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Perder el Ipad

11 noviembre, 2012

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Hace unos días, mientras iba al aeropuerto, la radio del taxi hablaba de que el coste de la casta política doblaba las maltrechas espaldas de la economía del país. El taxista, sabedor de que llevaba a un diputado, no dijo nada. Así que le pregunté: «¿sabe usted cuál es el presupuesto del Congreso?, a lo que respondió «no, pero mucho». Como el taxista no se podía ir, decidí vengarme de sus aficiones radiofónicas: «son 87 millones anuales. El presupuesto de la Asamblea Nacional Francesa es de 534 millones, tenemos el 70% de su población y de su PIB, y el 16% de su presupuesto en democracia. El presupuesto del Bundestag alemán es de 682 millones de euros, tenemos el 60% de su población, el 40% de su PIB, y el 13% de su presupuesto en democracia. Solo con que baje 200 puntos la prima de riesgo, es decir, con que se ponga como estaba el día que llegó Rajoy al gobierno, nos ahorraríamos 12 mil millones de euros en un año, que es lo que nos tiene doblados». Para rematar, le pregunté al infortunado taxista: «¿sabe cuál es el presupuesto anual del Real Madrid?». El hombre me dijo: «no, pero más que el del Congreso». «En efecto, son 488 millones, el del Barcelona 461, 92 millones el del Villarreal. Es natural que tengamos la liga con más talentos del mundo». El tertuliano de la radio hizo como que no escuchaba, y siguió a lo suyo, y el taxista también.

Publicado en los diarios SUR y El Correo el 7 de octubre de 2012

El sábado leí una entrevista a un conocido periodista y escritor, en la que afirmaba: «Los políticos viven en un limbo, sin contacto con la gente». Según esta idea, un día te eligen concejal o diputado, y a partir de ese momento tus padres ya no se hacen mayores, no se quedan solos y tristes en sus casas, no enferman, y así ya no te enteras de la situación de los mayores, ni de las carencias de los servicios sociales o de la sanidad pública. Desde que eres elegido, tus hijos ya no tienen los males de la adolescencia. Se acaba así la experiencia de los problemas del sistema educativo, de la seguridad de la noche y de todas esas cosas que hacen tan entretenida la vida de los padres. Según parece, un día te votan tus conciudadanos y tus primos, vecinos y amigos, ya no se quedan en paro, sino que todos tienen empleo, y de los buenos. Así que, según esta doctrina, te entregas a la causa de los que tienen dificultades, y el día que te eligen dejas de ver las dificultades.

Cruzas la puerta de Cedaceros del Congreso de los Diputados, y se te olvida tu vida anterior: la emigración de tus padres, los internados, la adolescencia en el barrio, la carrera, el paro, los primeros trabajos precarios, los años de profesor universitario, todo se esfuma de tu cerebro. Todos los políticos nos volvemos iguales, pero para bien. Quiero decir, que un día vuelves a casa de tus padres, y al asomarte a la ventana, en lugar de ver el sádico y gris paisaje urbano de un bloque de viviendas en el Camino de San Rafael en Málaga; de pronto ves, pongamos por ejemplo, la bahía de la Concha, en San Sebastián; porque desde que te eligen ya eres igual que, por ejemplo, el hijo diputado de un industrial vasco. O sales de casa, y en lugar de un pasillo oscuro con diez viviendas, te encuentras en el luminoso jardín del chalet de un notario de Madrid, que es papá de un diputado al Congreso. Por supuesto, las conversaciones con padres, tíos y demás familiares, varían una barbaridad. En lugar de contarte por enésima vez en qué condiciones tenían a los inmigrantes españoles en las granjas francesas de comienzos de los sesenta, si sales elegido, tu tío te hablará del ambiente nocturno de la Costa Azul, de Sartre y del mayo del 68 en la Sorbona, como si fuera el vástago progre de una rica familia catalana, ahora tío de un diputado. ¡Ah, París!

Claro, que esto no pasa por casualidad, sino que exige un esfuerzo carísimo y un trabajo inmenso de un montón de gente para confundir a los políticos y así cargarse la democracia representativa. Lo más barato debe ser lo de los periódicos, es decir, hacer una edición especial para los políticos, aunque no sé como lo hacen para que en los kioscos cojamos los que han hecho exclusivamente para nosotros, sólo con buenas noticias. Luego está lo de los telediarios y los informativos radiofónicos. También especiales para nosotros. Tampoco imagino cómo harán lo de cambiar nuestra vida vivida y nuestros recuerdos, y los de nuestros padres, familiares, amigos y conocidos, pero se me antoja que debe ser lo más difícil, incluso para el mismísimo mago Ury Geller.

