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Diputados & aliens

29 abril, 2012

Hace unos días me llamó un amigo periodista, daba vueltas a su próxima columna y estaba en la fase en la que apenas tenía claro de qué quería escribir. Esa fase es muy parecida a cuando tratas de escribir un guión para una película y sólo sabes que será una película del oeste, o una de romanos. Tener claro el género de la película no es un asunto menor.

De entrada, te ayuda a circunscribir el ámbito de la documentación que necesitas recopilar antes de ponerte manos a la obra. Para escribir el guión de una película del oeste tienes que estudiar una historia, una geografía y unos tipos de armamentos muy distintos que para hacer una de romanos o una de la II Guerra Mundial.

Los géneros también te ayudan a aclarar el tipo de personajes y los comportamientos que cabe esperar de esos personajes. Es verdad que en los últimos tiempos te meten extraterrestres en las películas del oeste, lo cual complica algo las cosas, aunque no demasiado, porque la mayor parte de las películas de extraterrestres son películas del oeste, pero con naves espaciales en lugar de carretas tiradas por caballos, y con aliens en lugar de indios.

Las películas del oeste cambiaron bastante con el tiempo. Al principio eran en blanco y negro, o en vaquero e indio, que venía a ser lo mismo. El vaquero era el bueno, y los indios una panda de desalmados que torturaban a los blancos, violaban a sus mujeres y raptaban a sus niños. No me imagino a ningún guionista llamando a una reserva para que los indios les ayudaran a documentarse para escribir una visión tan parcial de lo que ocurrió apenas un siglo antes con sus antepasados y con sus tierras.

Se ve que alguno sí habló con los indios, porque poco a poco aparecieron nuevas visiones, más equilibradas, de lo que ocurrió en aquellas tierras entre los hombres que llevaban habitándolas desde hacía miles de años y los que llegaron a ellas, a veces con ansias de libertad y otras con ansias de dominio.

Mi amigo el periodista quería escribir un artículo sobre los políticos. Así que el contexto histórico, la geografía y las armas le resultaban bien conocidos. También los personajes. La historia que quería contar era la clásica, y por tanto los políticos aparecían en ella como unos seres extraños, irresponsables, ajenos a lo que ocurre en el país, ignorantes de los problemas de la gente, entretenidos en estúpidos y frívolos enfrentamientos.

Mi amigo podía haber llamado, para documentarse sobre los defectos de los políticos, a los poderes económicos, que sin haber sido elegidos por nadie determinan el destino de las vidas de las personas y de las sociedades, a los poderes mediáticos, que crean o destruyen reputaciones, pudo haber llamado a poderosos mandarines universitarios o funcionariales, esos que siempre están en las cúpulas ministeriales, pero no. Para documentarse, mi amigo llamó a un diputado, a un ciudadano que representa a otros ciudadanos. Estoy esperando a ver su guión.

Publicado en SUR y El Correo el 29 de abril de 2012

2 comentarios
  1. jose maria martinez-cava permalink
    30 abril, 2012 18:44

    Lo que diga el periodista, será el reflejo distorsionado de lo que le dijiste. Distorsionado por su entender de lo escuchado, o por el guión informativo predispuesto por el dueño de la publicación. Es un riesgo que teneis los políticos en el trato con los medos, pero es necesario, ya los ciudadanos sabremos discernir, entre lo expresado por el interesado y lo publicado. Bueno habrá algunos que solo se limiten a leer textualmente, el entenderlo es más dificil. A pesar de esto, debeis estar más presentes en los medios, los ciudadanos debemos estar al corriente de vuestro trabajo, que es mucho e .interesante.

  2. Teo Modrego Serrano permalink
    2 mayo, 2012 13:50

    Desgraciadamente no todos los periodistas son así. Deberían aprender.

Los comentarios están cerrados.

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