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Malos instintos y buenas ideas

13 enero, 2013

Una vez preguntaron a Gandhi por la civilización occidental, y este contestó que «sería una buena idea». Inevitablemente a uno no le queda más remedio que aceptar la ironía del líder pacifista y bajar la cabeza con humildad.

Hace unos días tuvimos conocimiento de la violación, tortura y asesinato de una joven en la India, por varios hombres que viajaban en el mismo autobús que ella. En el artículo editorial de uno de los medios de comunicación más importantes de nuestro país se afirmaba que tras el terrible suceso la sociedad india se ha rebelado contra la actitud pasiva e insensible de la policía y de «la casta política» de aquél país hacia estos crímenes. Me chocó el editorial, porque algo me dice que esa insensibilidad de policías y gobernantes no sobreviviría un solo día en una sociedad comprometida con la defensa de los derechos de la mujeres.

Con los duros detalles del crimen hemos venido conociendo la situación de marginación, dominación y explotación de la mujer en la India. Es verdad que hoy Phileas Fogg, el héroe de La vuelta al mundo en ochenta días, no tendría que rescatar a la bella viuda Aouida de las llamas, pero todavía en 1987 el parlamento indio tuvo que legislar contra el rito por el que se quema a la viuda en la hoguera en la pira funeraria de su esposo. Hace pocos años leí el caso de una mujer que se había lanzado a la hoguera en la que ardía el cuerpo de su marido. Lo más llamativo del caso es que la gente peregrinaba al lugar en el que se inmoló la viuda y le rendían culto como a una diosa. Así que, además de la consabida insensibilidad de los políticos, allí hay una cultura que valora el sometimiento de la mujer hasta extremos que a nuestra defectuosa civilización occidental le resultan insoportables.

Hombres que no aman a las mujeres los hay en todas las sociedades. Los malos instintos no son patrimonio de ninguna cultura, sino de la frágil naturaleza humana. Sin embargo hay culturas que combaten y reprimen mejor que otras la crueldad (in)humana. Por eso me sorprendió que desde una de las más altas tribunas de opinión en nuestro país, se pasara por alto que el rigor de esa pasión colectiva por ahorcar a los violadores es la otra cara de la laxitud con la que esa misma sociedad se toma el maltrato a las mujeres, y que ambos comportamientos reflejan las dificultades de esa sociedad para controlar los peores instintos humanos, sean del tipo que sean. La esperanza para la India es que también allí hay personas que no comparten esa cultura que margina a la mujeres, y entre esas personas también hay policías y políticos. Y lo más seguro es que esas personas, a diferencia de algunos editorialistas occidentales, también se opongan a la pena de muerte, incluso a contracorriente de las pasiones populares.

Gandhi llevaba razón, la civilización occidental es una buena idea. Una idea que debemos cultivar con esmero, todos, todos los días y en todas partes.

Publicado en SUR el 13 de enero de 2013

2 comentarios
  1. 13 enero, 2013 17:50

    La violación no es una cuestión de sexo…es una cuestión de poder e India es una sociedad 100% jerárquica donde a diario todas las mujeres salimos a la calle a luchar contra una sociedad irremediablemente machista…

  2. 15 enero, 2013 20:44

    La nueva ley laboral, se asemeja demasiado, al tema que comentas.Y el derecho de pernada, aún persiste en nuestro país. La democracia es ese ideal que tenemos que alcanzar. No debemos rendirnos ante tantos inconvenientes para llegar a ella.

Los comentarios están cerrados.

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