Después de siete años de parlamentario, mi entorno sigue igual que antes, también mis recuerdos. Quizá por eso, algunas personas me dicen: «Es que tú no eres un político como los demás». Yo les pregunto «¿conoces a los demás?», y esas personas responden: «no, la verdad es que tú eres al único que conozco en persona». Otros muchos políticos me han contado que les pasa lo mismo. Al final va a resultar que de lo que no nos hemos enterado es de que somos políticos.

Publicado en La Opinión de Málaga el 21 de junio de 2011
Los seres humanos tenemos razones, como especie, para albergar una buena opinión de nuestra inteligencia. Sin embargo no debemos sobrevalorarnos. Daniel Kahneman, psicólogo y premio Nobel de Economía, dice que los humanos «somos propensos a sobreestimar lo que entendemos del mundo y a subestimar el papel del azar en los acontecimientos». Una característica de nuestro cerebro es que, cuando cambia de manera de pensar, tiene dificultad para recordar cómo pensaba antes del cambio. Eso hace que «subestimemos el grado en el que acontecimientos del pasado nos sorprendieron», y está detrás del «ya lo decía yo». Dicho fenómeno es tan frecuente y está tan extendido que tiene hasta un nombre: el sesgo de la retrospección.

Además de hacernos quedar mal al decir «ya lo decía yo», cuando no decíamos nada, o decíamos cosas bastante alejadas de lo que luego ocurrió; mediante el sesgo de la retrospección nuestro cerebro nos gasta una jugada aún peor: nos hace creer que tenemos una gran capacidad de comprender el mundo y de predecir el futuro.

En marzo de 2008, el CIS preguntaba a la sociedad española si creía que dentro de un año la economía estaría mejor, igual o peor que ese año, solo un 34% respondía que peor. Alguien puede pensar que un tercio de la población las veía venir; pero no crean, siempre hay un porcentaje de gente que dice que las cosas empeorarán, y de vez en cuando aciertan, en octubre de 2005 también había un 35% de entrevistados que decían que 2006 sería peor.

Eso es lo que opinaba la sociedad en su conjunto pero ¿qué decían los expertos en aquellas fechas? En marzo de 2008, en el entorno de la campaña electoral, la Fundación de las Cajas de Ahorros publicó su panel bimestral de predicciones sobre la economía española para los años 2008 y 2009. Dicho panel se hace con la media de las predicciones de 14 prestigiosos institutos de prospectiva económica de nuestro país, a saber: AFI, BBVA, Caixa Catalunya, Caja Madrid, Centro de Predicción Económica, Consejo Superior de Cámaras de Comercio, FUNCAS, ICAE, ICO, Instituto de Estudios Económicos, Instituto Flores de Lemus, Intermoney, la Caixa y Santander. Juntos suman un buen número de personas competentes que han dedicado su vida a estudiar la economía.

Para ese mismo año, 2008, que ya estaba bastante avanzado, todos esos institutos preveían un crecimiento del PIB del 2,5; fallaron, ese año creció el 0,9. Se equivocaron en unos 16.000 millones de euros. La predicción de crecimiento del PIB para 2009, fue del 2,1; volvieron a fallar, tuvimos un PIB del -3,7, se equivocaron en cerca de 58.000 millones de euros. Para 2008, predijeron una tasa de desempleo del 8,8%; fallaron, fue del 11,4%. Para el 2009 predijeron una tasa de desempleo del 9,1%; fallaron, la tasa de desempleo alcanzó el 19%, se equivocaron en dos millones de parados. Los técnicos, los expertos.

Ya ven, lo más peligroso no es que fuéramos incapaces de prever la crisis, sino que ahora creamos que fuimos capaces de preverla.

Publicado en SUR EL 21 de octubre de 2012

Perder el Ipad

Había ido a aquella capital centroamericana invitado por su gobierno a dar una conferencia y a reunirme con el Presidente de la República y varios de sus ministros. Tenía que volver enseguida a España y no había salido de edificios cerrados. Disponía de un par de horas libres. Me habían dicho que la zona en la que estaba el hotel era segura, pero una tasa anual de 40 homicidios por cada 100 mil habitantes aconsejaba cierta prudencia. Es como si cada tres días mataran a dos personas en Málaga, o a una en Bilbao. Cerca del hotel había visto una librería, así que me dije que a las doce del mediodía y con las calles llenas de gente no podría haber ningún peligro si me acercaba a la librería, y de camino sentía la temperatura de aquella ciudad y percibía su luz sin los cristales tintados de un vehículo oficial. No había dado la vuelta a la esquina cuando observé que de un coche que se había detenido ante un semáforo en rojo salían dos hombres que se dirigieron directamente hacia mí. Uno de ellos me dijo: «mire esto». «Esto» era una pistola que apuntaba a la boca de mi estómago. «Deme el celular», dijo el otro hombre; «el móvil», tradujo innecesariamente.

