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Golpes en la fragua y voces en el bar

20 septiembre, 2011

La vida no es justa, es vida, y eso ya es un milagro suficiente. Que el polvo de la explosión de una estrella que estalló hace miles de millones de años se haya terminado convirtiendo en un jazmín no es justo ni injusto, es un azar inimaginable que no tiene ningún sentido. Que María, mi mujer, haya hecho una biznaga y la haya puesto sobre mi mesa, hace que toda esa azarosa evolución de la materia cobre un sentido para mí. A veces tratamos de buscar un sentido a la vida, pero la vida sólo tiene el sentido que nosotros le damos.

Y ahora, pensará el paciente lector o lectora, ¿qué tiene que ver esto con la deuda griega? Pues la verdad es que nada, pero se me ha venido a la cabeza mientras pensaba en lo injusto que es que el mal gobierno de un presidente de derechas, Kostas Karamanlis, en Grecia, tenga como consecuencia las dificultades que España y su gobierno de izquierdas están teniendo que afrontar. ¿Qué sentido tiene que nosotros paguemos porque un primer ministro de derechas griego ocultara el déficit de su país y que, además, lo hiciera con la ayuda de Goldman Sachs, uno de los grupos de inversión más importantes del mundo? No tiene ninguno. Podemos pensar que es injusto, pero no hay nadie a quién reclamar para que haga justicia, sólo nos queda afrontar las circunstancias y es ahí dónde nos vamos a medir.

La cuestión es que como consecuencia de las trampas del gobierno de Karamanlis, los prestamistas de dinero, también conocidos como mercados, se han puesto muy nerviosos (el dinero es cobarde). Es normal que se pongan nerviosos, entre otras cosas porque ese dinero no es suyo sino, por ejemplo, de un fondo de pensiones de los jubilados de Kentucky, y a ver cómo les explican ahora que el dinero de sus pensiones se lo han gastado los griegos y que quizá no puedan devolverlo. Así que ahora esos prestamistas están tratando de hacer dos cosas: asegurarse de que les vamos a devolver el dinero que nos han prestado a nosotros y, si es posible, sacarnos a nosotros el dinero que han perdido en Grecia, para lo cual nos suben los intereses de la deuda. La consecuencia es que tenemos que empezar a quitar dinero de cosas importantes, como inversiones para dinamizar la economía y crear empleo, para pagar los intereses. Además de pagar tenemos que tranquilizarlos demostrándoles que cada vez vamos a tener menos necesidades, con lo cual podrán estar más seguros de que les pagaremos lo que ahora nos prestan tan caro.

A veces te ganas la confianza de alguien sin gasto, y en otras te arruinas y no consigues que se fíe de ti. En fin, como se podrán imaginar, nada de esto es una ciencia exacta, aunque algunos economistas mandan como si lo fuera. En todo caso, mientras alguien con más poder que el gobierno de un solo país no ponga encima de la mesa alguna solución (quizá los eurobonos), nosotros nos las veremos en el doble juego de pagar y dar confianza, con el riesgo de tener que pagar tanto que se nos muera la economía y ya no haya nada en qué confiar.

Max Weber, en La ética protestante y el espíritu del capitalismo citaba a Benjamin Franklin, el famoso científico y político norteamericano: «Las más insignificantes acciones que pueden influir sobre el crédito de un hombre, deben ser tenidas en cuenta por él. El golpear de un martillo sobre el yunque, oído por tu acreedor a las cinco de la mañana o a las ocho de la tarde, le deja contento para seis meses; pero si te ve en la mesa de billar u oye tu voz en la taberna, a la hora que tú debías estar trabajando, a la mañana siguiente te recordará tu deuda y exigirá su dinero antes de que tú puedas disponer de él».

Pues bien, que cada cual piense qué voces reconoce al pasar junto al bar y dónde se escucha el sonido del martillo sobre el yunque desde la mañana a la noche, y decida de quién se fía.

Publicado en La Opinión de Málaga el 20 de septiembre de 2011

One Comment
  1. jose maria martinez-cava redondo permalink
    21 septiembre, 2011 16:24

    Aunque tu artículo es largo, su lectura es agradable y tiene su enjundia. Me voy a limitar a comentar lo que dices de tener menos necesidades para tranquilizar a los del dinero.Es de políticos valientes y con ideas, asegurar a esos individuos que vamos a tener más ingresos, no solo para cubrir las necesidades vigentes, sino para soportar las venideras que se irán incrementando, por la mejora de calidad de vida. Medios hay para ello. Sigue en tu andadura de expresar ideas, pues es interesante y necesario que la gente piense un poco. Te vas superando.

Los comentarios están cerrados.

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