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Cambio coche oficial por asesor parlamentario

8 julio, 2011

La doctrina sobre en qué consiste la representación democrática está dividida. Hay quienes interpretan la representación en el sentido de una fotografía. Esperan que los representantes se parezcan a los representados, es decir, que unos y otros lleven la misma vida, que tengan un nivel educativo parecido, trabajos e ingresos similares y, por supuesto, los mismos valores. Otros interpretan la representación en el sentido en que un abogado representa a sus clientes. Desde ese punto de vista no es relevante que se parezca a su cliente, sino que lo defienda bien, ya sea en la persecución de sus intereses más egoístas o de sus valores más altruistas. Si la doctrina está dividida, también la opinión pública lo está, y si unas personas tienen una visión más expresiva de la democracia otras la tienen más instrumental.

La realidad suele ser más práctica que la teoría, aunque no siempre. En la realidad cotidiana de nuestra democracia, el Parlamento combina bastante bien los distintos conceptos de representación. Desde el punto de vista del parecido, incluso una muestra aleatoria de 350 personas tiene un amplio margen de error a la hora de representar a una población de 45 millones; pero, con un sesgo razonable, los parlamentarios son personas cuya experiencia vital se asemeja bastante a la media. Y, en general, en cuanto a su competencia, suelen tener una formación por encima de la media, lo que no significa que sean expertos en todas las cosas que se someten a su consideración, pero sí pueden hacerse un criterio político fundado sobre los temas. La cosa es que con relativa frecuencia uno de nuestros representantes corrientes y molientes se encuentra sentado en una salita también corriente y moliente del Congreso frente a media docena de expertos que vienen a tratar de una ley. Cuando el diputado se sienta, lo primero que hacen es darle sus tarjetas de visita, de esas en las que pone senior legal counsel, government affairs director, customer & channel manager o, sencillamente, abogado. Los visitantes también son representantes, pero, a diferencia del diputado, ellos no representan al pueblo o a los intereses generales, sino a una empresa o a un sector de la economía.

Hace unas semanas se conoció la presión de las empresas del sector del juego a los parlamentarios que han sido ponentes de la Ley del Juego durante el paso de la misma por el Congreso. Empresas que contratan a los más potentes despachos de abogados para que defiendan sus intereses, mediante la preparación de enmiendas al proyecto de ley que presenta el Gobierno. En el caso de la Ley del Juego, esas empresas iban desde televisiones que no quieren que sus concursos sean considerados como juegos y fiscalizados como tales, hasta empresas extranjeras que pretenden rebajar los requisitos y controles para instalarse en España, o empresas nacionales que pretenden dificultar la instalación de las extranjeras hasta consolidar la industria del juego local. Y, por supuesto, todas ellas tratando de reducir los impuestos y limitar las sanciones en casos de incumplimientos y vulneración de los derechos de los usuarios o de la legalidad.

Los poderes privados no sólo actúan en la inmediatez de los proyectos de ley, sino que hacen trabajos estratégicos a más largo plazo. En este momento hay sectores tan poderosos que pueden permitirse encargar los más sofisticados estudios a los mejores think tanks para enviarnos a los parlamentarios elaborados informes técnicos cuyo objeto es que ni siquiera nos atrevamos a discutir determinados asuntos como la dación en pago de las viviendas hipotecadas.
Los representantes de los poderes sociales y económicos que acuden a la arena política a pelear por sus intereses particulares suelen disponer de bastantes más recursos que los representantes de los ciudadanos. Para que el lector se haga una idea, en el Congreso, entre siete portavoces pueden compartir un técnico. De tal modo que puede darse la magnífica escena (real) del diputado y su séptima parte de técnico sentados frente a una veintena de expertos de un determinado sector debatiendo sobre la ley que debe regularlo. Nada de tener equipos con economistas, abogados, documentalistas, periodistas, investigadores, trabajadores sociales y demás, nada de encargar costosos o incluso baratos estudios a expertos.

Es verdad que la actual crisis ha mostrado la impotencia política de los representantes democráticos, pero no deberíamos extrañarnos de esa impotencia después de todos los esfuerzos realizados para castrar a la política democrática. Así que, ya sean elegidos con listas abiertas o cerradas, quizá la salida a la actual situación de debilidad de la democracia representativa pase precisamente por fortalecer el poder y los recursos de nuestros representantes. Yo había pensado contribuir a dicho objetivo renunciando a algunos de mis privilegios, por ejemplo, a mi coche oficial de diputado a cambio de un trabajador social, un experto en salud pública o un experto en tecnologías de la información, y a mi sueldo vitalicio por un economista o un abogado. Lo que pasa es que los diputados no tenemos ni coche oficial, ni sueldo vitalicio, así que nada. El otro día, durante el pleno, el presidente del Congreso nos anunció que, en adelante, la salida a la calle Fernanflor quedaba abierta exclusivamente para los diputados. Tengo que reconocer que eso sí supone un privilegio: ¿alguien me lo cambiaría por un documentalista?

Publicado en Público el 8 de julio de 2011

7 comentarios
  1. 8 julio, 2011 15:20

    No hace falta que renuncies a nada. Perteneces a un partido con más de doscientos mil militantes, lo que implica miles de abogados, médicos, sociólogos o economistas, gente que trabaja en cada sector de la sociedad en todos los niveles, Documentalistas, seguro , unos cientos.