Me costó un gran esfuerzo separar los ojos de la pistola, miré al hombre que me apuntaba y le dije «no hace falta», y le di el móvil. El móvil que me habían dado en el Congreso de los Diputados. Volví al hotel y allí estaba el coche de la policía que vi al salir. Les explique a los dos jóvenes policías que lo ocupaban lo que me había ocurrido y me dijeron «suba al coche a ver si reconoce el coche de los asaltantes». Cuando ya estaba subido en su coche le dije a los policías: «paren inmediatamente. Miren, ellos van armados, ustedes también, y el móvil que se han llevado no vale una vida humana, no ha valido la mía, y no vale las suyas, ni las de los ladrones».

Hace unos días leí en un periódico que entre quince y veinte Ipad de diputados se han roto o se ha extraviado este año. Debajo de la noticia había cerca de setecientos comentarios, buena parte de ellos insultantes para los representes de los ciudadanos. Le he preguntado a un experto en seguros si la tasa de pérdida o rotura de los Ipad de los diputados es llamativa. El experto no tenía el dato exacto, pero me ha dicho que al precio que están los seguros de los Ipad la empresa aseguradora no perdería ni ganaría nada si se rompieran un 6% anuales, y que suponiendo que tenga un 30% de beneficios, lo más probable es que la tasa de Ipad que se rompen o pierde ronde el 4%. Si esto es así, 15 Ipad rotos o perdidos por los diputados viene a parecerse mucho a la media de la población.

Cuando les dije a aquellos jóvenes policías centroamericanos que en España un teléfono móvil no valía la vida de nadie, me sentí orgulloso de mi país. Estos días no dejo de pensar que algo malo nos está pasando cuando para algunas personas un Ipad vale más que la democracia.

Publicado en SUR y El Correo el 11 de noviembre de 2012

La doctrina sobre en qué consiste la representación democrática está dividida. Hay quienes interpretan la representación en el sentido de una fotografía. Esperan que los representantes se parezcan a los representados, es decir, que unos y otros lleven la misma vida, que tengan un nivel educativo parecido, trabajos e ingresos similares y, por supuesto, los mismos valores. Otros interpretan la representación en el sentido en que un abogado representa a sus clientes. Desde ese punto de vista no es relevante que se parezca a su cliente, sino que lo defienda bien, ya sea en la persecución de sus intereses más egoístas o de sus valores más altruistas. Si la doctrina está dividida, también la opinión pública lo está, y si unas personas tienen una visión más expresiva de la democracia otras la tienen más instrumental.

La realidad suele ser más práctica que la teoría, aunque no siempre. En la realidad cotidiana de nuestra democracia, el Parlamento combina bastante bien los distintos conceptos de representación. Desde el punto de vista del parecido, incluso una muestra aleatoria de 350 personas tiene un amplio margen de error a la hora de representar a una población de 45 millones; pero, con un sesgo razonable, los parlamentarios son personas cuya experiencia vital se asemeja bastante a la media. Y, en general, en cuanto a su competencia, suelen tener una formación por encima de la media, lo que no significa que sean expertos en todas las cosas que se someten a su consideración, pero sí pueden hacerse un criterio político fundado sobre los temas. La cosa es que con relativa frecuencia uno de nuestros representantes corrientes y molientes se encuentra sentado en una salita también corriente y moliente del Congreso frente a media docena de expertos que vienen a tratar de una ley. Cuando el diputado se sienta, lo primero que hacen es darle sus tarjetas de visita, de esas en las que pone senior legal counsel, government affairs director, customer & channel manager o, sencillamente, abogado. Los visitantes también son representantes, pero, a diferencia del diputado, ellos no representan al pueblo o a los intereses generales, sino a una empresa o a un sector de la economía.

