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Un cuento alemán

29 julio, 2012

Hay historias que, por su poder pedagógico, nos acompañan toda la vida. Para mí una de esas historias es la del hombre que, en mitad de la noche, buscaba algo en la acera a la luz de una farola; una vecina le preguntó qué buscaba, y el hombre le explicó que las llaves de su casa. La vecina le dijo: «qué suerte ha tenido de que se le hayan caído debajo de una farola». A lo que el hombre contestó: «no, no se me han caído debajo de la farola, se me cayeron en la oscuridad, pero allí no se ve».

Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía, dice que «a menudo tenemos respuestas a preguntas que no acabamos de entender». Es decir, que todos llevamos un tertuliano dentro. El truco que usa nuestro cerebro es sustituir la pregunta que se nos hace por otra para la que sí tenemos respuesta. Generalmente esa respuesta suele ser un cuento, una buena historia construida con datos dudosos y lógica discutible, pero que tiene sentido para nosotros.

La mayor parte de nosotros no somos expertos en macroeconomía, ni grandes conocedores de la arquitectura legal del euro; sin embargo, casi todos tenemos una opinión sobre lo que está pasando. Por ejemplo, buena parte de la ciudadanía alemana, alentada por su prensa sensacionalista, y no sensacionalista, está convencida de que España está en crisis porque somos un país de fiesta y siesta, poco productivo, derrochador y mal organizado. Y, de igual modo, están persuadidos de que ellos son los pagadores de nuestro derroche y desorden. No es verdad, pero encaja en su ética protestante.

Un reciente artículo de Monika Zgustova recogía las palabras del líder de los socialdemócratas alemanes, Sigmar Gabriel, en el Bundestag: «Es falso presentar permanentemente a Alemania como el pagador de la Unión Europea: no somos un pagador neto, sino un ganador neto. Desde la creación de la unión monetaria Alemania ha ganado 556.000 millones de euros más que los que ha destinado a ayuda financiera: somos el beneficiario neto de la UE y esto hay que decirlo claro y alto».

Por desgracia, incluso los datos proporcionados por un político alemán en su Parlamento, poco pueden contra la lógica del cuento nacionalista. Hace unos días un supuesto experto español afirmaba en un diario de Madrid: «Pedimos disparar con pólvora alemana. Y Merkel, presionada por su preocupada opinión pública, lógicamente se niega. Antes quiere garantías de que las economías del sur pueden repagar sus deudas y la UE es económicamente viable». Un cuento fácil de creer pero que no encaja con el medio billón de euros que ha ganado Alemania gracias al euro.

De Alemania vino, buscando altas rentabilidades, buena parte del gas financiero que infló nuestra burbuja inmobiliaria, y de allí viene ahora la sustitución de la explicación de la crisis como un fallo de la economía capitalista y de la arquitectura del euro, por un viejo cuento sobre pueblos trabajadores y pueblos vagos. En los dos casos siempre han encontrado socios españoles dispuestos a facilitarles el negocio.

Publicado en SUR el 29 de julio de 2012

2 comentarios
  1. Miguel Angel Noble permalink
    29 julio, 2012 12:57

    Como siempre, quien dirige las acciones de los hombres es el bolsillo. Todo lo demás son palabras, que son usadas para disfrazar la realidad y justificar los hechos buscando culpables por donde sea.

  2. jose maria martinez-cava permalink
    30 julio, 2012 17:06

    De acuerdo en todo, si la impresión que se tiene de los españoles, es de festivos, gastadores y no trabajadores, es porque interesa. Los españoles somos trabajadores, responsables y ahorradores, serios. Lo primero interesa trasmitirlo, porque así interesa a los empresarios españoles, que no lo son, son especuladores puros y duros y de esta ,manera tapan su incompetencia y falta de responsabilidad ante los retos que la nación les exige. Y por incapaces , pero dueños de l,os medios les interesa esa falaz información. Se puede comprobar que los españoles somos trabajadores, serios y respetables, solo ver la trayectoria de nuestros emigrantes, son queridos y trabajan como el que más, en aquellos países donde están trabajando. Y además traen divisas a España, al contrario de los empresarios que se les llevan y defraudan. En esta situación algo tienen que ver los políticos incapaces de meter en cintura a los defraudadores y conceden subvenciones a empresarios que no crean riqueza, valor añadido, sino solo especulación.

Los comentarios están cerrados.

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