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No somos Italia, todavía

28 abril, 2013

Hay quienes se consideran demócratas solo porque saben sumar. Creen que la democracia se reduce a la regla de la mayoría, pero lo que define y legitima a la democracia no es la regla de la mayoría sino la idea de que el pueblo es el amo. Los libres encontramos aceptable someternos a la voluntad de ese amo porque, al formar parte del mismo, su voluntad es también la nuestra. Al menos en teoría. Porque la realidad es que ese amo no es un ser único, con un solo pensamiento y una sola voluntad, sino una multitud con pensamientos diferentes y con voluntades contradictorias.

En la práctica, resolvemos la ausencia de ese pueblo, inencontrable en palabras de Rosanvallon, sustituyendo sus supuestos pensamiento y voluntad, por los de de la mayoría. De modo que, en realidad, cuando decimos democracia, estamos hablando del gobierno de la mayoría, no del gobierno del pueblo. Concretamente, en nuestro país, y en la presente legislatura, estamos hablando de un sistema en el que 56% de los ciudadanos nos tenemos que someter a la voluntad de los representantes del 44% .

Personalmente estoy convencido de que, a falta de uno mejor, es un buen arreglo aceptar mayoría por pueblo, pero conviene no olvidarse que es solo un arreglo. Especialmente no debe olvidarlo la mayoría electoral de cada momento. No siendo estrictamente lo mismo mayoría que pueblo, tampoco tienen estrictamente la misma legitimidad. ¿Tengo derecho a obligarte a educar a tu hijo de una manera determinada porque tengo una mayoría del 44%? Parece razonable pensar que, aunque sea legal actuar de ese modo, es más democrático buscar acuerdos en los que puedan sentirse integrados porcentajes más amplios de ciudadanos.

Claro que si la mayoría electoral de turno llega a acuerdos con otras fuerzas políticas, lo deberá hacer a costa de realizar cesiones en su programa electoral. Es decir, tendrá que incumplir algunos compromisos con su electorado. Lo mismo les ocurrirá a las minorías que pacten con esa mayoría, que tendrán que moverse desde sus posiciones programáticas iniciales a otras de consenso. Es así como tomamos muchas decisiones en la vida cotidiana, cada uno varía su posición hasta llegar a un acuerdo que resulte aceptable para todos. Normalmente, cuando uno de los amigos o familiares pone su dignidad en no moverse un milímetro de sus pretensiones, solemos pensar que es un pelmazo, por mucha razón que lleve. Por desgracia, parece que algunos, que no soportarían esos comportamientos en sus relaciones de familiares o amicales, los consideran muy beneficiosos en la vida política.

Mientras los señores Berlusconi y Bersani ofrecen acuerdos y componendas, el señor Grillo ha puesto la dignidad de su Movimiento en no moverse ni un milímetro de su programa electoral. O los demás aceptan en su integridad su programa electoral, o no hay nada que negociar. El pueblo para Grillo no es ni la totalidad, ni siquiera la mayoría, sino los suyos, que son la tercera fuerza electoral. Se ve que cultiva la aritmética con igual fortuna que la democracia.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 28 de abril de 2013

2 comentarios
  1. Ana permalink
    28 abril, 2013 10:33

    Y digo yo José Andrés,llevando tu reflexión al campo estrictamente electoral, no sería mejor que el pueblo votase dos veces, eligiendo de forma directa, en la segunda vuelta, a quien quiere que le represente de los dos candidatos más votados en la primera vuelta?
    No tendría que sufrir la descepción de ver como “su partido preferido”, hace pactos contra natura y sería responsable de su voto durante 4 años.
    Bipartidismo? Pues sí. Minorías no representadas? Quizás. El voto por delegación, se está volviendo turbio. La segunda vuelta plantea “soy conservador” o “progresista”?
    Habrá que probar. A otros países le funciona. Como les funciona el voto Obligatorio.
    Hay que probar nuevas formas electorales.

  2. 28 abril, 2013 18:31

    Pero falta poco para superarla. Los disparos de hoy a la policía, es un mal presagio, que demuestra la locura de las personas está inducida por las leyes y el mal hacer de nuestro Gobierno

Los comentarios están cerrados.

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