Hace unas semanas se conoció la presión de las empresas del sector del juego a los parlamentarios que han sido ponentes de la Ley del Juego durante el paso de la misma por el Congreso. Empresas que contratan a los más potentes despachos de abogados para que defiendan sus intereses, mediante la preparación de enmiendas al proyecto de ley que presenta el Gobierno. En el caso de la Ley del Juego, esas empresas iban desde televisiones que no quieren que sus concursos sean considerados como juegos y fiscalizados como tales, hasta empresas extranjeras que pretenden rebajar los requisitos y controles para instalarse en España, o empresas nacionales que pretenden dificultar la instalación de las extranjeras hasta consolidar la industria del juego local. Y, por supuesto, todas ellas tratando de reducir los impuestos y limitar las sanciones en casos de incumplimientos y vulneración de los derechos de los usuarios o de la legalidad.

Los poderes privados no sólo actúan en la inmediatez de los proyectos de ley, sino que hacen trabajos estratégicos a más largo plazo. En este momento hay sectores tan poderosos que pueden permitirse encargar los más sofisticados estudios a los mejores think tanks para enviarnos a los parlamentarios elaborados informes técnicos cuyo objeto es que ni siquiera nos atrevamos a discutir determinados asuntos como la dación en pago de las viviendas hipotecadas.
Los representantes de los poderes sociales y económicos que acuden a la arena política a pelear por sus intereses particulares suelen disponer de bastantes más recursos que los representantes de los ciudadanos. Para que el lector se haga una idea, en el Congreso, entre siete portavoces pueden compartir un técnico. De tal modo que puede darse la magnífica escena (real) del diputado y su séptima parte de técnico sentados frente a una veintena de expertos de un determinado sector debatiendo sobre la ley que debe regularlo. Nada de tener equipos con economistas, abogados, documentalistas, periodistas, investigadores, trabajadores sociales y demás, nada de encargar costosos o incluso baratos estudios a expertos.

Es verdad que la actual crisis ha mostrado la impotencia política de los representantes democráticos, pero no deberíamos extrañarnos de esa impotencia después de todos los esfuerzos realizados para castrar a la política democrática. Así que, ya sean elegidos con listas abiertas o cerradas, quizá la salida a la actual situación de debilidad de la democracia representativa pase precisamente por fortalecer el poder y los recursos de nuestros representantes. Yo había pensado contribuir a dicho objetivo renunciando a algunos de mis privilegios, por ejemplo, a mi coche oficial de diputado a cambio de un trabajador social, un experto en salud pública o un experto en tecnologías de la información, y a mi sueldo vitalicio por un economista o un abogado. Lo que pasa es que los diputados no tenemos ni coche oficial, ni sueldo vitalicio, así que nada. El otro día, durante el pleno, el presidente del Congreso nos anunció que, en adelante, la salida a la calle Fernanflor quedaba abierta exclusivamente para los diputados. Tengo que reconocer que eso sí supone un privilegio: ¿alguien me lo cambiaría por un documentalista?

Publicado en Público el 8 de julio de 2011

27 comentarios
  1. Javier permalink
    11 noviembre, 2012 11:48

    Javier,
    Te he contestado a la dirección de correo que has puesto, y me ha devuelto la respuesta diciendo que no existe. ¿Podrías escribirme a jandres@congreso.es?
    Un cordial saludo.
    José Andrés

  2. 11 noviembre, 2012 12:50

    Suscribo la reflexión.

  3. Tortuga permalink
    11 noviembre, 2012 20:26

    Aquel móvil no valía tu vida. Pero perder la oportunidad de detener a dos atracadores que asaltan a la gente pistola en mano puede haber costado la vida a algún otro ser humano menos afortunado. Comprendo que tuvieras miedo de acompañar a los policías en aquel paseo: es humano.

  4. Francisco permalink
    11 noviembre, 2012 20:31

    Si los demás políticos reflexionasen como usted, a lo mejor no daban pie a esos setecientos comentarios. Le felicito.
    A usted le aconteció en una capital centroamericana, a mi padre, en EEUU.
    Fue a un banco para mandar dinero a casa y le dijeron que desde allí no podía hacerlo y le indicaron otro banco cercano.
    A poco de emprender el camino le salieron dos paisanos, también con una pistola, que le dijeron: denos el dinero que iba a mandar.
    El cree que tuvieron un chivatazo de alguien del banco, ora que también pudo ser que lo observasen y fuesen a tiro fijo.

    • Freddy permalink
      12 noviembre, 2012 14:28

      Debía haber perseguido con la policía a los ladrones, porque un móvil no vale la vida de una persona, pero si detienen a esos criminales, es posible que no roben o maten a otra persona. Mejor que se enfrenten a ellos policías entrenados, que pobres víctimas indefensas.

