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Tú a Menorca y yo a Benalmádena

29 marzo, 2011

Estamos en campaña electoral, no es oficial, es verdad, pero es real como la vida misma. Al menos como la vida misma de políticos y periodistas. El Congreso no termina de perder presión, pero la actividad partidaria no deja de meterla. Así que las calderas están a tope. Nos levantamos de los escaños incluso antes de que el presidente Bono pronuncie el resultado de la votación, y salimos del hemiciclo justo una fracción de segundo después de que diga que abran las puertas, porque dos minutos de retraso pueden suponer no llegar a tiempo a la presentación de la candidatura municipal de un pequeño pueblo, a seiscientos kilómetros de la Carrera de San Jerónimo. Definitivamente, estamos en campaña.

En ocasiones todo esto es muy emocionante. Por ejemplo, yo tenía previsto estar el miércoles por la tarde presentando a Javier Carnero, nuestro candidato a la alcaldía de Benalmádena, pero Alfonso Guerra convocó una reunión de la Comisión Constitucional con votaciones. El martes todavía no tenía sustituto, y el mitin de Benalmádena llevaba días anunciado. Al final una compañera de Menorca retrasó su vuelo para que yo pudiera estar en Benalmádena. La vida del Congreso no es tan distinta a la de un hospital o una oficina. En todos esos sitios hay alguien como la diputada Gracia Muñoz, que esa noche no llegó a ver despierta a su niña. Quizá mi privilegio es poderle darle aquí las gracias a ella, y a través de ella a toda la gente que un día nos saca del atolladero.

En Benalmádena se presentan doce candidaturas a la alcaldía. No me puedo creer que haya doce proyectos políticos, ni para Benalmádena, ni para Estados Unidos. No hay tantas ideas políticas en el mercado de las ideas. No me salen las cuentas. Por tanto, no me queda más remedio que concluir que una parte de esas doce candidaturas, más que proyectos políticos son proyectos de negocio. Me pregunto de dónde sacarán los recursos para pagar sus campañas, sin militantes y sin financiación pública. Sin embargo, ahí están esos partidos locales, esperando sacar uno o dos concejales con los que poder condicionar una alcaldía o completar los apoyos para una moción de censura. Suelen ser partidos nacionalistas de su pueblo, pero más que amor a su tierra, lo que tienen de verdad es interés por su suelo.

Mi actividad semanal me llevó a la inauguración del Museo Carmen Thyssen, a una conferencia sobre política cultural del consejero Paulino Plata, a la inauguración del nuevo ayuntamiento de Yunquera y, finalmente, a un mitin de Tomás Gómez y Carmen Chacón en Getafe. Al día siguiente, al leer las crónicas periodísticas del mitin me acordé de García Márquez. En su libro Yo no vengo a decir un discurso recomienda a los periodistas editar lo que están escuchando al tiempo que toman sus notas, para así entender lo que cuentan a sus lectores. En el mitin, Carmen Chacón hizo una defensa brillante y valiente de la gestión de Zapatero, al día siguiente lo único que destacaron algunos medios fue que había usado el pretérito perfecto simple. La ministra nos habló de política, los cronistas de gramática.

Publicado en La Opinión de Málaga el 29 de marzo de 2011

One Comment
  1. jose maria martinez-cava permalink
    29 marzo, 2011 19:14

    Con la prensa amiga que tenemos, no se puede esperar otra cosa, fíjate lo que dice la enemiga, es lo que hay y así se lucha. Los perros cuando más ladran es porque tienen mucho miedo. Mira Alemania y Francia, ganaremos porque somos generosos y no nos alegramos del mal de nuestros vecinos, como así dice quien está al frente de la peor oposición que jamás hallamos tenido. En los municipios pequeños, es normal lo que indicas, a ver por donde se puede ampliar el pueblo y a ser posible donde tengo las tierras, no es nuevo.

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