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Cuando los políticos son un problema

19 febrero, 2011

Cuenta Adelino Cattani en su libro Los usos de la retórica una divertida historia de la antigua Grecia en la que una madre, para disuadir a su hijo de dedicarse a la política, le decía: “Si te dedicas a la política te enemistarás con la gente o con los dioses; porque, si dices la verdad, la gente te detestará, y si dices falsedades, te detestarán los dioses”; a lo que el hijo replicó: “Te equivocas, madre, si miento me querrá la gente, y si digo la verdad, me querrán los dioses; así que, mienta o diga la verdad, tendré el reconocimiento de la gente o de los dioses”. Es obvio que el hijo se dedicó a la política, y probablemente triunfó.

La madre del joven sabía bien que lo bueno, lo justo y lo bello no siempre coinciden, que la política se desarrolla en el terreno contradictorio de la defensa de valores e intereses diversos. Recuerdo que Julián Santamaría, que fue director del Centro de Investigaciones Sociológicas en los tiempos del referéndum sobre la OTAN, bromeaba un día sobre la formulación de la pregunta del referéndum que hubiera dado un resultado más favorable a la permanencia de nuestro país en dicho organismo: “¿Aceptaría que España permanezca en la OTAN, con su voto en contra?”. En los últimos tiempos abundan las encuestas en las que los ciudadanos se muestran conformes con la necesidad de las reformas que está llevando a cabo el Gobierno y, a la par, se manifiestan en desacuerdo con dichas reformas. No hace mucho leí una encuesta en la que sucesivamente la mayoría de los ciudadanos se manifestaba: en primer lugar, contraria al reciente acuerdo sobre la reforma de las pensiones entre Gobierno, empresarios y sindicatos; en segundo lugar, a favor de la necesidad de la misma; y, en tercer lugar, la mayoría se manifestaba favorable a que el PP se sumara a dicho acuerdo.

Sin duda, además de ser consciente de la esencia de la política, la madre del joven griego de nuestra anécdota también había conocido tiempos semejantes a los actuales, en los que la política, y los políticos, se han convertido para un cierto número de personas en el chivo expiatorio de casi todos los problemas que padece nuestra sociedad. En el último barómetro del CIS, correspondiente al mes de enero del presente año, el 20% de los entrevistados señala a “la clase política y los partidos políticos” como uno de los tres principales problemas de nuestro país, por detrás de “la situación económica”, que aparece mencionado por el 50%, y “el paro”, que, con diferencia, es citado por un 80% de los entrevistados. A lo largo de los últimos diez años, el valor medio de los políticos como problema ha sido del 10%, y también durante la última década los políticos ocupaban la séptima posición entre los problemas que señalaban los ciudadanos; ha sido fundamentalmente desde mayo de 2010 cuando se han producido los cambios más notables en la valoración de los políticos.

En todo caso conviene dar el valor justo a este resultado; como diría nuestro joven griego: que el 80% de los entrevistados no considere a los políticos uno de los tres problemas más importantes del país parece más bien un indicador del aprecio de los ciudadanos a sus representantes que de lo contrario. Sobre todo cuando la crítica a los representantes y gobernantes democráticos, en general o particularizadamente, está presente en el primer plano de la información de cada día. Es decir, cuando no parece razonable decir que esa crítica no llega a la mayoría de la ciudadanía.

Se podría pensar que esta crítica genérica a la “clase política” es una mera formulación populista del pensamiento tradicional de la derecha, pero lo cierto es que, de ser así, en este momento el reproche a los políticos es transversal desde el punto de vista de la ideología de los entrevistados. Apenas hay diferencias entre la opinión de los de izquierdas y los de derechas. Las diferencias relevantes tienen que ver con otras características de los encuestados: son los varones, de clase alta o media alta, que tienen estudios superiores y que viven en grandes ciudades, los que más señalan a los políticos como problema; y son las mujeres, pertenecientes a familias de trabajadores no cualificados, sin estudios y que viven en el medio rural, quienes menos mencionan a los políticos como uno de los principales problemas del país. Aproximadamente la diferencia entre unos y otras va del 30% al 5%. No son, por tanto, las personas más de derechas las que son más críticas con la “clase política”, sino las que tienen más estatus y poder.