      Luego una decisión equivocada, como en mi opinión es el caso, también puede suponer una o varias vidas de personas.

  5. 11 noviembre, 2012 20:42

    Estimado diputado:

    Está claro que un Ipad no vale más que la democracia, pero, desde mi punto de vista, es una reflexión tramposa porque ¿qué tiene que ver un Ipad con la democracia? ¿Es el Ipad una herramienta imprescindible para que un miembro del Congreso pueda desarrollar su labor en beneficio de la democracia? ¿Desde cuándo?

    El problema de los Ipad extraviados no tiene nada que ver con lo que usted relata en esta entrada. Lo que molesta a la ciudadanía es que existan esas prebendas para los representantes del pueblo en una época de tremenda escasez como la que estamos viviendo.

    Mientras se están recortando gastos en cuestiones de vital importancia como la Sanidad o la Educación, no pretenderá usted que los ciudadanos aplaudamos que les den un Ipad para desarrollar mejor su labor y que, encima, si se les extravía o se lo roban sea el Congreso el que tenga que restituírselo.

    Ya sé que el gasto de los Ipad no es comparable con la cantidad recortada en Sanidad, por ejemplo, pero un poquito de aquí y otro de allá va sumando y, además, no es comparable la importancia del gasto sanitario con la de los aparatitos que ustedes necesitan para “trabajar en beneficio de la democracia”.

    En cualquier caso, al margen de determinados individuos que son incapaces de ejercer la crítica de una manera racional y escriben auténticas barbaridades, creo que el conjunto de la ciudadanía que ha criticado el asunto de los Ipad no pretende atacar a la democracia, sino a la clase política que, una vez más, demuestra estar desconectada del sentir de la población a la que, en teoría, representan.

    Y, si me permite una última reflexión, no es su condición de diputados lo que les convierte en parte del sistema democrático, sino su actuación en beneficio de la ciudadanía en el marco constitucional. Si en vez de actuar así se dedican a trabajar en beneficio de sus respectivos partidos y en defensa de sus prebendas, habrán perdido toda legitimidad democrática y, por tanto, censurar su actuación será un deber democrático de la sociedad, por lo que no comparto la idea de que criticarles sea poner en tela de juicio a la democracia. Todo lo contrario.

    Aprovecho la ocasión para enviarle un cordial saludo.

    Moisés.

  6. 11 noviembre, 2012 21:20

    Pueden suceder estas cosas y otras más cotidianas como un simple accidente. Es normal y no pasa nada. Lo que causa alarma es que un diputado no pueda desprenderse, como el resto de los votantes, de una miserable parte de su retribución para tener un móvil que no tiene por qué ser un modelo carísimo como el iPhone. Tampoco es comprensible que a final de legislatura lo pueda adquirir a precio de risa para uso particular.

    Cuando se abusa como la gran mayoría de sus señorías abusan del erario público, pasa que la ciudadanía no se traga ni las verdades cuando éstas se producen.

    Soy empresaria y tengo el móvil de empresa de hace seis años que me soluciona mis necesidades, un modelo austero que sirve para hablar con otras personas, enviar y recibir mensajes.

    Ni se me ocurre hacer llamadas particulares desde él para poder exigir lo mismo a mis trabajadores. Y por supuesto no llamo a líneas eróticas ni otros teléfonos que no tengan una realción estrictamente ligada a la actividad de mi empresa que es la que paga las facturas.

    Ah! Gano 1.600 € mensuales (12 pagas), no tengo dietas más que las que justifico con facturas y me puedo permitir ahorrar 250 € por si me roban el móvil.

    Su caso no justifica que 60 (sesenta señorías) hayan solicitado la reposición del móvil hasta que les han apretado las clavijas y la mayoría los ha encontrado o los ha reparado milagrosamente.

    No nos cuente estas cosas a los votantes/contribuyentes, cuénteselo a sus compañeros de “trabajo”.

    La democracia se la están cargando ustedes con sus actitudes miserables y sus detalles injustificables ante la opinión pública.

  7. jpereza permalink
    11 noviembre, 2012 21:53

    Yo creo que no es cuestión de si se han perdido muchos o pocos, ni de lo que valen en sí mismos o por la información que pudieran tener.
    Es cuestión de si hay un “motivo justificado” detrás de la pérdida.
    Es cuestión de informar a los ciudadanos que representan. Es cuestión de transparencia.

