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La segunda carta

15 abril, 2012

Una vez me contaron que al llegar un nuevo líder a la máxima magistratura del Estado, su antecesor le entregó dos sobres cerrados, diciéndole afectuosamente: «cuando tengas verdaderos y graves problemas, abre el primer sobre; y si alguna vez, a lo largo de tu mandato, te vuelves a ver frente a una situación casi imposible, abre el segundo sobre». Así que, al cabo de cierto tiempo, el nuevo dirigente se encontró con gravísimos problemas. Desesperado, recordó la existencia de las dos cartas y abrió la primera. La carta tenía un mensaje muy escueto: «échame la culpa». El nuevo dirigente le echó la culpa de los graves problemas del país al dirigente anterior y salvó su liderazgo durante muchos años. Pasado el tiempo volvieron los problemas y el dirigente recordó la existencia de la segunda carta. Al abrirla encontró que también había un mensaje muy breve que decía: «escribe dos cartas».

Tan pronto como el presidente Rajoy tuvo conciencia de lo que se siente cuando se tienen en las manos los mandos de la nave, empezó a tomar decisiones que iban en sentido contrario de lo que había prometido en su campaña electoral. Así que el mismo hombre que afirmaba, como candidato, que subir los impuestos traería incontables males a nuestra economía, se estrenó como gobernante con una subida de impuestos. Su decisión le creó un serio problema de credibilidad entre sus electores, decepcionados al descubrir que la pregonada competencia económica del nuevo gobierno no ha servido para evitar que su primera medida haya sido también la primera traición a sus principios ideológicos.

Angustiado ante la decepción de sus electores, el presidente Rajoy no tardó ni una semana en abrir la primera carta y acudió al expediente de la herencia recibida para justificar sus primeras medidas, en este caso con el argumento de que el déficit heredado era mayor que el previsto. La alegría le duró poco al gobierno, el mismo argumento del déficit inflado que favorecía electoralmente a su partido, perjudicaba económicamente a nuestro país en los mercados mundiales.

La misma operación, en este caso posponiendo la presentación de los presupuestos al final de las elecciones andaluzas y asturianas, ha tenido como consecuencia una grave hemorragia en la credibilidad de nuestro país y un repunte de la prima de riesgo. Poco a poco van creciendo tanto los problemas como la decepción de los ciudadanos, una decepción en la que pesa más la forma de reaccionar del gobierno ante la adversidad que la adversidad misma; una adversidad por otra parte ya conocida por todos. El argumento de la herencia recibida resulta cada vez menos eficaz, por eso el presidente Rajoy piensa a toda prisa cómo explicar sus decisiones mientras se escabulle de la prensa por los pasillos del Senado.

La actual mayoría lleva apenas tres meses gobernando y, sin embargo, el presidente Rajoy empieza a preguntarse cada vez con más fuerza qué habrá en la segunda carta.

Publicado en el diario SUR y en El Correo el 15 de abril de 2012

One Comment
  1. 16 abril, 2012 21:40

    Se dice que los personajes de la anécdota eran Kruschev y Breznev

Los comentarios están cerrados.

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