Es probable que una explicación de la enorme presencia mediática de la crítica genérica y particular a la política y a los políticos tenga que ver con que es una preocupación más propia de quienes tienen poder, sean de izquierdas o de derechas, que de quienes no lo tienen. La respuesta de la política democrática a esa crítica no puede ser ni la indiferencia ni la descalificación, sino la reforma; sin embargo, esa reforma no puede ser una retirada de la política democrática del campo público, porque el espacio de poder que abandona la política democrática es ocupado inmediatamente por otros poderes que se dicen menos políticos pero que, en realidad, son sólo menos democráticos.

Publicado en Público el 18 de febrero de 2011

10 comentarios
  1. jose maria martinez-cava permalink
    19 febrero, 2011 11:36

    Lo has “bordao”, aparte de lo bien expresado que está, es la pura realidad, el final podía haber sido “que no solo son..”. Sabemos quienes son los i nteresados en desprestigiar a la clase política, aunque hay algunos que se lo ganan solitos, los menos. Si, falta el contacto con la gente. Me recuerda al Presidentre de la empresa que trabaje, 25000 personas, al que le dije que debía tomar café en las máquinas de los pasillos y oir a la gente, pues las reu niones con su primera línea estaban pactadas entre los asistentes, para no hacerse daño, te aseguro que me escuchó, me inv itaba a comer en su despacho cada tres semanas.Yo si puedo decir que los i nteresados en el desprestigio de los políticos, son la iglesia por razones obvias, el PP porque se encuentrra más a gusto con otras formas no democráticas y el capital que por medio de sus prensa así lo difunde.

  2. Arturo permalink
    19 febrero, 2011 13:29

    “El pueblo es sabio” y más sabio se vuelve ,cuando la información, educación y cultura, ha estado
    durante mucho tiempo al alcance de su mano.

    Cuando las sociedades són homogéneas en privilegios, derechos y obligaciones.
    Y cuando nadie por su formación intelectual puede manipular a nadie. Es decir atraparlo en la
    red de la ignorancia.

    El saber ensancha camino,
    y el sabio manipulador
    engaña al caminante,
    que va descalzo y desnudo
    de conocimiento.
    Quiso un día ser como tú,
    “pero no pudo”.
    Entonces, exclamaré y te diré:
    !amigo mío!,
    !qué fácil es de engañarlo!

    Un cordial saludo.//

  3. ana permalink
    20 febrero, 2011 0:29

    Y yo pregunto ¿porque?. Cuál es la razón o la conducta que separa tanto al ciudadano de sus representantes políticos?¿Qué tiene que suceder para que la ciudadanía vuelva a sentirse protagonista de la política?¿Qué estructura de Estado protector hemos creado para que le demandemos a ese Estado (representado por su clase política) la solución a todo?Desde el “yo pago” (dicho hasta por los que no pagan ni un céntimo) y “me tienen que dar”. Creo que hemos creado un modelo en el que la ciudadanía ha dejado de ser responsable de todo lo que acontece. Si hay que denunciar al que fuma cuando está prohibido “soy un chivato”. Si mi amigo cobra pensión y trabaja a la vez, que pongan más inspectores, no es mi asunto.
    Hay una pared entre los políticos y los ciudadanos y en este momento, casi un diálogo de sordos. Yo me entero lo que dice la prensa que dijo el ministro. El bombardeo de información no tiene tiempo para que escuchemos al ministro, pero sí mucho tiempo para que escuchemos al “opinólogo”. Y los ciudadanos, ausentes. El primer problema de un político hoy es el paro, el segundo la economía y el tercero es la apatía de los ciudadanos.
    Lo siento, yo no miento a la gente, hoy me quieren los Dioses.

  4. Antonio Casas Vílchez permalink
    20 febrero, 2011 10:13

    He descubierto este blog por casualidad, encuentro interesante y acertado este comentario. Pero disiento de la opinión de su autor.
    ¿ Porqué disiento?
    Las encuentas evidencian la opinión clara de la ciudadania, y para interpretarlas no sólo son válidas las opiniones, lo mejor, al menos así me ha servido en mis experiencias, tanto a nivel personal como profesional, es basarnos en los hechos.

    1) Hecho.- Las medídas adoptadas, para gestionar la crisis, no han sido precedidas de la búsqueda de consenso por el gobierno, ni por la oposición. Se ha obviado, en demasiados casos, un análisis, a fondo, de sus repercusiones sobre los afectados.

    2) Hecho.- El mundo ” político ” se ha alejado, cada vez más, de la realidad y necesidades del ciudadano. Se ha limitado, durante demasiado tiempo, a estar más pendiente de las encuestas de opinión, con la mirada fija en las siguientes elecciones, y dejando aparcadas decisiones básicas de gestión.