  8. 11 noviembre, 2012 21:55

    Todo eso es perfecto y lo que ustedes quieran pero con la que está cayendo si es demasiado los ipad de cada uno. El conjunto de sus ipad cuesta lo mismo que mantener abierta una unidad cardiaca infantil vital. Cuando se cierra una unidad cardiaca como la del hospital de Canarias para que sigamos pagando sus facturas de teléfono. Si es demasiado lo que cuesta un ipad.

  9. Mabapol permalink
    12 noviembre, 2012 0:18

    Si es cierto lo que cuenta, pido disculpas, pero me parece que este señor ha visto demasiadas películas….

  10. Anonimo permalink
    12 noviembre, 2012 0:39

    ¿Realmente hace falta un informe para discutir algo tan básico como la dación en pago?

  11. 12 noviembre, 2012 0:54

    Si al 4% de los empleados de una empresa les robaran su material de trabajo se tomarían medidas más serias de las que se han tomado en el Congreso.

    Obviamente, la que acabo de expresar es una reflexión difícil de alcanzar para el que en toda su vida no haya tenido interés en convertirse en un miembro productivo de la sociedad.

  12. Emilio permalink
    12 noviembre, 2012 1:05

    Y que hacemos con la corrupción en este País? No cree que ademas de fortalecer habría que hacerla mas participativa? Algo de autocrítica vendría bien, creo yo…. Almenos denuncien estos errores que ustedes ven. Saludos.

  13. Carlos permalink
    12 noviembre, 2012 1:07

    La noticia hablaba de 30 iPads perdidos. Si 15 son la media, 30 la sobrepasan. Por lo demás nada que objetar.

  14. Roberto permalink
    12 noviembre, 2012 1:18

    Con esa cantidad de demagogia barata por frase escrita, no creo que nadie halla conseguido leerse más de un párrafo sin vomitar.

  15. 12 noviembre, 2012 1:59

    Pues a mí me han robado varias cámaras y no me las ha pagado nadie.

    ¿Será que el ipad es imprescindible para ejercer de diputado o que no tienen recursos de reponer un bien que les ha entregado? Remuneración nada despreciable, que se nos vende porque hay que atraer a los mejores. Sin embargo, el nivel de idiomas, por decir, algo está por debajo de cualquier selección para una vacante en prácticas.

    Será que la democracia se asienta sobre los privilegios de los diputados, elegidos por los aparatos de los partidos. ¿Será que será por falta de asesores que no pueden contrarrestar las tesis técnicas que en realidad son políticas?

    Otro diputado veinteañero de su misma provincia, ha publicado un libro titulado “hay alternativas” para lo que no creo que los asesores pagados con dinero público hayan sido clave.

    Los políticos ahora culpan a la población por cuestionar las decisiones que ella sufre y cuestionar los privilegios que sus representantes disfrutan en un país que en vísa de subdesarrollo.

    Buen intento señor diputado, pero su explicación me parece patética.

  16. 12 noviembre, 2012 11:19

    Con todos los respetos: hay que ser pringao para ir por Centroamérica por la calle con un Ipad en el bolsillo.

  17. fred permalink
    12 noviembre, 2012 14:56

    Cuando hace unos días vi la noticia en meneame, el titular decía algo así como que no se iban a reponer más iPads en el congreso porque ya se habían perdido o robado o estropeado 50 de los 440 iniciales… luego resulta que eran cerca de una treintena los denunciados como robados y el resto estropeados…… al poco tiemo, ya no llegaban siquiera a los treinta…. y ahora se habla de quince…….. la increíble historia del robo menguante!!

  18. Eva permalink
    12 noviembre, 2012 17:23

    Señor Diputado Torres Mora,
    Creo que confunde usted porqué los ciudadanos de a pie estamos sorprendidos, cuanto menos, con la defensa que hacen los diputados de sus iPad, iPhone y demás tecnología recibida como representantes del pueblo.
    Estoy de acuerdo con que la vida de nadie vale más que un teléfono, pero creo que debería analizar que son objetos con un valor económico elevado (superior a los 500 euros en muchos casos), incluso superior a los ingresos de muchas familias en estos momentos.
    Dice que recuerda cómo era la vida antes de llegar al cargo, permítame un poco de escepticismo si no se da cuenta de que si yo tengo un iPad es porque yo lo he pagado, y si se me rompe, yo asumo el coste de la reparación.
    Esa es la diferencia entre ustedes y nosotros… Nosotros, si queremos caprichos, los pagamos.
    Un saludo

  19. 12 noviembre, 2012 17:29

    Me gustaria saber en primer lugar: por qué un diputado debe tener un iPad? Acaso no puede realizar su trabajo igual de bien con un portatil? Seguro que hay mil justificaciones… basicamente, es mucho mas chulo (y mas facil de perder)

    Y sobre el tema de contar con asesores… acaso no se elaboran informes desde los distintos ministerios? No hay asesores en las diferentes materias dentro de esos organismos?

