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¿A Yunquera en línea recta?

14 septiembre, 2010

En la vida política funcionamos a crédito, los ciudadanos nos prestan su voto durante cuatro años; por decirlo de otro modo, pagan por adelantado. La coherencia es esencial para el crédito de las personas y las organizaciones. Ser coherente, además, te hace previsible, y eso produce tranquilidad en las personas que se relacionan contigo. Si eres previsible, si cumples tus compromisos en tiempo y forma, es más fácil que te renueven el crédito, sea en el banco o en las urnas. Aunque últimamente lo del banco está más complicado, todo sea dicho.

En política, una estrategia de manual consiste en tratar de minar la credibilidad del contrario. Señalar los incumplimientos de los gobiernos es una de las tareas indeclinables de toda oposición democrática. Es verdad que, al actuar de ese modo, en ocasiones la oposición parece más comprometida con los objetivos programáticos del partido del gobierno que el gobierno mismo. Cuando uno ve a Rajoy abandonar la tumbona para tomar la palabra los miércoles por la mañana y criticar la falta de sensibilidad social del Gobierno, uno se siente perplejo. No les quiero decir nada de lo que se siente cuando uno escucha a Cospedal o a González Pons reivindicar al PP como el partido de los trabajadores. No sabes si quedarte en tu casa hasta que acabe el telediario o salir corriendo para ir con ellos a cantar La Internacional.

Una oposición normal se alegraría de que el Gobierno tomara, aunque fuera temporalmente y obligado por la coyuntura, medidas que ellos tomarían voluntariamente y para siempre. Sin embargo nuestra oposición prefiere criticar al Gobierno por partida doble: por defender las políticas sociales y por no poder hacer todas las que el Gobierno desearía en una coyuntura como la actual.

Lo lógico sería pensar que algo así terminará minando el crédito de la oposición más que el del Gobierno. Sin embargo, hay días en que tengo dudas de que esto sea así, sobre todo cuando escucho a personas que se consideran de izquierdas reprochar al Gobierno haber traicionado sus principios al recortar el sueldo de los funcionarios o congelar algunas pensiones. Imagino qué pensaría un padre que queda en el paro y tiene que recortar gastos, si dijéramos que ya no quiere a uno de sus hijos porque no le paga los estudios de un segundo idioma para que su hermano pueda seguir estudiando un primer idioma. Todos comprendemos que el amor del padre es el mismo y su dolor más grande, pero sólo un insensato pensaría que ese padre, al tomar esa decisión, está traicionando sus principios.

La coherencia nos hace tomar decisiones difíciles, en ocasiones contrarias a lo que nos dice la intuición, pero esas son las que nos salvan. Para ir a mi pueblo desde Málaga hay que ir en dirección noroeste. Pero si en una curva cercana a Jorox, uno se empeña en no girar en dirección sureste, jamás llegará a mi pueblo. Quizá el principio más elemental al que debemos ser fieles es al sentido común.

Publicado en La Opinión de Málaga el 14 de septiembre de 2010

2 comentarios
  1. José María Martínez-Cava permalink
    14 septiembre, 2010 17:10

    Estoy totalmente de acuerdo con el contenido del artículo, el tema de la gente de izquierdas que protesta por las medidas que en principio le perjudican, es normal y cuando protestan lo hacen como una reacción lógica, una vez que se habla sosegadamente acaban por entenderlo. La verdad es que el mensaje de la izquierda o no se ha adaptado a las circunstancias o muchas personas de izquierdas, por tener casa y coche, se creen que ellos han cambiado, cuando en realidad, lo único que tienen con créditos e hipotecas, se hace necesario un ejercicio del pensamiento de izquierdas, claro que no tenemos los medios de la oscura derecha para poder predicarlo, por eso la derecha e iglesia pueden comunicar sus consignas, no ideas, más fácilmente y ello tiene sus ventajas.

  2. Rocío permalink
    14 septiembre, 2010 18:26

    Me emociona cómo, de una u otra forma, sutil y delicadamente, siempre tienes presente a tu pueblo, del que te considero su mayor embajador. Gracias, porque así sus reducidas dimensiones se extienden sobremanera en el mapa y eso siempre es beneficioso para los que habitamos en él.

Los comentarios están cerrados.

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