    3) Hecho.- La realidad, en España, estamos en una guerra mediática, que al gobierno, y a la oposición, parece ser que ya les vá bien. Siguen con su entretenimiento particular,al ciudadano, de haber quien habla peor del otro.

    Podríamos enumerar algunos hechos mas, pero creo que son suficientes.

    Señores, la credibilidad y la confianza, se ganan con hechos, no con opiniones, y propongo que, para empezar, se pongan en práctica lo contemplado en la constitución.

    A ) Todos los españoles son iguales ante la ley, ¡ que se aplique !. Esta norma tambien es de aplicación para los políticos. ¿ o no ?.
    Permitan que se investiguen todas las acciones susceptibles de delito, dejando libre a la judicatura para que actúe.

    B ) Depuren reponsabilidades, y denuncien, a los que se aprovechan de su posisión, para interés propio o de sus allegados.
    ¿ Alguna vez, algún político, denunciará a alguien de su propio partido ?.

    C ) Apliquen, en caso de delito, las mismas normas de ley que para el resto de ciudadanos. Eliminen los privilegios de los, que se supone, buscan el interés general.

    Probablemente, y digo probablemente, si alguna de estas acciones llega con nitidez a la ciudadanía, quizás las encuestas de opinión cambien. En caso contrario, no nos preocupemos, la realidad nos arrollará y no nos daremos cuenta, y los políticos en general, y en este país en particular, seguirán perdiendo crédito. Aunque mi deseo sea el opuesto.

  5. Arturo permalink
    20 febrero, 2011 13:31

    RELATOS

    Érase una vez, de una emigrante que había emigrado a un país rico en derechos y obligaciones.
    Ella procedía de un país de unos cuantos ricos y chabolas.Y en su país nunca había tenido,ni
    visto una buena “Residencia de Mayores”.Tampoco sabía cómo funcionaba.
    Para hacer la reagrupación familiar se trajo a sus padres ya mayores,de su país de origen.
    No tardó mucho tiempo en que uno de ellos se pusiera enfermo y necesitara del cuidado de profe-
    sionales.
    Consiguió una plaza en la Residencia.Una interina que entró a trabajar por una semana,se le
    olvidó limpiar el polvo de la mesilla de noche, así como cambiarle el agua al jarrón con las flores.
    Ni corta ni perezosa, se diriguió a la Jefa de la Residencia y le dijo:!En este país no funciona nada!.

    Érase una vez de un país en donde todo se vendía.Se compraba muy barato y se vendía muy caro.
    Se vendían árboles,rocas,playas y montañas.Se hacían grandes régalos y se compraban favores.
    Se jugaba a ser empresario y se vivía”la dolce vita.”

    Sus habitantes que tanto le gustaban el arte y la cultura se entretenían maltratando a los anima- les.Se celebraban fiestas y más fiestas y se derrochaba el dinero entre luces y cohetes.
    Y la gallina sin visión de futuro ponía años tras años los huevos en el mismo cesto.

    Cuando el huracán llegó.Todos sorprendidos se mirarón y se dijerón,!la culpa!.–Quién tiene la culpa?.–Casi todos respondieron,!El Sr.Zapatero!.
    El empresario ladrillero:!El Sr.Zapatero!.
    El trabajador mal informado:!El Sr.Zapatero!.
    El baquero:!El Sr.Zapatero!.

    Tales comentarios llegaron a los oidos del Sr.Zapatero,y este le respondió:
    !Hijos míos!.Si nunca tuvistéis lo que os he dado.Buena Sanidad,Educación al alcance de cualquiera,Asistencia a los más necesitados,Igualdad,Seguridad en las pensiones,Residencia de
    mayores y protección a todos los que no tenéis trabajo.
    Tener paciencia para tejer cómo Penélope el jersey industrial.
    !No seáis burro!,!Ni caigáis en la red de la ignorancia!Deméis un poco de tiempo para crear nuevos
    puestos de trabajo e industrializar el país.Un país que durante mucho tiempo estuvo a la sombra de Europa.

    !Seáis patrióticos!,Y ayudádme a no tener que vender más, tantos árboles,rocas,montañas y costas.!A no vender nuestra patria!Sólo os pido ciudadanos de cuerpos sufridos y almas de tierra.
    !Qué tengáis un poco de paciencia,porque el tiempo volará sobre la montaña, y nos traerá bienestar y más riqueza.Una riqueza bien repartida entre los hogares.
    !En todas las casas nuestras,y vuestras!.

