse ofendidos por lo que los más exquisitos llamarían una falta de delicadeza. Todo lo cual debió producir un cierto sufrimiento psicológico a los protagonistas y un indisimulado regocijo a los observadores.

Hubiera sido un pleno normal del Congreso, salvo el marco en el que lo celebrábamos, si hubiera habido sesión de control al Gobierno, pero no la hubo. El presidente Rajoy no tuvo ánimos para venir hasta el Senado a dar explicaciones a los miembros del Congreso. De hecho está como ausente. Que conste que yo, en lo personal, me hago cargo de su estado de ánimo. Estos días en los que tramitamos la ILP sobre los toros, el Presidente se me asemeja a uno de esos toreros escondidos en el burladero mientras le afeitan los cuernos al toro. Él pide que le afeiten las preguntas, y eso en el Congreso no suele pasar. Tarde o temprano allí uno se encuentra frente a «los vertiginosos ojos claros» de la verdad. De esa verdad que, cuando has mentido, ya te acompaña siempre hasta la derrota.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 21 de julio de 2013

2 comentarios
  1. 21 julio, 2013 17:04

    Amigo José Andrés, no está ausente, pues tiene a sus estómagos agadecidos haciendo el juego. El Sr. Rajoy como político es indigno, pues mintió, sigue haciéndolo y es cobarde , no da la cara. No merece ser nuestro Jefe de Gobierno.. Como persona no puedo opinar, pero no debe andar muy lejos de lo antes dicho. Te puedes imaginar, lo que pasa por su cabeza, cuando habla con otros colegas suyos de la UE.

Trackbacks

  1. Está como ausente

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: