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Sesión plenaria 262

5 octubre, 2011

Ayer, el presidente Rodríguez Zapatero firmó el decreto de disolución de las Cortes. Se acababa así la IX legislatura, y así quedará en los papeles; pero en la vida, al menos en la vida de los diputados, el final de la legislatura fue el jueves pasado, cuando el presidente Bono dijo “se levanta la sesión”. Fue un pleno rápido, apenas eran las dos menos cuarto de la tarde cuando terminamos las votaciones y empezamos a desalojar el hemiciclo. Quizá, porque muchos diputados y diputadas habían previsto sus viajes de vuelta para más tarde, la salida fue más premiosa, más tranquila que de costumbre. Unos se quedaban sentados en sus escaños, charlando con los que han sido sus vecinos a lo largo de toda la legislatura, otros se hacían fotos desde sus escaños, e algunos incluso se subieron a la tribuna a hacerse una foto en grupo.

Había cierta melancolía en las miradas, en aquella sala se mezclan las biografías de las personas con la historia del país; la mayoría como espectadores, y algunos como protagonistas, en aquel lugar habíamos asistido a momentos de alegría y de tristeza, días en los que muchas horas de esfuerzo se habían visto coronadas por el éxito, o por el contrario habían desembocado en el fracaso. Allí vivimos las emociones de los grandes debates, en las que los líderes se dirigían a la nación bajo la mirada atenta de sus respectivas bancadas; y también las emociones menores de nuestras primeras intervenciones, de nuestras preguntas desde el escaño o de las escasas ocasiones en las que los diputados de a pié pueden subir a la tribuna, generalmente bajo la solitaria mirada de los otros diputados que tienen que debatir con ellos y la atención indesmayable de los taquígrafos. En cualquier caso, todos salíamos con la sensación de que allí dejábamos un trozo significativo de nuestras vidas.

Durante el pleno muchos diputados, de diferentes partidos, se acercaron al presidente Zapatero y lo saludaron, departieron, o se despidieron de él con un beso o un apretón de manos. Me alegré de esos gestos, porque anticipan lo que yo creo que será el devenir de las cosas. Hubo debates más o menos intensos, pero el día invitaba a la concordia. Casualmente me tocó intervenir en ese último pleno. La Ley del Museo Nacional Reina Sofía, que habíamos aprobado por unanimidad en la Comisión de Cultura en junio, traía una enmienda del Senado. Así que debíamos aprobar o rechazar dicha modificación. No teníamos dificultades en sacar la votación adelante, así que la intervención, más que en defensa de una posición determinada, iba destinada a expresar parabienes y agradecimientos. Por supuesto, sin por ello desaprovechar la ocasión para esquivar alguna estocada y, en la medida de lo posible, darla también. Más como un ejercicio de esgrima, pues en lo básico estábamos de acuerdo, que como un combate parlamentario en toda regla. En el contexto de nuestro acuerdo sobre un Museo tan importante para la cultura de nuestro país como lo es el Reina Sofía, los portavoces rivalizábamos más en la sutileza de la finta que en el daño efectivo que pretendíamos producir al adversario.

Al final me quedé sentado, como tantas otras veces, mientras Cándida Martínez, mi compañera de escaño, me revisaba un artículo que debía enviar esa misma mañana al periódico. Sus observaciones, siempre sagaces y pertinentes, me ayudaron a aclarar las ideas que quería expresar. Vaya en su honor este artículo. Salimos de los últimos, y en el patio, mezclados unos y otros, todos nos deseamos suerte. Deseé que la serenidad y la buena voluntad de ese día nos inspirara a todos en el futuro. Y así viví el último día de la IX legislatura. También hice fotos, pero no se lo cuenten a Tere Cunillera, ¿verdad Dani?

Publicado en La Opinión de Málaga el 27 de septiembre de 2011

One Comment
  1. jose maria martinez cava permalink
    5 octubre, 2011 20:53

    La vida sigue, ánimo y a por la siguiente. Aunque pienso que debería haber un límite de permanencia tanto en el Parlamento como en el Senado, por supuesto en la Jefatura del Gobierno. A ver si en la próxima os poneis estos deberes. Te deseamos mucha suerteSigue escribiendo hace falta.

Los comentarios están cerrados.

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