    Uncordial saludo.//

  6. Antonio Casas Vílchez permalink
    20 febrero, 2011 14:55

    Menos retórica, que sólo sirve para confundir, y más hechos. Deseo realizar un comentario, que no es mío.
    ” A veces, yo diría que demasiadas, las palabras se utilizan para confundir “.

    Se solicita paciencia en el comentario de Arturo.

    Pidámosla a quien está recibiendo, y otorgando, ( y no me refiero al ámbito político ), ayuda a los que le rodean.
    Debemos preparar ciudadanos para hacer frente a los retos futuros, y estos actores son, sin duda, nuestra juventud actual.
    Un apunte adicional deseo añadir. ¡ Dejemos que la educación, ” con MAYÚSCULAS “, la diseñen quienes conocen y saben cuales son los valores de la misma. Evidentemente estos no son los políticos. ¿ Por qué ?.- porque estos tienden a la interpretación partidista.

    Y en aras de concluir el anterior apunte, debe ser el ciudadano el que disponga de facilidades para el desempeño de sus retos,no precisamente con la, ” compra de votos “, de la subvención. Se debe ayudar al que lo necesita, pero debemos preparar el terreno para que los ciudadanos sean mejores y más cohesionados entre sí.

    Sin más, cordialmente.

  7. Arturo permalink
    20 febrero, 2011 15:16

    !Perdón! error en mi segundo relato. Quise decir banquero y no baquero.

  8. ana permalink
    20 febrero, 2011 17:42

    Los políticos no somos “el centro” de la vida de un país. El centro son sus ciudadanos y ellos han de tomar su sitio o no habrá país. Yo tengo como política y como ciudadana la misma responsabilidad ideológica y filosófica, aunque no de gestión. Algún día no seré política, pero seguiré siendo ciudadana y si no entiendo cuáles son mis derechos y mis obligaciones y mi responsabilidad individual en lo que pasa a diario, seguiremos destruyendo lo mejor de la democracia. El dinero que “se derrocha” Arturo, lo estamos derrochando entre todos.¿O no?

  9. Arturo permalink
    20 febrero, 2011 18:38

    !Ana !,no creo que actualmente estemos derrochando dinero.Que lo hemos derrochado ,!sí!.
    Los politicos y los agentes sociales modelan países siempre con la intención de ayudar al ciudadano.
    Las ayudas y programas de bienestar son para todos los ciudadanos.Es decir, para el rico y el pobre
    ya que todos contribuyen con su esfuerzos al desarrollo del país.

    Hay partidos y politicos en donde todo sus interés es ayudar a los fuertes, y se olvidan de los más débiles en la sociedad.Y hay otros partidos que su politica es más humanitaria e igualitaria.
    Y yo estoy con este último.

    Los estados de bienestar se crean para todas las clases sociales de nuestra sociedad.
    Es decir tanto derecho tienen los ricos como los menos agraciados.
    Una ayuda familiar es tanto para los que más tienen como para los que menos tienen.
    Yno se trata de lismona si no que un derecho de todos los ciudadanos.
    El politico diseña y sus decisiones hacen que nuestras vidas sean más placentera o menos placentera.
    El ciudadano pide y aporta. Derechos y obligaciones.

    Un saludo.//

  10. luis permalink
    22 febrero, 2011 18:40

    me ha encantado el artículo. mucha gente con poder y estatus desconoce muchas de las dificultades de la vida, que muchas personas quizás con menos estudios pero no menos brillantes, hacen verdades heroicidades todos los días: cuidan de sus familiares mayores o dependientes sin apenas ayuda, los padres y madres que tienen que conciliar trabajo y niños, los abuelos que cuidan de sus nietos… éstos tienen poco tiempo para leer periódicos que son muy críticos con la clase política, pero que se cuidan muy mucho de criticar a los poderesos del país. ésos que no están en el hemiciclo ni se presentan en las elecciones, pero que se creen con derecho a imponer sus criterios para defender sus intereses particulares.
    Como en una economía de mercado no se critica a los empresarios de este país, o ellos no han participado en el desarrollo de la burbuja inmboliaria, claro que no puede generalizar. pero nos sobran muchos Poceros y nos faltan muchos Steve Jobs.
    veremos…

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