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El paraíso y el dolor de muelas

7 julio, 2013

Hace unos días acompañé a Carmen Chacón a ver “La anarquista”, una obra del dramaturgo norteamericano David Mamet. La ponían en el Teatro Español de Madrid y la protagonizaban dos actrices espléndidas: Magüi Mira y Ana Wagener. La obra se desarrolla en el despacho de la directora de una prisión de mujeres. Allí se encuentran Cathy, (Magüi Mira), una mujer mayor que ha pasado toda su vida adulta en la cárcel cumpliendo una sentencia por haber matado en su juventud a un policía, y Ann (Wegener), la directora de la prisión, que debe evaluar la petición de Cathy de ser excarcelada. Durante una hora y pico no había nada más en el mundo que el duelo entre aquellas dos mujeres tan fuertes, tan poderosas.

La sala en la que se representaba la obra es una sala pequeña, de tal modo que estábamos casi en el escenario. En un momento dado el personaje de la anarquista hace un duro alegato contra los políticos y la política. Y allí estábamos Carmen y yo, dos diputados, rodeados de personas que sabían quienes somos, especialmente en el caso de Carmen. Recibíamos el reproche amargo de una mujer que había sacrificado su vida y la vida de otros por una causa muy grande, muy pura. Su compromiso la había llevado a ella a la cárcel, mientras que nosotros estábamos en el teatro, como el resto de los espectadores, por cierto. Sin embargo, durante su alegato, yo presentía cómo algunas de las personas que estaban sentadas a nuestro alrededor se identificaban con las duras palabras de la anarquista hacia la política y los políticos.

Al terminar la obra saludamos y felicitamos a Magüi y Ana; y, a pesar de mis presentimientos, también algunos espectadores se acercaron a Carmen para desearle fuerza y ánimos. Luego nos fuimos a cenar con el marido de Carmen y con mi mujer. Mientras paseábamos hasta encontrarnos con ellos recordé un dato que había visto hacía unos días. A comienzos de nuestra democracia había en España menos de diez mil dentistas colegiados, ahora hay más de treinta mil. El empeño de los socialistas en ampliar el número de universidades, en multiplicar las becas, no ha servido para traer a nuestro país, ni a ningún otro, el paraíso con el que soñaba la anarquista, tan solo ha servido para que a la gente nos duelan menos las muelas y otras cosas por el estilo.

La ventaja de nuestro ideal es que nadie mata a un policía por poner una facultad de odontología, o ampliar la cuantía de las becas, ni siquiera mataría a un rector o a un ministro. Por eso nosotros, los socialistas, a lo más que llegamos en nuestro empeño es a subir los impuestos a alguna gente, y ni siquiera eso resulta fácil ni cómodo a la hora de conseguir apoyos. Cuando llegamos a donde nos esperaban nuestras respectivas familias, Carmen me dijo mientras veía venir a su hijo corriendo hacia ella: «¿no crees que si todas las madres los viéramos crecer sanos y felices sería el paraíso?». Caí entonces en por qué ella es más fuerte que la anarquista.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 7 de julio de 2013

3 comentarios
  1. Pedro Quintero Jimenez permalink
    7 julio, 2013 13:27

    Supongo que sin querer parafraseas “GOG de Giovanni Papini” Libro que si no has leido te recomiendo.
    Los grandes cambios en realidad nunca han existido solo pequeños avances que nos paracen enormes por la dificultad, las lagrimas y en su caso por la sangre derramada.

  2. 7 julio, 2013 17:19

    Lo triste es que haya anarquistas, pero quien es mas culpable, la persona que ejecuta o los que incitan a ello. . Pero los socialistas, no solo han creado mas unversidades, becas etc, pues para ello es necesario haber creado escuelas y la convicción de superación, ayudando a los demas. Y esto si que lo han hecho, a pesar de lo que dicen los de derechas y la iglesia, que por cierto son in capaces de realizar dichas acciones. La gente perdona errores, falta de honradez no.

  3. Josu Goñi permalink
    7 julio, 2013 21:30

    Varios miles de odontólogos, se fueron a Santo domingo a estudiar, mas barato y menos tiempo que aquí, mientras se convalidaba el tema, ya lo cortaron, no se cuantas universidades se deben a ese tiempo, en Navarra una pública donde se coló buena parte del profesorado de la privada ( llamando a las cosas por su nombre, que va siendo hora, se llama poderosísima secta religiosa, Opus Dei) respecto a las anarquistas, vaya por delante mi admiración, a esas personas tan adelantadas a su tiempo, que lejos de luchar por un lucro personal, dejaron la vida por otra sociedad mejor para todos…

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