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En Harvard cuecen habas

9 septiembre, 2012

Mi profesor de matemáticas del bachillerato solía decir que si dos exámenes coincidían en la respuesta acertada, dicha coincidencia no era un indicador de que los estudiantes hubieran copiado, porque verdad solo hay una, y necesariamente las respuestas acertadas tenían que coincidir. Si por el contrario dos exámenes coincidían en una respuesta errónea, entonces había que sospechar, porque los errores son infinitos y, siendo infinitos, ya es raro que se produzca la coincidencia de que dos estudiantes cometan el mismo error.

En alguna ocasión he tenido que recordar el criterio de mi profesor de matemáticas. Lo cierto es que me ha ocurrido muy pocas veces, pero me ha ocurrido; como imagino que a muchos profesores a lo largo de su vida. En ocasiones tuve la convicción de que la coincidencia entre dos exámenes sólo podía explicarse porque sus autores habían copiado. Sin embargo tengo reconocer que se trataron de casos excepcionales.

Viene esto a cuento de la noticia que hemos conocido esta semana sobre los 125 estudiantes de Harvard que han contestado de manera sospechosamente parecida un examen. Imagino que contestado mal, porque si no, siguiendo el razonable criterio de mi profesor de matemáticas no habría nada que reprocharles. Pero si resulta sospechoso que entre las infinitas respuestas erróneas coincidan dos estudiantes, que coincidan 125 sería un verdadero milagro del cálculo de probabilidades. Así que todo apunta a que, de los 279 estudiantes matriculados en la asignatura Introducción al Congreso, 125 copiaron. En Harvard, sí.

Alguien podría decir que Harvard es una universidad poco ejemplar, pero yo sigo pensando, sin albergar ninguna duda, que es una de las mejores universidades del mundo, si no la mejor. Es verdad que estamos ante un asunto desgraciado, y que la acción de 125 estudiantes no representa solamente el comportamiento desviado de dos o tres manzanas podridas que se les han colado en el cesto. Sin embargo estoy convencido de que la inmensa mayoría de los estudiantes de Harvard son intachables, por eso me parecería estúpido escandalizarme por algo que ya sabía, y es que también ellos son humanos. Y que, incluso los excelentes estudiantes de Harvard, en determinadas circunstancias, pueden actuar de manera que más tarde seguro que lamentarán, como nos ocurre a todos los seres humanos. Si, para respetar o reconocer a cualquier institución humana digna de reconocimiento y respeto, alguien exige que no haya en la misma ni un solo comportamiento censurable, es un ingenuo, o algo peor.

Estoy seguro de que la sociedad americana seguirá admirando y apoyando a Harvard, que tomará las medidas disciplinarias pertinentes; pero a nadie se le ocurrirá organizar la demolición de la prestigiosa institución universitaria. Sin embargo tengo la incómoda sospecha de que, por menos casos que los ocurridos en Harvard, en nuestro país hay quienes, por ingenuidad o por algo peor, están empeñados en dinamitar todo el sistema político democrático.

Publicado en SUR el 9 de septiembre de 2012

One Comment
  1. Pablo permalink
    14 septiembre, 2012 10:10

    En la Comunidad de Madrid desde 2011 hay una desgravación fiscal de 900 euros por hijo por los gastos en educación privada, es la única de España donde existe, y supone un coste de 90 millones de euros al año. A su vez la Comunidad de Madrid ha reducido drásticamente las ayudas y becas para comedor, transporte o libros. Y la Comunidad de Madrid es la única junto con Baleares que no ha reimplantado el Impuesto sobre el Patrimonio, que solo pagan los más ricos, y que supone más de 600 millones de euros menos de recaudación, mientras suben las tasas universitarias y bajan las becas universitarias. Con estos 700 millones de euros la Comunidad de Madrid podría mantener las ayudas y becas para comedor, transporte o libros, o simplemente hacer menos recortes en Educación, lo que afecta a los ciudadanos de ingresos más bajos. Pero Esperanza Aguirre es como Robin Hood pero al revés, le quita a los pobres para dárselo a los ricos. Lo más triste es la cantidad de trabajadores de barrios y ciudades de Madrid que llevan a sus hijos a colegios públicos y que votan al PP. Son los que se han dejado engañar por los ricos con lo de que todos los políticos son iguales, que el PSOE y el PP son los mismo, que la política no sirve para nada…..sin embargo los ricos saben bien que esto no es así, que a ellos la política sí les sirve, y ellos sí votan, al PP, claro.

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