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Democracia en cajas

27 diciembre, 2011

La semana pasada me mudé de despacho en el Congreso, para lo cual hubo que meter en cajas un buen montón de libros, tarea en la que tuve la inestimable ayuda de Manuel Benedito, al que desde aquí doy las gracias, también se las doy a los servicios de la Cámara, que tuvieron que hacer varios viajes con una carretilla de un despacho a otro. Todos bromeamos sobre el dicho, completamente falso, de que el saber no ocupa lugar. Mentira y gorda, el saber ocupa lugar, y es caro y pesado. Concretamente, había una caja de libros de poesía capaz de doblar al mismísimo Hércules. En esos momentos uno comprende las ventajas del libro electrónico.

Pues bien, en una de esas cajas debe estar un libro de Albert O. Hirschman en el que cuenta que los conservadores tienen tres estrategias para evitar el cambio: la primera es decir que el cambio es malo. Ese es su primer perímetro defensivo, en el que se atrincheran contra las ideas de cambio, y contra los partidarios de esas ideas. Estos últimos suelen argumentar con inteligencia y pasión a favor de la bondad de sus intenciones y de sus ideas. Y ocurre que, en ocasiones, terminan desbordando las defensas de los conservadores.

Entonces los contrarios al cambio, obligados a reconocer la buena voluntad de los favorables al mismo, se ven en la obligación de buscar un segundo perímetro defensivo, que consiste en señalar los peligros que acechan detrás de las propuestas de cambio. Por último, cuando los partidarios del cambio demuestran que no es peligroso, o que lo es menos que el inmovilismo, los conservadores se atrincheran en un último círculo defensivo, que consiste en afirmar que, en todo caso, el cambio no merece la pena.

Me gustaría advertirle al respetado lector o lectora, que no estoy del todo seguro de que ese sea el orden exacto de los perímetros defensivos, pero el libro está en una caja en el Congreso y yo estoy en Málaga, concretamente en una luminosa Marbella, escribiendo esto. En todo caso me parece que, sea cual sea el orden de las preguntas, está bien que sepamos que cada vez que nos proponemos un cambio deberemos atravesar estas tres líneas de defensa de lo ya establecido, y que solo si las atravesamos con éxito podremos acercarnos a ese cambio que proponemos.

Los socialistas estamos en un momento en el que debemos plantearnos si es oportuno hacer algunos cambios en nuestras políticas y en nuestra organización. Creo que hemos tenido un primer combate en el perímetro de la bondad o maldad de quienes propugnan la necesidad de hacer cambios. Querer cambiar nuestro país, nuestro partido, o hasta querer cambiar uno mismo, no es una deslealtad a lo anterior; porque quien quiere cambiar lo quiere porque se reconoce en lo anterior y no está del todo conforme. Vencida esta primera muralla, la del derecho a proponer cambios, quedan las otras dos murallas que atravesar: demostrar que los cambios no son peligrosos y que son significativos, es decir, que son reales.

Uno de los cambios que debemos abordar, tanto en el seno de los partidos como en nuestro sistema político, es la profundización de la democracia, y salvo una apelación genérica a la democracia directa, falta debate al respecto.

En las cajas del Congreso hay al menos dos decenas de libros sobre democracia de los autores más diversos, y aunque no me los he leído todos, apuesto a que ninguno sostiene que la democracia consiste exclusivamente en que lo votemos todo, sean políticas o sean dirigentes; sino que votar es sólo una parte, muy importante, pero no la única de la democracia.

Sin duda debemos favorecer todo lo que podamos los procedimientos de participación directa, pero si esos procedimientos no van acompañados de toda una arquitectura institucional que permita el control de los elegidos, y también la deliberación racional para la toma de decisiones buenas para la sociedad y para el propio partido, entonces es probable que estemos inventando el fuego al precio de quemarnos las manos, como denunciaba Manuel Azaña.

Viendo la magnitud de la tarea que tenemos los socialistas por delante, me parece que no nos basta ni con un mes ni con un año para concluirla, que no tiene sentido posponer la tarea sino que lo único que podemos hacer es empezar cuanto antes. Nos queda bastante por leer, mucho por dialogar y más aún por hacer.

Publicado en La Opinión de Málaga el 27 de diciembre de 2011

6 comentarios
  1. 27 diciembre, 2011 12:37

    Ojalá todos penséis lo mismo. No soy socialista, pero os tengo un profundo respeto y creo que os necesitamos “cambiados”, pero también vivos, conscientes, alegres y dialogantes.

  2. 27 diciembre, 2011 20:42

    Estoy contigo. Votar puede ser útil pero sin una estructura contrapesada, representativa y con poderes separados y limitados, si solamente votamos para elegir a un líder, seguiremos padeciendo muchos de los males que nos afectan.

    Tenemos que replantearnos el funcionamiento de los partidos como Montesquieu hizo con el de los estados. Diseñando una estructura que entorpezca los dictados y fomente los equilibrios.

  3. Manuel Benedito permalink
    27 diciembre, 2011 23:45

    La poesía la tienes en dos cajas, de las que estaban pegadas a la mesa.
    Mirar hacia atrás, sin ira, y modificar lo errado de cara al futuro siempre es un acierto. Es importante la recuperación inicial de ideas que puedan haberse desarrollado por caminos erróneos.
    Lo que no se puede permitir, sin ira, son los comportamientos, escritos y amenazas con ira

  4. jose maria martinez-cava permalink
    28 diciembre, 2011 19:15

    Sigue enseñando, pues a los foráneos tambien les hace falta y mucha. Tienes toda la razón, sobre el sufragio en nuestro partido, puede ser manipulado por los listos que aparecen siempre, entre los miitantes pasa como en el resto de l,os ciudadanos, hay quienes no saben o no quieren ver que se la van a colar. Que esto ocurra me entristece, sobre todo en nuestro partido, cuando conseguiremos impregnarnos de que el interés del partido, esté por delante del personal. Esto es muy complicado, el humano lo es mas y por ello pasa, lo que nadie honrado quiere. Estoy contigo que se puede evolucionar, asumiendo el pasado y añado que si nos responsabilizamos de lo hecho, cambiaremos a mejor. Feliz Año Nuevo, un abrazo

  5. Miguel permalink
    29 diciembre, 2011 10:46

    Te esperamos como agua de Mayo en el debate de ideas, un saludo

  6. Ana permalink
    29 diciembre, 2011 23:04

    Estamos en un momento muy interesante, en el que hay que desplegar toda la capacidad que tenemos para hacer algo brillante, que vaya más allá de estos próximos meses o del hoy mismo donde por ausencia de Rajoy (alguien lo ha visto?) toda la prensa se sitúa a las puertas del Psoe. Curiosa es la información, tienen los medios mucha prisa en que decidamos algo, mucho o todo.

Los comentarios están cerrados.

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