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Cosas que pasan mientras corres

18 enero, 2011

Cuando estoy en Madrid, suelo ir a correr a la Ciudad Universitaria; el campus de Moncloa de la Universidad Complutense es siempre entretenido, por él pasan la diversidad de las horas del día, de los días de la semana y de las estaciones del año, también la diversidad de mi propia vida, pues ya corría por allí a los veinte y sigo haciéndolo treinta años después. La flora y fauna académicas y la voz de Jazmine Sullivan cantando «I bust the windows out your car» consiguen entretenerme en la carrera y que me olvide de esa pertinaz molestia en la rodilla que hace tres décadas me resultaba mucho más difícil de imaginar que un ipod.

Hace unos días, mientras corría, invadí el carril bici para no tropezar con los viandantes. Al apartarme para dejar paso a un ciclista que tenía delante y que subía una cuesta con dificultad, molesté a uno que venía por mi espalda y que bajaba esa misma cuesta velozmente. Así que al susto de sentir su roce tuve que sumar su insulto. Contuve un exabrupto en la frontera de los dientes y cambié el curso de mis pensamientos. Me dije: ni su insulto ni mi rabia son ideológicos. Esto forma parte de nuestra naturaleza humana. No me ha insultado porque se haya puesto ciego de ver a los del Tea Party en la Fox, ha sido su miedo a atropellarme lo que ha desatado su insulto.

El miedo es un elemento importante en nuestra naturaleza, es necesario para sobrevivir, pero también es peligroso para vivir. Una vez le escuché al entonces rector de la Universidad de Málaga, Antonio Díez de los Ríos, una inteligente ecuación sobre el miedo: «uno empieza temiendo lo que desconoce y termina odiando lo que teme». Los tiempos de crisis se caracterizan por ser tiempos de incertidumbres, el futuro se oscurece, y esa oscuridad desata nuestro miedo. Con el miedo termina apareciendo el odio.

Objetivamente en estos momentos de crisis no es fácil arrojar una luz precisa que disipe las incertidumbres sobre qué va a ocurrirnos colectivamente en el futuro. Sin embargo las élites sociales, sean empresariales, periodísticas, políticas, culturales o científicas, no deberían alimentar más el temor que la esperanza. Resulta paradójico que, en mitad de la Gran Depresión, Frank Capra triunfara con sus películas de valores elevados y optimismo vital; y que ahora, en unas circunstancias bastante más favorables que aquellas, nos alimenten con programas llenos de gente que grita y se insulta constantemente. Quizá tratan de animarnos, pero no sé muy bien a qué. Intento imaginar cómo son las personas que toman la decisión de emitir esos programas, qué piensan de todos nosotros, cuáles son sus intenciones y temo que las raíces de todo ello se hundan simplemente en la banalidad.

Esos líderes sociales son como magos inversos que convierten el oro de la naturaleza humana en plomo, que son capaces de convertir Hamlet en «Aquí hay tomate». Volví a Jazmine Sullivan, ella convierte su rabia en arte, y seguí corriendo hasta olvidarme del ciclista y de mi rodilla.

Publicado en La Opinión de Málaga el 18 de enero de 2011

4 comentarios
  1. ana permalink
    18 enero, 2011 12:18

    Me gustan mucho tus reflexiones. Yo soy una “optimista vital”. Hace tiempo un amigo me contó que en el periodismo (de cualquier ámbito, incluido el hoy “libre” que circula por internet), una noticia donde no hay sangre, no vende. Qué tremendo. Y ya estamos siempre en la carrera de la desesperanza, de nada es positivo.
    Creo que sólo va a ocurrirnos lo que queremos que nos ocurra. Dejando de lado que lo que nos ocurra es bueno o malo para alguien (politicamente hablando), yo estoy decidida a que el futuro sólo sea bueno para este país y por lo tanto bueno para mí, y camino en esa dirección.

