Skip to content

Castañas, ciencia y periodismo

9 noviembre, 2010

Cuando empecé mi andadura de diputado, un compañero veterano me advirtió sobre algunos peligros: «debes tener cuidado, porque a veces te dispersarás, y no podrás evitarlo». Al repasar esta semana he recordado aquella advertencia. Mi semana empezó el domingo 24 en mi pueblo, dónde celebrábamos la II Feria del vino y la castaña de Yunquera. Tuvimos dos días espléndidos que son algo más que la semilla de la respuesta local a la crisis.

La crisis económica ha venido a golpear a mi pueblo casi a renglón seguido del cierre de una industria textil que había sido un poderoso motor de la economía y del empleo (sobre todo femenino) en los últimos treinta años. Nuestra situación no es única, en muchas zonas textiles de España se ha vivido el proceso de deslocalización de sus fábricas a Marruecos o a la China, y la pérdida del empleo en la construcción es general; pero el doble golpe de la deslocalización y la crisis del modelo de crecimiento basado en el ladrillo, resulta muy difícil de digerir para un pueblo.

Por el horizonte aparecen los fustigadores del Gobierno y de la política exigiendo que las instituciones den una solución inmediata, sin explicar ni qué hacer, ni cómo hacerlo, sino llenándolo todo de reproches. Por eso uno se siente orgulloso cuando en esta situación la gente de nuestros pueblos demuestra de lo que es capaz, y apuntan salidas parciales, fragmentarias, pero que señalan el único camino que conocemos: llevar a la excelencia lo que ya hacemos bien. Sin menospreciar otras oportunidades de desarrollo que puedan aparecer, potenciar la industria agroalimentaria y el turismo es el camino que aconsejan los expertos; y ferias como la de Yunquera alientan a mejorar la organización de los productores, la calidad de los productos agrarios y la comercialización de los mismos.

La semana que empezó en la plaza de Yunquera, comiendo castañas y hablando con los paisanos, acabó el viernes en el Hotel Ritz de Madrid, en el Foro de la Nueva Comunicación, en el que tuve el honor de presentar a Jesús Maraña, director del diario Público. Maraña defendió que el periodismo y la política están amenazados por el mismo mal: la falta de ideas. Independientemente del formato, si papel o si pantalla, lo que sostiene un proyecto periodístico es la capacidad de dotar de sentido a la avalancha de noticias, de igual modo que es el hilo del proyecto político el que mantiene unidas las propuestas programáticas de los partidos.

La solución es siempre una idea, pero las ideas son caras y difíciles de producir; lo otro son ocurrencias, que son como las chapuzas en el mundo de las ideas. Esta semana pusimos en el Congreso una piedra importante para la producción de las ideas en nuestro país: el jueves vimos en el Pleno del Congreso en el Debate de totalidad de la Ley de la Ciencia. A ver si va a tener razón Shakespeare y detrás de nuestra agitada, y a veces dispersa vida de parlamentarios hay un método.

Publicado en La Opinión de Málaga el 2 de noviembre de 2010

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: