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No con mi porra

23 agosto, 2011

La policía es una institución bien valorada en España. Según las encuestas del CIS, los policías son más apreciados en nuestro país que los periodistas o los políticos. Una cosa así no pasa por casualidad; para que una institución tenga el respeto y el aprecio de la gente, hace falta mucho esfuerzo por parte de sus miembros, y hace falta también mucha suerte. La verdad es que los policías no tenían una buena situación de partida. Su papel como cuerpo represor al servicio de una dictadura no se lo ponía fácil a priori.

No obstante, los ciudadanos han sabido reconocer los enormes costes humanos que han tenido que soportar los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad en la defensa del orden constitucional y de nuestras libertades. Los cimientos de la reputación de nuestra policía son sólidos, pero no son invulnerables. Como ocurre con otras instituciones, son necesarios muy pocos policías para arruinar los logros conseguidos gracias al trabajo esforzado de todos ellos, y al sacrificio de demasiados.

Hay instituciones que conviene vigilar muy atentamente, desde dentro y desde fuera. Sobre todo por el tipo de personas que pueden atraer a sus filas y por el tipo de tentaciones que pueden darse entre las mismas. En ocasiones, la política, la enseñanza o la seguridad, atraen a personas para las que el poder, los adolescentes o la violencia son algo muy distinto a una forma de servir a los demás.

Estos días hemos podido ver un vídeo en el que un grupo de policías acosaban y golpeaban a varias personas. Lo que se ve produce desagrado y preocupación. No hay ni mucha profesionalidad, ni mucho heroísmo en la actuación del policía que se dirige hacia una chica y le da secamente un golpe en la cara, tampoco la hay en el que golpea por la espalda al joven que acompañaba a la chica, precisamente mientras trataba de llevársela en volandas cumpliendo las órdenes de los policías. Viendo la grabación inquieta profundamente lo que hay de sádico desahogo en el golpe a la chica, y también lo que hay de rutinaria banalidad en el golpe al chico que trata de protegerla, por no hablar del tipo de reflejo que lleva a otro policía a golpear a un fotógrafo que registraba con su cámara lo que estaba sucediendo.

Viendo la actuación de esos policías uno tiene la poderosa impresión de que algunas personas con cierta afición a golpear a la gente han encontrado en la policía el mismo tipo de refugio para sus oscuras pasiones que el que encontraron algunos curas en los internados irlandeses. Eso podría explicar el golpe a la chica y es preocupante; pero hay más, los golpes al chico y al fotógrafo apuntan a algo más que a un comportamiento psicológicamente desviado. Hay algo peor que una pasión oscura: una pasión oscura legitimada por una ideología. Preocupa ese catálogo de comportamientos tan impropios de una policía democrática desplegado en tan sólo unos pocos segundos. Y es a la policía a quienes primero debería preocupar. Una policía cuya razón de ser es la protección de las libertades de los ciudadanos, no puede golpear de esa manera a los mismos ciudadanos que debe proteger. Esa actuación genera mucha inseguridad, precisamente por los encargados de producir seguridad.

Esos policías en concreto no estaban defendiendo nuestras libertades con los medios que hemos puesto a su disposición, incluido el derecho a usar la porra. Lo que se ve en el vídeo deshonra a los policías que lo estaban haciendo, pero deshonrará a sus compañeros, y a más gente que sus compañeros, si no se toman decisiones que vayan más allá de la evidente depuración de responsabilidades. Los periodistas que informaron del incidente han hecho algo bueno por las libertades cívicas y así han prestigiado al periodismo, ahora la propia policía y los responsables políticos deberíamos hacer algo que estuviera a la altura de lo que han hecho esos periodistas.

Publicado en La Opinión de Málaga el 23 de agosto de 2011

5 comentarios
  1. 24 agosto, 2011 18:38

    El Sr. Blanco no estuvo a la altura de las circunstancias cuando avaló cada uno de los golpes dados por una policía que me retrotraía a los años 60 y 70.
    Puede que muchos de esos policías se olvidan de como formaban un circulo cerrado cuando los fotógrafos hacían su labor mientras otros tantos, detrás de ellos, golpeaban y golpeaban, el aprecio tarde en conseguirse, su perdida se hace en un abrir y cerrar de ojos y puede que eso ocurra.

  2. jose maria martinez-cava permalink
    25 agosto, 2011 17:22

    Pues nada ose Andrés, ya teneis trabajo y a ver como lidais ese toro. Tienes razón, pero como controlar e n la selección a aquellos que ya tienen unos genes dirigidos . Como ocurrre en muchas profesiones la vocación no existe, hay que garantizar el sustento cotidiano y eso da lugar a situaciones no deseadas. Es triste pero humano,habrá que corregir estas actuaciones, que por cierto abundan más de la cuenta, solo leer la prensa cotidiana.Ocurre como en el futbol, los jugadores con sus marrullerías confunden a los arbitros, en el caso que comentas no ha sido así, pero estamos hartos de ver como provocan a los policías con insultos, lo que demuestra que la preparación del cuerpo es buena, pero hay excepciones que no deben producirse.
    í

  3. 26 agosto, 2011 0:57

    Ya Jose Andres pero el Gobierno debe apoyar a la policia cuando una banda de facinerosos les agrede o insulta, o mea, o escupe…no me seas tan progre que eres muy valido e inteligente.

  4. 29 agosto, 2011 11:50

    Esa misma sensación de inseguridad es la misma que a mi personalmente me quedó después de ver las imágenes. Por otro lado, pensé que alguien que es capaz de hacer eso en pleno centro de Madrid, delante de decenas de personas y de camáras de video, qué no será capaz de hacer cuando no haya nadie que pueda recoger su actitud.
    Se utiliza mucho el termino “fascismo” para definir, erróneamente, las actitudes y comportamientos de muchas personas, instituciones e incluso partidos políticos. Sin embargo, en este caso, esa imagen de un grupo de supuestos defensores del orden recorriendo en grupo las calles y apaleando sin motivo y sin piedad al primer ciudadano que les entra en gana, me recordó a las narraciones de los camisas pardas que patrullaban Berlín a comienzos de los 30. A mi me parecieron simple y puro fascismo…..

  5. Aurelio Miguel Belando Martínez permalink
    29 agosto, 2011 18:25

    La no-violencia es la clave, es la mejor de las estrategias, por lo menos a mí me lo parece. Los JMJ ocupan todas las calles increpan y provocan como en la manifestación laica del 17 y la policía no cargo contra ell@s, las personas que fuimos en esa manifestación somos igual de ciudadanos que los JMJ, Si estos últimos están bendecidos, nosotr@s tenemos lo más importante y es nuestra libertad como libre pensadores. La Puerta del Sol el 17 fue una encerrona, todas las calles menos carretas tomadas por lecheras y policía, la plaza tomada por los JMJ, el metro cerrado… ¡en fin para pensarlo!. La brutalidad policial de un@s poc@s enturbia la profesionalidad y el buen concepto que la ciudadanía tiene de los cuerpos de seguridad. La clave es la no-violencia.

    http://www.elpais.com/articulo/espana/policia/vuelve/despejar/Sol/golpes/elpepunac/20110819elpepinac_6/Tes

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