  20. Pedro Quintero permalink
    12 noviembre, 2012 20:35

    Tienes toda la razon, pero dice el refran , Que la mujer del Cesar no solo ha de ser decente sino tambien parecerlo y en algunos casos , convendras conmigo, esto no ha sido exactamente asi. Esto ha ocasionado el desapego de la gente para con la “clase politica” y tambien en muchos casos un profundo desapego de los politicos y un desconocimiento profundo de las necesidades y de las esperanzas de la gente. Creo sinceramente que canales como este hacen que conozcais y nos conozcamos. Da la sensacion desde mi posicion que muchos de los politicos solo estan preocupados por satisfacer a los drigentes que le han falicitado el puesto y no las necesidades de quienes les han votado.

  21. Cenutrio permalink
    12 noviembre, 2012 22:09

    Yo lo he que he leído es que fueron 30 los perdidos. Aclárense.

  22. franj nova permalink
    13 noviembre, 2012 3:37

    Sobre su reflexion de perdida del IPAP publicada en el periodico digital EL MUNDO.es :

    Con estas explicaciones consiguen más alejamiento de potenciales votantes al PSOE. Deben dar ejemplo de austeridad y si se roba un dispositivo reponerlo de su bolsillo como ejemplo de austeridad y en cualquier caso no debe molestar a sus señorías que se publiquen los nombres de los que han solicitado reposición de dispositivos y menos comparar la actitud democrática con la perdida de ciertos privilegios que precisamente por ser poco relevantes , ni siquiera necesita una explicación particular y personalizada y mas un diputado del partido socialista que es un gran impulsor de las nuevas tecnologías y si cree en la estadística de los foros sacara sus propias conclusiones de lo errado de su última frase del comentario al que rogaría que rectificara por el beneficio del partido al que dice representar y no aumentar el rechazo de futuros votantes . YA NO CUELAN EXCESOS DE BENEFICIOS a la CLASE POLITICA EN TIEMPO DE AJUSTES. Por si no lo sabe su señoría con el coste de un móvil IPHONE/IPAD se paga el salario mensual de un parado y eso no es estadística es una REALIDAD. solidarios y dar ejemplo es un principio ético para cualquier dirigente político que se precie y eso si que es ser social_demócrata o es que ya está denostada esta adscripción.

  23. 13 noviembre, 2012 13:59

    Por abrir un poco de debate desde el respeto:
    – Un caso legítimo como el que expones del iPhone es justificable y es muy loable tu actitud (un teléfono nunca debe valer una vida), eso sí no demos a entender que a los 30 diputados que según los periódicos han extraviado o averiado el iPad (no 15-20) les ha pasado igual. No pequemos de corporativistas ni pongamos la mano en el fuego por tantas decenas tan a la ligera, que hoy quema más.
    – Hablar de los gastos del Congreso también es democracia, no es demonizar, es hablar, por qué no, de recortes
    – Llegar a afirmar que cuestionar esto da a pie a decir que “para algunas personas vale más un iPad que la democracia” es exagerado, porque democracia no es que vosotros diputados os sintais inexpugnables, como, llevado al extremo, democracia no es que los que legislan se legislen para sí mismos de forma abiertamente favorable, más aún cuando estamos viviendo esta ola de suicidios-deshaucios, por mencionar algo; tenéis más la responsabilidad que el poder de legislar, tenéis más la responsabilidad de representar que el poder de hacer incuestionables algunos privilegios, al menos podremos hablarlos, ¿no?
    – También soy reticente a esas cuentas rápidas que haces sobre las aseguradoras para extrapolar a partir de ahí una media global de los hábitos de pérdidas/robos/extravíos de iPad en la sociedad española, te lo digo como sociólogo, si quisiera ser subjetivo te diría que he comprado tres iPad1 de segunda mano para mí y para familiares y amigos y he tenido la ¿suerte? de que vayan como un tiro todos, pese a ser de segunda mano y tener ya unos cuantos años (bastante más de lo que se lleva de legislatura, que es vuestro caso), pero siendo objetivo ni de lo mío podré decir que el 100 % de los iPad no se estropean en cuatro años ni tú que el 8,5 % de los iPad se estropean /pierden en un año.
    – Y una vez más, por si no me he explicado hasta ahora: cuestionar un gasto de los diputados no es cuestionar la democracia, y mira si hay aspectos y herencias adquiridas de la democracia que podrían cuestionarse, pero esta, concretamente no trata de eso

    Dicho todo, entiéndaseme, con todo el respeto, y con ese ánimo democrático de, más allá de defender, hablar las cosas.

