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Todos a Cómpeta

26 mayo, 2013

Corría el año 1979 cuando comencé a cursar tercero de Sociología. Mi profesor de la asignatura Cambio Social era José María Maravall, que apenas tres años más tarde sería ministro de Educación del primer gabinete de Felipe González. Fue él quien me hizo leer por primera vez a Frank Parkin, el autor de Orden político y desigualdades de clase. Recuerdo que Maravall nos contó que Parkin se había ido a vivir a Cómpeta. Un compañero de clase preguntó:«¿dónde está eso?»” y yo contesté: «en Málaga», presumiendo de patria chica.

Lo cierto es que con Parkin y contra Parkin cambié aquel año mi forma de entender la sociología y la política. Desde entonces siempre me he preguntado qué resultados hay detrás de cada política, qué eficacia práctica tienen las ideologías, en qué quedan los programas y los discursos al cabo de las legislaturas. Parkin insistía en medir la políticas y daba mucha importancia a la medida de la igualdad de oportunidades educativas. Por un lado me gustaba, pero también me inquietaba que la meritocracia se convirtiera en una forma de legitimar la desigualdad social.

Estos días he leído las palabras de preocupación de Maravall sobre los probables efectos de la ley Wert en la igualdad de oportunidades educativas en España. Como temía en mi juventud hoy hay en España quienes pretenden usar la igualdad de oportunidades educativas exclusivamente como un mecanismo para justificar la desigualdad social. «Tuviste la oportunidad de llegar a lo más alto» le dicen a cada joven, «fallaste, la desaprovechaste, ahora sométete dócilmente a tu destino, ya no puedes cuestionar ni tu lugar en el sistema, ni el sistema».

Hace unas semanas el Secretario General de Universidades compareció en la Comisión de Educación del Congreso. En un momento dado de su intervención explicó las razones por las que el Ministerio había subido los requisitos académicos para obtener beca: «el 40% de los becarios con menos de un 6 en selectividad abandonan sus estudios en el primer año de universidad, con el consiguiente despilfarro de dinero público que eso supone».Es verdad que con esta lógica, para no despilfarrar el 40% del dinero que invertimos en becas, despilfarramos el futuro educativo del 60% de los estudiantes que sí aprobarían, pero que ya no podrán conseguir una beca por no tener un 6.

Con el mismo razonamiento que hacen los actuales responsables del ministerio de educación, si en lugar de pedir un 6 para dar la beca, pidieran un 9, estoy convencido de que la tasa de los que abandonan se reduciría de manera más drástica aún. Se ahorrarían más dinero y podrían seguir diciendo que todo el mundo tiene una oportunidad, que si eres lo suficientemente trabajador y talentoso lo puedes conseguir. Es una forma perversa de usar la igualdad de oportunidades para justificar un mundo desigual.

Parkin murió, a los 80 años, en 2011. He leído en su obituario que fue a Cómpeta a curarse una depresión. Hermosa terapia. Con estas políticas van a tener que hacer sitio para mucha gente en el bello pueblo malagueño.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 26 de mayo de 2013

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