    Puedes utilizar el mecanismo que la organización ha diseñado para que puedas disponer del talento, el apoyo y el trabajo de los militantes desde de su area deconocimiento. Cuando lo hayas encontrado no se te olvide avisa a los demás. Y a los militantes, por que muchos llevan años intentando contribuir también con lo que mejor saben hacer.

    Es la lección del 15-M en sus acampadas, organizaciones que aprovechan las capacidades de toda su gente. Cocinando, informando a la prensa, o analizando las consecuencias jurídicas de sus actos, según el area de conocimiento de cada uno.

  2. 8 julio, 2011 15:23

    mejor te cambio el coche por un stagier polivalente multiusos. Jejeje Gran articulo. Me encanta.

  3. 8 julio, 2011 18:54

    Desde luego eres un cachondo……pero creo que es lo único queda frente al panorama desolador del barrido que harán en los próximos tiempos. Quizás, como dice la canción, se nos rompió el amor de tanto usarlo…..Quizas es momento, de que los que creemos verdaderamente en el sentido que tiene la democracia, limpiar la casa de “malos espíritus”, orearla un poco y retomar el “camino del Señor” es decir, sentar unas bases coherentes y sólidas para plantear un marco futuro mucho más cabal, donde no ocurran cosas como las que mencionas, 1/7 de técnico para plantear leyes que deben regir nuestro destino como nación y nuestra realidad como ciudadanos………….Menos florituras y más sanear el sistema que a veces se cae a cachos…..Imagino que cualquiera de esos bufetes maravillosos de abogados que casi siempre aparecen en las fotos, te cambiarán un acceso para sus cochazos por cualquiera de sus técnicos…aunque la verdad no parece buen negocio.

  4. 11 julio, 2011 23:31

    Indudablemente, los parlamentarios españoles no sólo están a la cola de Europa en cuanto a sueldos, sino, lo que es más sangrante, los medios de trabajo a su servicio son prácticamente inexistentes, como señalas en el post (secretarios compartidos entre dos, asesores que apoyan a diputados de cuatro comisiones…, una situación que afecta muy negativamente a la calidad y, también, a la independencia del trabajo parlamentario.
    Por ejemplo, en Alemania, un diputado cuenta con una oficina de entre 4 y 5 personas, entre secretaría y asesores

  5. jose maria martinez-cava permalink
    12 julio, 2011 9:16

    Como siempre me encanta lo que escribes, y como persona mayor, viajada, leida y experimentada, añado un pero, no el macho de la pera, pues sería la repera. El pero es que hay que explicar a los ciudadanos lo que es la democracia, pues la mayoría tiene una ignorancia supina al respecto si a lo anterior añadimos el contacto diputado-ciudadano, cuando os visitan esos expertos en hacernos la puñeta, tendríais las ideas claras sobre lo que hay que hacer y no solo eso, tendríais datos para ponerles la cara colorada, por las demandas que os prresentan., Los mensajes continuos y repetidos disminuyen la resistencia del cerebro, por eso calan.Esto está basado en el conocimiento de electricidad básica, son entradas en paralelo que disminuyen la impedacia, por ende la resistencia

  6. aurelio miguel belando martínez permalink
    12 julio, 2011 22:15

    José Andrés siempre puedes recurrir al voluntariado para conseguir personas asesoras en temas diferentes. Recurso muy económico, el voluntariado no cobra, y de calidad.

  7. 13 julio, 2011 22:15

    Don Quijote tenía su asesor, Sancho Panza, como sabes era economísta, abogado, psícólogo,… entre otras habilidades asesoras.
    Que un Diputado esté tan falto de recursos es para preocuparse. La idea de contar con ayuda técnica del voluntariado altruista no es muy adecuada aunque sí factible. La idea de contar con asesores que pertenencen al partido, no parece muy descabellada si el amor a la causa se lo permite. Pero, querido José Andrés, se supone que estás en el núcleo geopolítico que tiene la posibilidad de encauzar los recursos necesarios para que esa situación no se dé. Si no lo hace, y es tan evidentemente razonable y necesario, no se entiende o, ¿ no se quiere?. Es una cuestión de optimización de medios (ahorro) o una voluntad política de no disponer de ellos (dixit: no los necesitamos).
    No debe haceros mella la opinión denostada de vuestro trabajo. Debe haceros mella el detectar esos vacios y errores y poner los medios para solventarlos. Por cierto los técnicos no tienen que ser de plantilla, sino como la movilidad geográfica y laboral, en función de las necesidades que emanan del objeto sobre el que teneis que tomar decisiones y por tanto asesoramiento específico y pluridimensional.
    Si un juzgado necesita un traductor, lo demanda, si necesita un perito o más lo demanda.
    Si un parlamento necesita técnicos, cuantos sean, debería proceder igual tantas veces como haga falta. Yo creía que se hacía así, por eso quedo perplejo.
    Tal y como describes las reuniones con tu 1/7 de técnico es para reirse o para esconderse, pues, me lo imagino como un desigual debate de intereses cruzados.
    ¿Son las Universidades españolas un vivero de técnicos?, no?
    Un abrazo.

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