  2. Elia R. Villanueva permalink
    18 enero, 2011 12:33

    Soy fumadora y ciudadana española con los derechos que me da la libertad y la democracia. Soy además, una contribuyente y una persona en contra de todo lo que sea prohibir.
    Quiero que se respete mi libertad y mis derechos como fumadora de casi cincuenta años fumando.
    Déjense de hipocresía, ya que en los bares se vende alcohol, que si es la causa de muerte que ocupa el primer lugar. Y no sólo de muerte, sino de maltratos, familias deshechas, violencia de género, accidentes de tráfico, alcoholismo en la juventud, nacimientos de niños con retraso, etc….
    No sólo no podré ir a un bar o a un restaurante, sino que no podré coger un avión, un tren, ingresar en un hospital o quedarme con alguien que necesita de cuidados…
    Como he dicho anteriormente llevo exactamente 44 años fumando dos cajetillas diaria de tabaco negro y jamás he podido dejarlo..
    ¿Qué pasa con las personas como yo? A mi me hacen radiografías y no me preguntan jamás si fumo.
    Además, soy votante del PSOE desde las primeras elecciones y hasta ahora, les he perdonado todo los fallos y los he defendido a muerte, pero la ley antitabaco, esa, ni podré perdonarla ni olvidarla en todo lo que me resta de vida.
    Sacan la ley del aborto, para permitir a las chiquillas abortar sin permiso paterno y dar rienda suelta al placer que le pide el cuerpo. Crean los matrimonios entre personas del mismo sexo, para respetar esa particular condición como persona y poder vivir felizmente su homosexualidad. La Seguridad Social se hace cargo de las operaciones de cambio de sexo de los transexuales, para que puedan tener la libertad de ser lo que ellos quieran ser. Sin embargo, los fumadores somos peor que los más malos delincuentes de la historia del mundo y se nos trata con un comportamiento facista, comparable a la Alemania de la II Guerra Mundial.
    Ni el paro, ni la crisis, ni la ley del aborto…. Pero la Ley Antitabaco si acabará con el PSOE y lo llevará al país de nunca más se supo….
    Hay que comprender que sólo la educación de las nuevas generaciones acabará con el tabaco, como yo he hecho que no fumaran ninguno de mis hijos. Pero hacer con personas en mis condiciones esta barbaridad no es de ser ni consciente ni inteligente. Es imposible cumplir esta ley.

    • Jorge permalink
      19 enero, 2011 0:22

      Estimada compañera, la ley no prohibe nada. De hecho lo que regula son dos derechos. El derecho del fumador a fumar y el derecho del no fumador a no respirar el humo del tabaco. Lo que esta ley hace, que por cierto es una ley aprobada por consenso parlamentario (lo que incluye aunque parezca mentira al PP) en desarrollo de una directiva europea de obligado cumplimiento, es decir en que sitios se puede fumar y en que sitios no se puede.

      En una democracia, las leyes establecen normas que permiten que todos disfrutemos de nuesta libertad hasta el limite en que empecemos a perjudicar la de los demás. Por eso, se deja beber a la gente, pero no se les deja conducir borrachos, o se permite a los cazadores cazar determinados animales en determinadas temporadas, pero no a otros (incluido las personas).

      Lamento que sea por esta ley, que no prohibe que usted fume en el 95% de los lugares de este país, solo en los sitios públicos que no esten al aire libre o que sean recintos al aire libre dedicados a determinadas actividades, por la que deje de votar al PSOE, que en estas dos últimas legislaturas se ha caracterizado fundamentalmente por eliminar prohibiciones y ampliar derechos, como el que permite a un hombre o mujer elegir una pareja de cualquier sexo, o el que da derecho a una mujer a no tener que ser procesada o a jugarse la vida por el hecho de no querer seguir adelante con su embarazo .

      No obstante el valor de la democracia es precisamente el que le permite a usted en las proximas elecciones entregar su voto a un partido que pretenda cambiar esta ley, y eso para los socialistas es sagrado.

      Un saludo cordial

  3. jose maria martinez-cava permalink
    18 enero, 2011 14:24

    El tema del tabaco, es necesario que las personas se den cuenta que la ley no les prohibe fumar, en el extranjero civilizado esto ya ocurre y no se muere nadie.
    Disiento sobre la banalidad de los programas, están perfectamente estudiados para llevarnos a la idiocia intelectual, esto es ,que no pensemos, nos llevan a todo es basura y acaban que como todo es igual, los políticos y las políticas tambien y eso no es verdad. No es banalidad.Sobre el odio a lo que no conoce es obvio , si preguntas al individio que habla m al de Cataluña, si ha estado alli, normalmente de dirá que no. Alégrate del dolor de rodilla, te hace sentir vivo, si algún día amaneces sin dolor alguno, malo.

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