  24. 24 noviembre, 2012 14:00

    Me habría gustado poder poner un comentario amable hacia los políticos en general, y no personalizo , pero se hace muy difícil encontrar algo de cierta coherencia tanto en unos partidos como en otros. El que no hayan sido capaces de llegar a tomar una decisión minimamente razonable para ayudar a tanta gente desesperada afectada por los desahucios y permitieran dejar las manos libres tanto al gobierno como a los bancos es IMPRESENTABLE y les hace confirmar la inmensa brecha que se sigue abriendo entre los ciudadanos y los políticos.
    Otra noticia que acabo de leer y espero de corazón que sea mentira es que el congreso gasta en material de oficina el equivalente a más de 3 millones de euros…..Mi profesor de informática decía que el despacho en el que está un ordenador y hay papeles es el despacho de un incompetente…(y no lo digo yo)…Y el presupuesto en equipos informaticos y demás técnicos no estaba incluido. Ojalá que sea mentira porque entendería muchas actitudes que jamás pensé que llegaría a entender.

    El hecho que se haya aprobado otra vez por consenso las dietas para los diputados que hayan sido elegidos desde fuera de Madrid sin revisar los que residen en Madrid y las siguen cobrando es INDECENTE, Y tristemente hace que sigamos tan tremendamente lejos de una clase política que se supone nos representa y nos hace estar vendidos frente al desastre al que vamos.

    Y como estas una y otra y otra y otra….No se quejen si los ciudadanos cada vez podremos ver menos a todo aquel que se haga llamar político. Y le repito que me gustaría de corazón que no fueran ciertas esas noticias y poder tener cierta esperanza de que nos van a sacar de esta sino el gobierno algún posible partido que entrara a gobernar pero ahora mismo ni el gobierno español, ni la oposición, ni europa, aunque ya empiezo a pensar que no sería tan malo que vinieran “los señores de negro” e hicieran una limpieza general en los atiborrados altares de la clase política de este país..
    Y tampoco veo como tan descarriada la idea de salir de la dichosa comunidad europea. ¿Para que una comunidad europea que permite que sus ciudadanos sufran lo que se está sufriendo tanto en España como en Grecia y siempre la ciudadania y no ponen coto a los privilegios que mantiene la casta política tanto de ese país como de este?…Desde el papel de simple ciudadana,…No lo veo tan descarriado, total nosotros vamos a estar igual con unos que con otros osea…..entrando en la esclavitud y la miseria en la que nos han metido y que ya no podremos mejorar ni con el trabajo al que siempre hemos recurrido y que a la mayoría no se nos han caido los anillos por trabajar en lo que sea con tal de sacar a nuestras familias adelante.

    Una pena que no aprendamos y se permita las dos Españas que están creando, una pena.escuchar canciones como esta e identificar que aún pasan cosas como estas:http://www.youtube.com/watch?v=NrROdpJb4Ek.

    Un saludo cordial, aunque no lo parezca después de lo que haya leido.

  25. pepe permalink
    2 diciembre, 2012 0:37

    Señor Torres Mora,
    Estoy decepcionado porque usted no ha publicado mi primer comentario. Es verdad que yo no me he identificado, y no me he molestado en poner mi verdadero correo electrónico. Por tanto digo las cosas desde el anonimato. Digamos que hago política con capucha. Así que todo me sale gratis, la ira, la soberbia, el desprecio, todo gratis. Nadie sabe que soy yo el que escribe. Nadie sabe si lo que escribo es coherente con mi vida de ciudadano comprometido con los demás, o si sencillamente uso su blog para vomitar mi mala leche los aburridos sábados por la noche que paso en solitario porque nadie quiere pasarlos conmigo.
    Yo soy de los que exigen a los demás lo que nunca me exijo a mi. Así de sencillo. Esa es mi forma de entender la democracia, y usted es una mala persona porque no se somete a mi opinión. Usted es una mala persona porque no se somete a las exigencias de un honorable ciudadano con capucha. Usted no tiene idea de con quién está tratando, y se atreve a no publicarme mis comentarios, se atreve a no dejar que yo ensucie su blog con mis exabruptos, ¡y me hace eso a mí, a un encapuchado!
    ¡A dónde vamos a llegar con políticos como usted!

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